Hablamos con Miguel Reta (Reta de Casta Navarra) “El toreo está condenado a trabajar unido por un bien común”.

Hablamos con Miguel Reta, ganadero del hierro de casta navarra que lleva su nombre y una de las caras más conocidas del encierro de Pamplona. El ganadero navarro nos cuenta cómo es éste encaste tan particular que él cría y que supone un gran tesoro genético, casi perdido, que se está recuperando. Hablamos minutos antes de una reunión con el Gobierno autonómico y aprendemos mucho, muchísimo de uno de los hierros más especiales de nuestro campo bravo.

Empezamos por ahí, por el Gobierno, ¿está ayudando la Comunidad Foral?

Hemos recibido una propuesta de ayuda de 90 euros por animal, es muy poquito para la crisis tan importante que tenemos pero todo ayuda. Dicho esto, siempre digo que la mejor ayuda es que podamos trabajar y ahí es dónde tenemos que movernos porque hecho en falta el apoyo de la Administración, del sector, del aficionado… de la propia tauromaquia, es el momento de demostrar que la tauromaquia tiene fuerza y músculo pero no lo veo. En Francia sí se están moviendo y haciendo cosas y aquí no rompe, creo que hay intereses de fuera y dentro para que se ralentice todo.

¿No cree que hay empresarios grandes más cómodos sin temporada?

Se lo tendrías que preguntar a ellos pero no se entiende que falte un movimiento empresarial cómo sí hay en otros sectores de la cultura para implicar a la Administración legislando o para pedir medidas Covid, no se entiende nada esto.

Entremos en su ganadería, ¿ha mandado mucho animal al matadero?

De momento no mucho porque tengo una ganadería corta y si mato mucho me quedo en cuadro. Después de 26 años seleccionando poquito a poco hemos hecho el desvieje, una selección de tienta más fuerte y rápida. Ahora estamos en el momento de meter mano a lo que tanto esfuerzo ha costado y estamos aguantando pero está complicado no teniendo ingresos desde el verano pasado hasta el que viene, si se celebran. Es una pena pero a más de uno le va a salir barato intentar quitar la tauromaquia.

Todos los negocios buscan soluciones y aquí, salvo raras excepciones, se ha dado todo por perdido.

Así es, no se entiende. Hay conciertos de 2000 personas y no nos permiten hacer un concurso de recortadores ni una novillada. Estoy convencido de que lo que no haga el sector no se lo va a hacer nadie, menos la Administración. La solución vendrá en el trabajo, empeño y esfuerzo del sector. Es el sector el que deberá decir por qué no se mueve.

Usted ha recuperado una casta como la navarra, ¿ha tenido ayudas de alguien?

Tuvimos en un principio los 13 ganaderos que trabajamos con el Plan de Conservación pero hace ocho años que nos las denegaron desde el Ministerio y no tenemos ayuda alguna.

¿Por qué la casta navarra?

Fue un plan de conservación. En un principio fue un plan de recuperación porque no sabíamos cómo estaba pero ahora es de conservación. La razón es muy sencilla, es lo que uno ha mamado desde muy niño, es lo que ha conocido uno con los ganaderos de la tierra. He sido recortador desde niño y me he movido entre los ganaderos, por vocación. En los años 90 hubo muchos problemas de tuberculosis aquí y trabajaba en esos temas, me fueron a buscar para que les echara una mano dentro de mi trabajo, soy secretario técnico de la raza betizu, una raza en peligro de extinción y trabajo una empresa pública del Gobierno de Navarra. Seguimos un plan de estudio y un plan de recuperación y conservación desde un planteamiento general para todos los ganaderos de aquí.

Ese trabajo fue muy intenso con todos los ganaderos y en el año 97, por empuje de Nicolás Aranda, se convirtió al animarme que me hiciera con lo más antiguo que hay aquí de su ganadería y empezara poco a poco, pues hasta hoy.

¿Qué tiene de particular el toro de casta navarra?

Se desestimó para la lidia moderna a finales del siglo XIX, principios del XX, y que ha conservado todas sus características morfológicas y sobre todo de comportamiento. Es un animal muy listo, muy rápido, muy vivo, muy rústico, muy vivaz, con mucho genio y mucha bravura e inteligencia. Aquí en el festejo popular no se sacrifican y los animales trabajan día a día, esas características tan valoradas en la lidia antigua han tenido mucho auge en el festejo popular de la zona.

¿Cómo amoldar esa bravura tan rústica al toreo de ahora?

Eso te lo dirán los toreros que vienen a casa desde hace más de 25 años y lo van viviendo (risas). Intentando en esa selección tener los animales que se acerquen más a las características de la lidia moderna, que vayan al caballo, siendo tan inteligentes no quieren volver dónde hay dolor y debes seleccionar los que se entreguen más. Buscas que duren en la muleta, no van a humillar, son animales muy diferentes pero quizás sea un toreo cómo el de antes. Los franceses, que siguen de cerca el proyecto, me dicen que aquí vas a ver gladiadores y no pintureros. Aquí está el quid de la cuestión, la emoción llega rápido al tendido, con pocos muletazos y teniendo verdad se llega muy fácil.

Viendo imágenes de la casta, la cabeza está alta, ¿es incorregible?

No, se van corrigiendo, hay animales que van mejorando en eso. Aquí se busca que el animal tenga la cabeza arriba, que salte detrás del recortador y que vaya hasta el tendido. Luego querer que vaya con el hocico por la arena es complicado pero vamos dando pasos. Después de 26 años y más de 650 animales tentados, hemos aprobado 42 hembras y 4 machos.

Es usted exigente.

No, si no te engañas. Tengo dos hierros en la Asociación y lo tiento todo y lo que vamos aprobando lo paso al hierro de la Unión. Sigo tentando todo y lo que no sirve vuelve a los festejos populares y financia, con su trabajo, el mantenimiento de sus hermanas, madres o abuelas que están produciendo animales para la lidia. No van al matadero.

¿Es un hierro imposible de refrescar con algo que no sea puro navarro?

Tengo la suerte de que en el estudio genético de la casta navarra hay cinco líneas diferenciadas y yo he cogido animales de las cinco líneas, refresco y se cruzan entre ellas. Hay dos líneas y medias que dan mejor, las otras están más descastadas y lejanas a su recuperación. De esas cinco hay un cruce muy bueno entre dos de ellas, en ella trabajamos, con goterones de las otras que le dan más movilidad.

El tamaño de estos tiempos, ¿es lograble?

Antes las explotaciones eran muy de hierba y ahora el manejo y la sanidad han hecho evolucionar al toro. Aunque es pequeño de caja y muy pegado al suelo también ha mejorado mucho en morfología por la alimentación y la sanidad. Son toritos pequeños, de 500 kilos, pero con una conformación mucho mejor que en las fotos del siglo XIX. Están más rematados.

Me hablaba de los franceses cercanos al proyecto. ¿Por qué tienen más sensibilidad que los españoles de cara a la conservación de hierros cómo éste?

Siempre aprovecho para agradecer el trabajo por la tauromaquia del aficionado francés. Son una minoría pero trabajan cómo otras minorías que existen por su causa. Son aficionados del toro de verdad, de la corrida de verdad, de su historia y están en primera línea de trinchera ante los ataques que llegan en Europa. En nuestro proyecto confiaron desde el comienzo, la primera entrevista que me hicieron fue de Toros, están encima. Tenía claro que debía dar el paso y devolver el favor que nos hacen debutando en Francia cómo corrida de toros (Ceret).

Se mantiene para 2021.

Si Dios quiere y las circunstancias no lo impiden ellos tienen el compromiso de mantener el cartel completo. Ojalá podamos debutar y a la tercera se la vencida.

Siempre pregunto por el caballo, usted ya me ha dicho la complicación de su toro, ¿qué importancia tiene para usted?

Es un toro bravo y es lo que busco en mi casa, es la base principal. Los animales de nuestra casta fundacional han primado más la inteligencia que el corazón y eso implica que muchas veces nos hayamos encontrado con animales que no se entregan mucho porque saben cuando tienen que trabajar y cuando dosificarse, cómo te decía no se sacrifican. No se desgastan del todo. Mis compañeros lo llaman genio y yo mansedumbre, eso les hace dosificarse, y eso se ve en el caballo.

Se oía que el toro de casta navarra iba mucho al caballo pero eran picotazos en un tercio de varas y una puya muy diferente a la de hoy. Tengo muy claro que la faceta más importante de la selección para tener animales de casta navarra del siglo XXI es seleccionar los animales más bravos de mi ganadería y de las cinco líneas que existen. La herramienta que existe es el caballo, ahí se ve si un animal se entrega o no y vuelve al caballo.

Tiento todo cómo hablábamos y algunos que suspendes son maravillosos en el festejo popular porque saben trabajar, la selección es diferente. Ahí hay que trabajar. Tengo animales de madre y padre aprobados que se acuerdan de su abuelo y no tienen un pase, eso es lo que hace tan difícil esto.

¿Se puede vivir sólo de la ganadería?

No, para nada y en esta situación del COVID se ve que estábamos por encima de nuestras posibilidades, igual que en los demás sectores. Yo no vivo de esto pero busco que se financie sólo para la lidia apoyado por los festejos populares. Es difícil que se financie, ahora vive de ello, es muy complicado.

¿Qué me diría de la proliferación del indulto?

Tengo dos opiniones contrapuestas. Por un lado siempre digo que es el gran fracaso del ganadero, el mayor de los fracasos. Soy un técnico que trabajo en ganadería. En ganadería hay distintos niveles de trabajo: en las explotaciones de vida hablamos de explotaciones de selección, multiplicación y producción.

En la selección vas mejorando los cruces, la genética, y se pasa a una segunda fase que es de la que se nutren las ganaderías de producción que son las que producen ya carne. Esto en una explotación de lidia está todo en la misma ganadería.

Tú seleccionas tus machos, tus hembras y tu selección tendría que obligarte a que tú mejor genética no se fuera de su casa con las pruebas, no solo la tienta, campo abierto, acoso y derribo, con ramas de oliva e incluso los puedes quemar si confías mucho en la genealogía de esos animales. Que se te vaya uno extraordinario en la plaza es que se le ha escapado uno al ganadero.

La selección de estos animales, que seleccionas comportamiento, no es selección morfológica, cárnica o lechera. El comportamiento tiene una base genética pero tiene unos componentes de manejo que influyen en su comportamiento. No puedes aspirar al control 100 por cien de la genética, es bueno que pasen los indultos pero debe ser esporádico.

Puede ser una moda cómo respuesta al ataque animalista que nos crucifica y nos trata de maltratadores pese a ser los mayores defensores de los animales. El aficionado va por ahí, indulta para demostrar que cuidamos a los animales y nos metemos en una rutina de indultar demasiado que al aficionado de verdad no le gusta. Es una moda que se equilibrará porque la selección está de verdad en el campo. La plaza es la demostración de tu explotación, de tu ganadería y de tu comportamiento con los animales de producción, no con los animales de selección porque si no haríamos las tientas públicas y tentaríamos todos los machos en las plazas de toros e indultaríamos a los que de verdad se lo merecieran.

¿Cómo ve 2021?

Complicado pero es un reto ilusionante porque tiene que ser el punto de inflexión de la curva de Gauss, el punto dónde ya tenemos que dar el paso porque si no esto se viene abajo. Aquí no vale esperar, miedos, egoísmos… o nos montamos todos en el mismo barco remando juntos o se nos va de las manos. Estamos condenados a trabajar por un bien común.

Los aficionados, y le incluyo, vamos a otro ritmo que los profesionales del toro.

Esto va a hacer una escarda importante dentro del propio mundo taurino, había que dar un paso adelante y evolucionar. Hay planteamientos de hace dos siglos en el toro, muy arcaicos, hay que evolucionar. En tiempos de pandemia, con la que tenemos, es inviable. O nos ponemos las pilas o el rodillo de la sociedad nos come.

La última es una duda personal. ¿Cuántas veces ha soñado correr detrás de sus toros por Estafeta?

(Risas). Es una pregunta cojonuda. Me lo he imaginado muchas veces cuando voy a correr, cuando entreno o cuando veo tranquilamente el ganado en el campo pero son imaginaciones. Hay que ser realista, es la feria del toro y vienen las mejores camadas de las mejores ganaderías de todo el mundo. Es mi mayor ilusión pero es muy difícil. La evolución que veo en casa es buena, hay mucho que trabajar y ojalá, sería la mayor ilusión de mi vida que lo vieran mis nietos. Yo tengo 54 años y es imposible que lo vea.

Ahí estaría la sensibilidad de la Casa de Misericordia.

Si pero la sensibilidad y 20000 tíos en los tendidos viendo correr a un torero delante del toro… sería más que sensibilidad.

¿Qué comportamiento tendrían en el encierro?

Problemáticos, muy problemáticos porque son de manejo muy difícil. Les funciona muy bien la cabeza y piensan, eso unido a su poder te diría que alguno no pasaría de la Plaza del Ayuntamiento.

Después del encierro, si salieran por la tarde…

Bailarían la jota con los de los peñas.

Ojalá lo vieran los nietos.

No estaría mal.

Las peñas no cantarían.

No (risas) desde luego. Los navarros amamos mucho nuestro y les haría ilusión pero requiere un poso y una evolución que necesita tiempo.

Ya nos lo imaginamos, eso no pasaba hace años, y eso es gracias a usted.

A mí y a muchos ganaderos que antes de mí en Francia han lidiado novilladas picadas y sin picar los Hermanos Arriazu. Hay que ir poco a poco y estoy convencido de que vendrán otros ganaderos detrás y es bueno, eso hará que devolvamos a la casta navarra dónde debería, a los festejos mayores.

Publicado en Patrimonio Taurino

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s