BREGANDO: Ferrera se Apanó y No se Apenó.

Ferrera remata a “Chikis” de Villa Carmela.

Por Jaime OAXACA.

A una semana del aniversario del natalicio del Pana (2 de febrero), Antonio Ferrera decidió recordarlo y quizá homenajearlo.

A una semana del aniversario del natalicio de El Pana (2 de febrero), Antonio Ferrera decidió recordarlo y quizá homenajearlo en el ruedo de la Plaza México.

Desde que se abrió de capa en el cuarto toro, en la corrida del pasado domingo 26, el español realizó la suerte de la veleta y alguna otra de las que solía hacer El Brujo de Apizaco.

El capote seguramente fue propiedad del diestro de Apizaco, porque en los reversos decía: El Pana y dos veces la letra R, evidentemente las iniciales de Rodolfo Rodríguez.

En el año 2018, Antonio Ferrera estuvo anunciado el 2 de noviembre para torear la primera corrida de feria en la ciudad de Tlaxcala. La lluvia impidió la corrida, ésta se pospuso para el viernes 16 de ese mes. Aquella noche Ferrera realizó una gran faena ejecutando algunas de las suertes del ídolo tlaxcalteca; es decir, se apanó.

Aunque fue un novillito los asistentes estaban felices. Ese torito estaba chikis, Ferrera se lo brindó a la señora Marina, hermana de Rodolfo.

A la salida de aquel festejo, ella me contó que Antonio había pasado algunos días en Apizaco, inclusive estuvo en la casa que habitó El Brujo, lugar que ahora es museo. De ahí surge, o se afianza, el gusto del español por la forma en que el mexicano interpretaba el toreo.

Caprichos de la vida. Rodolfo Rodríguez González y José Antonio Ferrera San Marcos, nacieron en el mes de febrero, ambos recibieron la alternativa en el mes de marzo.

La Faena del 26.

Regresando al pasado domingo 26, luego de los lances de recibo, Antonio llevó al toro al caballo, remata enredándose el capote con sabor al panadero apizaquense. Sólo un piquetito del varilarguero, el burel es débil, Ferrera quizo hacer suertes en el quite, pero el bicho inválido se cayó. Hay un gesto de frustración en el hispano.

La parte intensa de la faena se desarrolla en tablas, cerca de toriles, el lugar de los mansos. Ahí el diestro de 42 años de edad y 23 de alternativa, saca agua de una piedra, porque nadie suponía que pudiera darle muletazos a ese buey de carreta. Para encelarlo se puso muy cerca, era tan descastado Chikis, así con k, que parecía más probable le diera al torero una mordida o un pisotón en lugar de una cornada. Un par de veces Ferrera le tocó los pitones con el muslo.

La gente se entusiasmó, Ferrera sacó a relucir su experiencia. El español se la jugó, no hay duda, tantito daba coba, luego sacaba el pase, metió a la muleta al público y a ese remedo de toro, puso en ebullición al cotarro y a la escasa audiencia que estaba en La México.

Antonio tomó la espada de matar, se colocó lejos del toro, la montó, empezó a acortar terrenos caminando hacia el animal. Seis, quizá ocho pasos para llegar a la distancia exacta, se tiró a matar dejando una gran estocada de efectos inmediatos.

Le concedieron dos orejas, excesivas para algunos. Vaya que el oriundo de Buñola tardó en dar la vuelta al ruedo, como lo hacía el inolvidable diestro apizaquense.

Ferrera salvó la tarde de la infame corrida de Villa Carmela. Por si lo descastado del encierro no fuera suficiente para los que pagan boleto, el segundo estaba escobillado de ambos pitones, en tales condiciones salió al ruedo. El juez de plaza debió impedirlo. Cuando un toro se escobilla durante la lidia así continúa, pero que salga así a la arena es gandallismo de la empresa.

Casi todos en la plaza pitaban, lástima que desistieron. La empresa les metió la espada a los aficionados.

Javier García de la Peña debería impedir que sucedan esos atracos. García de la Peña es el veterinario de plaza, cargo que le asigna la delegación Benito Juárez, no trabaja para la empresa, lo ponen ahí para defender los derechos de los aficionados. Durante las protestas el veterinario y un empleado de seguridad, desde el callejón hacían señas a los aficionados que se callaran.

Vaya cosas. Se entregan los premios a toros y toreros a solicitud de la mayoría de los asistentes, pero la devolución de un toro que no cumple con las condiciones reglamentarias, no es atendida por el juez, aunque la mayoría lo solicite.

Lo que queda claro es que Ferrera se afianza en el ánimo de los aficionados, esa evocación de El Pana le llegó al público, no es cualquier cosa imitar al Brujo de Apizaco y que la gente lo tome a bien. Ferrera se apanó y no se apenó.

Twitter: @Twittaurino.

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