Arles: Antonio Ferrera y Zalduendo, un binomio triunfador.

Ferrera en Arles. Foto Culturo.

Antonio Ferrera y Diego Ventura cortan tres orejas y se premió con la vuelta al ruedo a dos toros de Zalduendo y La Quinta.

De SOL y SOMBRA.

En una tarde lucida con dos toreros de dos escalafones distintos, pródigos en crear suertes y desempolvar otras en desuso, el festejo no tuvo tiempos muertos y contó en cambio con versatilidad y dinamismo. Y todo con toros de varios encastes, sobreros incluidos. Un éxito más de esta original Feria del Arroz en Arles que ideó Juan Bautista y que vuelve a poner en candelero a la Francia taurina.

En sus tres toros, Ferrera demostró su maestría y su singular estilo actual, mucho mejor que el de sus primeros tiempos. En el segundo, de la ganadería de Zalduendo propiedad del ganadero mexicano Don Alberto Baillères, que tuvo más codicia y clase, ligó derechazos largos y naturales desmayados. En el cuarto bis, de La Quinta, trazo naturales clásicos e improvisó con originalidad durante toda su faena. En el sexto bis, también de Zalduendo, ha cumplido con sobrada voluntad.

Hay que anotar que en sus dos primeros toros, ha desatado el entusiasmo con su original forma de citar para matar, a recibir, desde lejísimos. (Así lo hacía tambien Esplá y Marcial).

Ferrera hoy en Arles ha demostrado que es un artista singular, de esos pocos que logran convertir sus sentimientos en emoción estética.

“Benefactor” de Zalduendo, segundo de la tarde en el Coliseo de Arles, premiado con la vuelta al ruedo.

Diego Ventura por su parte volvió a demostrar en Arles por qué es el actual número uno del rejoneo. Y lo hizo, sobre todo, frente al quinto, el último de los tres toros que lidió, un gran ejemplar de los Espartales al que cuajó una faena completísima.

Hubo un prólogo de alto voltaje sobre “Lío” que tuvo continuidad con un gran tercio montando a “Capote”, con el que homenajeó a “Dólar” -caballo recientemente fallecido- al poner banderillas sin cabezada. La plaza, un clamor, más cuando enterró el rejón definitivo sobre “Guadiana”. Dos orejas de ley.

El propio Ventura había cortado ya un trofeo del que rompió plaza, también de Los Espartales, mientras que con el de Prieto de la Cal que hizo tercero fue silenciado después de marrar con el rejón de muerte otra interesante faena que contó con momentos de alta nota montando a “Nazarí”.

FICHA DEL FESTEJO.- Tres toros para rejones, dos de Los Espartales (1º y 5º) y uno de Prieto de la Cal (3º), de distinto juego; y otros tres en lidia ordinaria, dos de Zalduendo (2º y 6º bis) y otro de La Quinta (4º bis), muy bien presentados todos y de muy buen juego, tanto que ambos (2º y 4º) fueron premiados con la vuelta al ruedo en el arrastre.

El rejoneador Diego Ventura, oreja, silencio y dos orejas.

Antonio Ferrera, oreja tras aviso, dos orejas tras aviso y silencio.

La plaza rozó casi el lleno del aforo permitido (5.000 de las 12.000 localidades que posee el coliseo de Arles).

Twitter @Twittaurino

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