Jesulín de Ubrique, obra maestra del marketing.

Por Alfredo Sánchez.

Este año se cumplen 30 desde que Jesús Janeiro Bazán tomó la alternativa en Nimes (Francia) de la mano de José Mari Manzanares. Toda su vida está recogida en la biografía ilustrada Jesulín 3.0, del fotoperiodista Alfredo Sánchez y editada por Sevilla Press. Sus 168 páginas van desde los inicios, cuando mintió sobre su edad a Antonio Ordóñez para conseguir torear en Ronda, al clímax de su carrera con la compra de Ambiciones –nombre de su primer astado–, pasando por su relación con Belén Esteban, el tigre Currupipi, el récord de corridas en una temporada (161 en 1995), su retirada y regreso a los ruedos, el accidente de tráfico que casi le cuesta la vida, los líos de la familia Janeiro y la estabilidad junto a María José Campanario.

Arte y show-business

Jesulín de Ubrique consiguió convencer a sus detractores de que, además de dar espectáculo, también sabía torear

“Jesulín de Ubrique cambió el concepto de la fiesta taurina. El arte se hizo espectáculo y llenó las plazas en un juego continuo por provocar y divertir. A los entendidos más puristas inicialmente no les gustaba nada aunque después acabaron reconociéndole que era torero”, asegura Alfredo Sánchez. El fotoperiodista sevillano lo ha seguido durante toda su vida y su opinión, cuenta. “Jesús es más inteligente de lo que la mayoría cree. Comienza a trabajar muy joven y madura enseguida. Desde que cogió el mando de su vida tras su primera retirada, con 25 años, no ha vuelto a soltarlo”.

Explica Alfredo Sánchez que Jesulín de Ubrique es, en parte, producto de una ingeniería de marketing inspirada en El Cordobés: “Si Manuel Benítez fue el torero más mediático del siglo XX, con extravagancias como echar billetes de cien pesetas desde el balcón del hotel para anunciar que esa tarde toreaba y llenar la plaza, el de Ubrique hizo otro tanto”. 

En efecto, fue idea de su apoderado, Manuel Morilla, que Jesulín se bajase los pantalones ante Mercedes Milá para mostrar sus cornadas o que no matase a un toro ante el pasmo del respetable: “Se trataba no solo de torear sino de que hablasen del torero. Aquella tarde, Morilla le dijo a Jesulín que ignorase los tres avisos de la presidencia, por lo que el toro fue devuelto a corrales. Al día siguiente, todo el mundo supo que esa tarde había batido al propio Cordobés como el torero con más faenas en una temporada”. Suya fue también la idea de juntar a casi 9.000 mujeres en la corrida ‘Va por ellas’, que Jesulín ofreció en Aranjuez.

Entre esas extravagancias figura el disco Jesulín (1996). Aficionado a la copla y a Julio Iglesias, creyó que podría ser torero y cantante hasta que en la plaza la gente comenzó a corearle Toda, el estribillo del tema principal del LP. “Se avergonzó al entender que aquello era incompatible con la tauromaquia. Se echó atrás, canceló un montón de actuaciones y tuvo que pagar altas indemnizaciones. La broma le salió por 80 millones de pesetas [casi medio millón de euros]”. 

Con todo, Jesulín de Ubrique, el torero que más faenas hizo tres temporadas seguidas (1994, 95 y 96), es también uno de los que más dinero ha amasado. Compró la finca Ambiciones en 1990 por 540.000 euros al cambio actual y le costó otro tanto levantar un cortijo en el que se instaló toda la familia. Actualmente, el diestro vive con su esposa, María José Campanario, y sus dos hijos –Julia y Jesús– en una urbanización de Arcos de la Frontera (Cádiz) y si bien acude a Ambiciones casi a diario para entrenar y atender la ganadería, ha pensado rentabilizarla alquilándola para eventos.

Por cierto, que Jesulín entró en el mundo del toro sin vocación sino para ayudar a su padre: Humberto Janeiro organizaba espectáculos con motivo de la feria anual de Ubrique y en año 85 llevó al Fary, Manolo Escobar y Rocío Jurado. “Las cosas no le salieron bien, cuenta el propio torero, y su padre se endeudó con Rocío. El único medio para pagar a la artista era vender una finca. Jesulín no se lo permitió y decidió probar suerte con el toro. A él lo que le gustaba era el fútbol, admiraba mucho a los porteros Luis Miguel Arconada y José Ramón Esnaola”.

En Jesulín 3.0 se analiza también cómo fueron convirtiéndose en famosos todos los miembros de la familia. Su padre, Humberto Janeiro, llegó a visitar tantos platós como el propio diestro y su madre incluso publicó un libro; Víctor, su hermano menor, fue conocido como torero gracias a él; Carmen, durante años llamada ‘la Jesulina’, pudo subirse a una pasarela porque compartía apellido y Belén Esteban jamás habría llegado a ‘princesa del pueblo’ y mujer más conocida de España de no haber sido su novia.

Publicado en La Vanguardia

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