Hablamos con José Enrique Fraile (Fraile de Valdefresno) “Me faltará a mí antes la comida que a mis toros”.

Por Jaime.

Nos marchamos hacia Salamanca para hablar con el criador de un toro muy especial, Fraile de Valdefresno. Una joya genética que vive el peligro de un encaste (Atanasio-Lisardo) que ha sido arrinconado por una moda que está destruyendo el tesoro de la variedad. Una ganadería de grandes éxitos y peculiar dónde las haya en manos de un apasionado del toreo que nos enseña su amor por una forma de vida. Hablamos con José Enrique Fraile. 

¿Cómo está viviendo lo que estamos pasando por el Covid-19?

Ahora mismo estamos cuidando el ganado, manteniéndolo y luchando por ello sin ningún atisbo de solución inmediata porque este año no mentalizamos de que estaba todo perdido y lo asimilé. Un año perdido cómo otros han vivido guerras y lo asumí. Nuestro sector tiene una situación muy complicada a día de hoy pero lo malo es que las noticias apuntan a que va a ir más allá del histórico caso de perder un año ganadero. 

¿Recibe ayuda de la Junta de Castilla y León?

A día de hoy, no. Se ha hablado de una ayuda de 7000 euros de la que el otro día ya se apuntaba a 5000 pero, a día de hoy, no. Esto es como todo, el día que te lo den, lo sabremos. Sólo tenemos cada uno la ayuda de nuestro trabajo con ideas que inventes, trabajando sólo o yo que sé. Los gastos son los mismos porque al animal hay que cuidarlo, sanearlo, los piensos vienen todos los días pero los ingresos son cero.

La situación no es fácil para otros sectores cómo el del manso, tienen su salida pero no mantienen el bravo. A base de trabajar tiras, personal el justo porque no puedo permitírmelo y tiramos con la familia luchando para seguir siendo lo que he sido toda la vida, ganadero. Sé que será difícil pero lo que voy a hacer es luchar.

¿Ha tenido que mandar mucho al matadero?

Sí, un año ganadero ha sido borrado del mapa y todos esos toros sobran. En el mejor de los casos sobra una camada pero la expectativa no es buena. Date cuenta que en la anterior crisis, la del 2008, se perdieron ya el 40% de los festejos. A lo mejor estaba sobredimensionado todo pero nos abrió los ojos, maté el 50% de las vacas y diversifiqué metiendo manso porque no valía sólo con el bravo. Hasta esa época sólo había aquí alguna vaca suiza para criar los churros que no criaban las vacas. 

En el tema taurino no va a volver a la normalidad, la vacuna o el tratamiento curará la pandemia, pero se perderán festejos para siempre salvo en los sitios que tengan un arraigo muy grande. Para volver a lo normal se necesitará tiempo para recuperarse económicamente, para tener una política seria que nos deje trabajar y no nos ponga zancadillas. La normalidad va a ser difícil y nos tendremos que adaptar.

Ya me ha respondido la pregunta sobre si se puede vivir sólo del bravo.

Es difícil, los gastos son muchos. Por mucho que trabaje y me esfuerce, los cuidados y los gastos son muy grandes por mucho encaje de bolillos que hagas. Empresarialmente esto no se sustenta pero si no luchamos los ganaderos no sé qué pasaría. La putada es que no sabes si esta lucha será recompensada.

¿Qué compensa?

El vivir el campo, el poder disfrutar a un animal tuyo toreado es de las cosas más bonitas que tiene la vida. De eso no se come, está claro. Estoy a la expectativa para ver qué pasará el año que viene. Hasta el año que viene aguantamos todos pero la llegada del invierno te hace ir acercándote a la crudeza de la realidad. Vivir sólo del bravo no se puede y los que no tenemos otros negocios nos tiramos muchas noches sin dormir.

Me decía que el año que viene si sigue así la cosa… ¿Peligra la ganadería?

Yo quiero morir siendo ganadero. Muchas veces prima el realismo y los números, más en mi caso que tengo un encaste difícil que había desilusionado a mucha gente. Habían tirado la toalla el 95% de los criadores del Atanasio-Lisardo y sé que del 5% alguno más la va a tirar. Si la tiro yo también, todo es muy complicado. Voy a luchar hasta el final y, pese a las dificultades que vengan, no me planteo tirar la toalla.

¿Por qué ha bajado tanto el encaste?

En la vida buscamos las cosas cada vez más fáciles. Esto es complejo, te hablo del manejo, de la selección, de todo lo que conlleva este encaste que tiene unas dificultades mayores que otras ganaderías. Los gustos actuales también han cambiado, los ganaderos buenos han dejado esto por las dificultades que conllevan en el campo, las que te he dicho, y en la plaza con una moda nueva en la que se prefieren cosas más fáciles y acabas quedándote con los toros en tu casa. 

Muchos han cambiado el encaste y es porque no lo vendes o por la dificultad del manejo en casa. La mayor causa es el cambio de gustos, el funcionamiento del sistema taurino que te puede dejar fuera según el encaste que tengas. Ante estos problemas hay ganaderos que buscan otro camino para vender sus toros.

¿Por qué no cuidamos esta joya sabiendo que cada encaste es un animal muy diferente?

No lo entiendo, yo lo achaco al sistema, al tipo de empresarios-apoderados-toreros que existen hoy. No hay un organismo que defienda esta diversidad que todos sabemos que es fundamental cómo lo ha sido siempre. Los criterios de cada aficionado son distintos y hay que respetarlos. No te digo que no haya mayoría de gente que prefiera el toro que se cría para divertirse en las ferias pero la variedad es esencial en todo. El no apoyarlo es por el que maneja ahora mismo el toro. La pena es que lo que se pierde no vuelve.

Veo que las cosas son complejas, ¿dónde tiras luego si el banco genético que tienes es tu casa? He luchado pero cada uno tira por su camino. Apoyo real no hay y se debería cuidar la diversidad en las ferias que dependen de ayuntamientos y diputaciones. Un apoyo a la diversidad real y no cómo ahora, sólo Domecq y Santa Coloma. La diversidad es más rica que estos dos y hay que defender todo esto. 

Un torero que hace una faena a un encaste diferente al habitual ayuda mucho a la fiesta, el aficionado lo agradece y ganamos todos.

¿A ustedes les ha pesado el mantra de la mansedumbre inicial de su encaste?

A mí lo que me afecta es que por un lado lo ven con dificultades los profesionales porque requiere más oficio y conocimiento sobre temas como las querencias y la preparación hacia la faena y por otro lado, el comportamiento más frío de salida te complica porque hay aficionados que lo pueden ver más mansos. Aquí salen mansos y bravos cómo en todos lados y cuando aprieta en varas es de lo mejor. Cuando son bravos, hocico abajo y emoción, lo son cómo los demás.

Esta ganadería ha brillado en las ferias, han dado triunfos y emoción y mucha gente lo quiere y espera.

Usted ha logrado que el toro de Valdefresno sea reconocible cómo pocos morfológicamente.

Sí, eso empecé con mi padre y una vez que nos dividimos el Puerto de San Lorenzo al 50% le empiezas a imprimir tu carácter. A los 15 años ya se diferenciaba perfectamente el toro de Valdefresno del toro de El Puerto. Me he quedado con el hierro de Fraile de Valdefresno y así lo anuncio. 

Llevamos 30 años separados y he apostado por la pureza de Lisardo y Atanasio y no he mezclado. He ido añadiendo vacas de Atanasio de otras ganaderías que han ido desapareciendo cómo la de Javier Pérez-Tabernero. De lo que le compré, las vacas buenas y el semental, da extraordinaria pero se quitó. He ido recuperando genética a medida que se cansaban otros ganaderos. 

La realidad es que las ganaderías se han quitado y ya te quedas sin la oportunidad de comprar nuevas vacas o sementales y refrescar.

Me decía que sus toros, cuando aprietan abajo, son de lo mejor. ¿Qué importancia tiene para usted el caballo?

Es fundamental. Hay una controversia que no entiendo, el toro tiene que ser bravo. En la faena nadie le da importancia, yo en mi casa sí se lo doy aunque alguno piense que, por pedir esto, no sé. Hay mucha gente que te dice que el toro dónde tiene que ser bueno es en la muleta, vale, pero para el caballo también.

Es un espectáculo ver a un toro bravo al que se le hace bien la suerte. Se confunden muchos factores. Hay toros que mueren en el peto porque el torero quiere o porque no se le hace bien la suerte. Para un espectáculo lucido habrá que dosificar y que vaya diez veces recibiendo el mismo castigo que cuando le pones uno y le sacudes. 

¿A quién no le gusta ver un toro bravo en el caballo delante de un gran picador? ¿A quién no le gusta ver a un toro bravo medido en varas que se viene arriba en la muleta? Es una forma de medir la bravura, de ver si un toro puede o no.

A una vaca o a un toro le pones la nota de 0 a 10 y lo haces midiendo cada tercio y en el caballo ves muchas características del toro que tendrá en la muleta: clase, humillación, mansedumbre… hay que hacer las cosas con medida enseñando con lucidez y eso no pasa muchas veces porque el torero no quiere. En mi casa el toro debe ser bravo en el caballo y venirse arriba en la muleta.

No me vale que un toro no vaya al caballo, o una vaca, y luego embista en la muleta o al revés. Si dejo ese animal, tarde o temprano, me va a dar productos que terminen en mansedumbre. Buscamos animales bravos, con condiciones buenas, que humille, con clase, con son, que espere al toque… A todos nos gusta ver embestir con clase pero con transmisión y bravura dejando claro al tendido que quién se pone delante es una figura o un superhéroe, no cualquiera. 

¿Qué opina, relacionado con esto, de la polémica del indulto?

Soy riguroso con eso. Están bien que se indulten toros porque te pueden hacer falta en casa cómo sementales pero siempre con rigurosidad. A mí me han indultado tres toros y te puedo asegurar que son las tres tardes que más me he emocionado porque he visto un animal bravo, la plaza entregada y todo de verdad.

El primer toro que me indultaron fue histórico, en Beziers, porque batió el récord de tiempo apretando en el caballo y en la muleta no tuvo fin. Igual el de Palencia o el de Barcelona, son toros que han dado emoción y han dado al público algo que no están acostumbrados a ver. Por ejemplo, en Beziers fue el primer toro indultado en cien años.

Lo importante es que el público pudo ver la diferencia entre esos toros y los demás. Hay que ser serios, no vale el cachondeo, pero el indulto es necesario. Si por algo nos hemos caracterizado en el toro es por la seriedad, el rigor es fundamental para que no degenere. 

Me citaba Beziers. En Francia se cuida más a los encastes minoritarios, ¿estamos abocados a verles allí?

No, no se puede vivir sólo de Francia, te hablo empresarialmente. En Francia lidias si lidias en España. Si vas acotando tu mercado acabas desapareciendo. No sería posible una ganadería cómo negocio lidiando sólo en Francia. Si es verdad que te reconocen cosas que aquí no pero es necesario abrir los ojos para que el modelo de Francia llegue aquí. Si sólo tienes eso te agarras pero ese reducto es cómo el principio del fin.

Me citaba a Rayito, toro indultado en Barcelona, preciosa imagen de su hija hacia él. Clara muestra del cariño del ganadero hacia un animal que tanto le dio.

Está muy viejito. Lleva 3-4 años sin cubrir y ahora Javier Lorenzo se acordó y recuperó su historia. Le llevo cuidando toda la vida porque el mejor homenaje que le puedo dar es mantenerlo en su territorio y así está. Mi hija, y sus dos hermanas, disfrutando de él y viendo que el toreo tiene unos valores muy importantes de la vida y de la muerte. Veo valores que han desaparecido en otros jóvenes que no pueden ver la realidad de la vida en lo duro y en lo bonito. Siempre he estado abierto a la crítica, cuando sale bien es precioso pero si sale mal, te metes debajo de tierra. 

Un mismo semental con una misma vaca te puede dar toros buenos y malos, esto es muy complicado. Lo ves traducido a la humanidad, un padre con dos hijos y les salen distintos. Estos valores son muy importantes para mí y la formación de mis hijos. No viven en un mundo de mentira en el que te ocultas de lo difícil, aquí se enseña la muerte, tienes que salir cuando nieva… La realidad de la vida es así, no el de Bambi dónde te agarras sólo a lo fácil. El hecho de vivir en el campo es una suerte, les gusta y eso me da fuerza para seguir adelante. 

Tengo la suerte de que mis hijas continúan y me dan ánimo para seguir y luchar para esto. Esto me hace levantarme a las 6 de la mañana y luchar.

¿Qué perspectiva ve para el año que viene?

Es una incógnita. Será difícil vivir otro año más cómo éste, lo asumo. La ganadería no va a desaparecer, me faltará la comida a mí antes que a los toros. No se plantea fácil. Pensábamos que esto acababa el 1 de enero de 2021 pero parece que no, hay que ir día a día. Tomas decisiones cada día, no puedes tomar decisiones drásticas porque no es el momento. Mi idea es luchar por ello. Si tomara la decisión fríamente acertaría quizás para el negocio pero no conmigo cómo persona ni cómo ganadero. No sé si me llamarán tonto por esto pero mi idea es luchar.

Publicado en Patrimonio Taurino,

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