Ocho con Ocho: Recordar siempre a Carlos Arruza Por Luis Ramón Carazo.

En España están a punto de conmemorar el centenario de la tragedia de Talavera la Reina que propició la cornada de un toro de la Viuda de Ortega al inmortal Joselito y se revive la discusión de que si el verdadero revolucionario del toreo lo es él y no como consuetudinariamente, se señala es Belmonte.

Datos que tienen que ver con la influencia de José Gómez también conocido como Gallito en la crianza del ganado, en la construcción de plazas monumentales y en su tauromaquia, apuntan a que tal vez lleven razón en sus afirmaciones.

Sin dejar de lado aseveraciones como las de Fernando Claramunt que escribió que quienes fueron a torear con el toro y no contra él, lo fueron El Gallo hermano de Joselito y nuestro gran torero, Rodolfo Gaona.

Éste último, nos mete en la vereda de entender que él, luego Armillita y posteriormente Carlos Arruza quién recién hubiera cumplido 100 años de nacimiento fueron figuras de gran peso en Europa. En tiempos posteriores agregaría a Curro Rivera y a Eloy y de refilón a Jorge Gutiérrez, quienes son los toreros mexicanos entre muchos más, que han podido contender en las grandes alturas de las figuras españolas y abrirse paso a codazos en esa jungla.
Los tres primeros, incluso los primeros en el escalafón en temporadas europeas y los últimos tres siempre en carteles con figuras. Las campañas de otros toreros como El Zotoluco o Miguel Armilla, sin minimizarlas no tienen el resultado de las ofrecidas por los seis toreros mencionados principalmente; Gaona, Armillita y Arruza.

Recientemente Carlos Hernández González de sobrenombre Pavón, reclamó justicia y entre otros aporta el mexicanismo de Arruza: “Porque cuando se rompió el convenio hispano mexicano en 1936 siendo él un becerrista fueron contratados en España él y su hermano Manolo, también becerrista. Y él como mexicano no quiso torear a pesar de que los empresarios –por ser hijo de españoles- le insistían a que toreara mano a mano con su hermano quien sí nació en España. Su negativa fue definitiva y por solidaridad con Carlos, Manolo tampoco quiso torear; y de esto hay poco o nada comentado en México”
“Porque en la Corrida de la concordia celebrada en Las Ventas de Madrid en Julio de 1944, puso en altísimo el nombre de México con un triunfo sin precedentes cortando las orejas, convirtiéndose en un ídolo de la afición española quien le puso desde entonces “El Ciclón mexicano”

“Porque pocos se acuerdan de que en 1945 fue el principal rival de Manolete, quien estaba en pleno apogeo habiéndolo superado en cortes de apéndices y en corridas toreadas nada más y nada menos que 108 en Europa. Tenía aún tiempo para terminar ese año con 10 corridas más pero por nobleza, admiración y respeto no quiso romper el record que tenía Juan Belmonte de las 108 corridas en un año.

Decía que no tenía caso comparar aquella época en que los toreros viajaban en tren y en carruajes con la época moderna del automóvil”
“Carlos Arruza se hizo acreedor en España de trofeos eméritos otorgados por el Gobierno español, por tantas corridas que toreó gratuitamente en beneficio de distintas causas. Impulsó tanto en México como en España a muchos toreros mexicanos entre ellos a José Ramón Tirado, a Guillermo Carvajal, a Curro Ortega y al venezolano Cesar Girón quien gracias a Carlos conquistó España y se hizo el amo”

Su generosidad fue ejemplar, recuerdo las tertulias de El Palace dónde Paco Llopis fue su propietario y él varias veces comentó que a Arruza le ayudó a venir a México, cuando él tenía problemas con el gobierno de Franco.
Alguna vez en una comida con los recordados Gabino Lombana y Jacobo Zabludovsky, fue Jacobo quién refirió que poco después de despedirse en 1950 y queriendo no tener la tentación de volver a los ruedos recomendó con Miguel Alemán a Carlos y Manuel Tello Secretario de Relaciones Exteriores entonces, lo nombró representante de México en varios eventos en el extranjero.


Cargo que ostentó con gran tino por quién era como torero y porque su inglés era diáfano y tenía una gran capacidad de relaciones públicas, además en los cincuenta, el toreo lo había convertido en un personaje universal conocido y respetado.
El trabajo terminó cuando fue a Sevilla. A su regreso Carlos invitó a comer a Jacobo y le platicó que ya no estaba en la representación y le propuso hablar con Miguel Alemán, a lo que se negó el matador diciendo: “Bueno, no me corrieron. Yo renuncié. Ni siquiera le he avisado a Tello para darle las gracias por sus amabilidades, pero lo voy a hacer. Él no tuvo la culpa”

Y entró en detalle:


“Para el viaje me dieron un montón de dólares en efectivo, dizque para gastos de representación, invitaciones, cenas, comidas, espectáculos… El director de administración me aclaró que no necesitaba traer de regreso ningún comprobante de los gastos, que dispusiera de ellos como mejor me pareciera. Nomás me hicieron firmar un papel de recibido y ya. El avión y el hotel estaban pagados. Pero ya te imaginas, en Sevilla, donde soy un verdadero ídolo, todo me lo solventaron. Hasta tuve que rechazar algunas invitaciones porque no me daba tiempo de atenderlas todas. Ni siquiera tuve que tomar un taxi. Total, que regresé y así como me lo dieron devolví el fajo de dólares. El director de administración abrió unos ojos como no te puedes imaginar. Me explicó que no podía hacer eso, que crearía un pésimo antecedente. Trataba de regresarme el dinero, y yo otra vez a dárselo. Me puse furioso, ya conoces mi carácter”


“Ese dinero es del gobierno y no voy a disponer de él! ¡Punto! Y si dice que voy a crear un mal antecedente, mejor me voy. Trató de alcanzarme, pero creo que hasta un empujón le di… Y no he vuelto a la Secretaría, ni pienso volver. Ese tipo de trabajos no son para mí. No estoy acostumbrado. Yo me he ganado todo lo que tengo jugándome la vida y no voy a cambiar”

Como esas muchas historias de quién fue y será un inmortal, vale la pena recordarlo siempre y con mayor razón en su centenario.

Aprovechando el viaje, ¿Qué estamos esperando para colocar un recuerdo de Curro Rivera en La México y homenajear en vida a un gran ídolo de esa plaza, Jorge Gutiérrez? Como dicen en Sonora y por cuestiones de espacio “ahí les dejo la víbora chillando”