Morante, la puesta en escena Por Bardo de la Taurina.


A estas horas ya medio gremio taurómaco ha de haber leído la epístola de Don Víctor López “El Vito” versículo; “México Descafeinado” y la otra mitad que no la ha leído lo puede hacer en www.desolysombra.com –‘Crónicas y Periodismo Independiente’–, de Venezuela llegaron las letras que a mi entender deberían de alojarse en la casilla de las encíclicas y de ellas y del apoyo de otras precisas como esa que su autor Eduardo Maya Lora título; “Así la Fiesta…Mansa”, en la misma página que es la del skipper Luis Cuesta, y si a eso le sumamos la frase con la que abre el maestro Leonardo Páez su crónica del lunes -El post toro de lidia mexicano, el toro light, el toro de la ilusión- sintetizó que Morante de la Puebla ya no necesita venir a la Plaza México con reses chaperonas y si lo debería de hacer con Toros que como cuota mínima aporten bravura, trapío y no dudas de papeleo en los meses de la nacencia.

En la columnas del maestro Páez se lee -Es lo que se podría calificar como toreo de salón con toro- y aquí me pregunto y a la vez propongo en relación a lo que ha suscitado el ganado de la Plaza México y en concreto el que el domingo, les fue impuesto para el cartel el que indudablemente lo desinflaron dos causales de acuerdo a lo que nos dijo mayoritariamente el cemento vacío, la 1era. el anuncio de los toros de Bernaldo de Quirós y la 2da. la inclusión del lidiador José Guadalupe Adame torero cuña que tocó techo desde antes de que fuera a España, primero a eructar y luego tragarse sus palabras de que -era la primera figura de México- a lo que ya le bajo varias rayas y ahora simplemente se autocalifica como un -torero importante- lo cual es una autodegradación y entonces la pregunta obligada, ¿Qué interés tiene pa’ la afición ver a un torero que va en tobogán? y que además es totalmente a contra estilo del renacentista Da Vinci.

¡Ah! la propuesta ¿no sería más atractivo ver a Morante, con una escenografía y coreografía más a dock con su arte?, qué verlo con esas reses con las que en las columnas citadas nos las refieren, imaginemos; la alfombra persa, cascadas de luces, tsunamis musicales, cambios de vestimenta, pinturas alusivas en las tablas, convite, fuegos pirotécnicos, suvenires, turistas, en síntesis, un verdadero espectáculo en donde el toro simulado lo fueran espectaculares mujeres con leotardos artísticamente pintados y para cerrar glamorosamente la escenificación donde una dama que pudiese ser la quinta de la tarde (pa’ mantener alguna nostalgia de la tradición) luciera como toda una maja en maridaje con el arte del Body Paint al estilo del Lido de Paris o de Xcaret, México tiene en la creatividad, los pinceles, la digitalización y el colorido del artista internacional Ricardo Guevara, al maestro idóneo para encargarse de esta arista novedosa del arte pa’ la que podría crear en busca de variedad, un encierro coreográfico de minotauros y pegasos, en suerte de varilargueros pintados por Guevara pa’ que le embistieran al genio de la Puebla del Río, pa’ muestra del trapío, edad, bravura ¿o será ferocidad? de esos minotauros de arte bastaría con sorprenderse con el que creo para la plaza sevillana y que rubricó como; ‘Minotauro en la Real Maestranza’ (Pintor: Ricardo Guevara, Jardín del Arte en San Ángel, Plaza San Jacinto y/o del Carmen, los sábados – 04455 3901 9365 – rguevaram@gmail.com – ricardoguevara.com.mx ). Se podrá pensar que ésta puesta en escena es una mafufada pero algún día lo veremos primero en Las Vegas y luego aquí, cuando ya el embudo sea una plaza de usos múltiples con un circurret pa’ espectáculos.

¿Y que se ganaría con toda esta parafernalia? pues que el prestigio de las ganaderías de anillo al dedo que hasta ahora a decir de quienes escriben con sello y veracidad, han salido por toriles en la Plaza México, ya no sigan siendo sepultadas por los custodios de la dignidad taurina y de una vez se subdivida la Fiesta en brava y en cachonda, en arte y en espectáculo, en pasatiempo o show, con cover y desmadre incluido, como nos lo hace saber el aficionado Francisco Javier Álvarez Benítez, quien este domingo acudió a la Plaza México a la zona de las barreras de sombra donde nos dice padeció un infierno comenzando por el exceso de privilegios etílicos que en esa área pudiente económicamente son lo principal, pues nos dice que los y las vendedoras pasan entre los aficionados sin ningún recato a todo momento de la lidia, obstruyen las escaleras a la caza de los consumidores, de los que dice en su mayoría son, esa marabunta de los llamados millenians (que no son nuevos aficionados), a los que les han vendido la plaza como un antro al aire libre donde las majaderías en el lenguaje y los trapos finos son la constante, además de faltarles al respeto a los toreros arrojando los cojincillos con que se arman a la entrada, sin duda este testimonio es junto con la mansedumbre y los carteles sin pies ni cabeza, lo que ha provocado que los aficionados de toda la vida ya no asistan a la plaza más grande del mundo.

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