El Cordobés vuelve a los ruedos con dos prótesis en la cadera y una empresa de energías renovables.

Por Antonio Lorca.

Manuel Díaz, El Cordobés, asegura que ha recuperado la ilusión y la forma física, que, en su caso, no es poca cosa. En junio de 2018 se vio obligado a suspender la temporada para someterse a una seria intervención quirúrgica en la cadera. Desde entonces, ha seguido un largo y complicado proceso de rehabilitación que parece que ha llegado a su fin. Hace unos días, ha anunciado que el 3 de abril reaparece en la plaza gaditana de Sanlúcar de Barrameda, de la mano de su apoderado y empresario taurino Alberto García.

Y lo hace con el ánimo por las nubes. “Vuelve El Cordobés, vuelve la ilusión” es su lema, convencido de que “este es el momento de ayudar a los emprendedores taurinos que no tienen recursos y de montar carteles en las plazas de tercera que están en peligro de desaparición”. El torero reconoce, no obstante, que se enfundará de nuevo el traje de luces para despedirse de su público tras una retirada tan forzada como dolorosa.

Vuelve con dos prótesis en su cadera. “Son de alta tecnología, las mismas que le han implantado al tenista británico Andy Murray, y sigue compitiendo”, explica. “Me siento bien, no sufro ninguna molestia, entreno más que antes y acabo los tentaderos sin ninguna secuela; vamos, que me siento capacitado para ponerme otra vez delante del toro”.

Y vuelve, además, con la vida resuelta. Manuel Díaz ha aprovechado el tiempo libre que le han dejado médicos y fisioterapeutas para convertirse en moderno empresario de una compañía eléctrica de energías renovables que “va como un tiro”, según cuenta eufórico a este periódico. Esta aventura se une a sus negocios en cafeterías, alquileres, fincas y ganado, lo que le permite afirmar: “He hecho mis deberes durante la pandemia y he diversificado mi patrimonio en bienes inmuebles y en sectores pujantes”.

Y eso no es todo. La crisis sanitaria ha obligado a aplazar la grabación de un documental sobre su vida; una propuesta de la plataforma Amazon que el torero espera retomar cuando vuelva la normalidad. “Me hace ilusión ese proyecto sobre la historia de superación de mi vida que traspasaría mi condición como torero. Yo me vi obligado a buscar una salida, podía haber elegido otra entre mil caminos, y fue el toro el que me salvó la vida”.

Pero El Cordobés no ha parado. Entre reuniones como ejecutivo empresarial, sesiones de rehabilitación y viajes al campo, ha participado en distintos programas de televisión, solo y en compañía de su esposa, Virginia Troconis, quien también colabora en un espacio gastronómico en TVE. “Virginia tiene una gran parte de responsabilidad en mi reaparición. Conocía mi inquietud por cerrar el círculo. ‘Tienes que volver a torear’, me ha repetido; y me ha empujado y apoyado para dar el paso definitivo”.

Es evidente, entonces, que usted no vuelve por dinero…

– “¡No…!”, responde con una carcajada. “Este no es el mejor momento económico para volver; ahora mismo no hay dinero para nada ni para nadie”. “Reaparezco porque no quería que una lesión me obligara a abandonar mi profesión”, añade. “He luchado mucho en silencio para superar los dolores y ser un hombre nuevo”.

El torero es consciente de que no pisará plazas de primera categoría. En la reciente rueda de prensa en la que anunció su vuelta dijo que tiene muy claro que es “cabeza de ratón, sé cuál es mi sitio”, por lo que pretende actuar básicamente en cosos menores. “Quiero probarme, retomar el contacto con el toro y el público, a los que voy a respetar”, confiesa. “Si no me veo capacitado, daré un paso atrás”.

Quince plazas

Añade que, de momento, se anunciará en las 15 plazas de su apoderado, la mayoría de tercera categoría, y que le gustaría volver a Burgos, su plaza talismán, donde tradicionalmente celebra su cumpleaños y con la que mantiene una relación muy especial.

“No añoro una temporada de despedida a bombo y platillo, pero cuando has vivido la grandeza del toreo es muy difícil retirarte. Esta profesión engancha mucho. Tampoco quiero forzar la máquina”, afirma. “Vuelvo sin un planteamiento concreto, pero dispuesto a dar el cien por cien; vamos, que vengo para estar como antes”.

Manuel Díaz cumplirá 53 años en junio. Se retiró en ese mismo mes de 2018, cuando celebraba sus bodas de plata con el toreo, obligado por las molestias que le producía una herida mal curada que sufrió en 1998, en la plaza colombiana de Cali.

Allí, un toro le infirió dos cornadas; una, en el maxilar izquierdo, y otra, la más grave, en la zona lumbar. Volvió a los ruedos al mes y medio, sin estar completamente recuperado, y la lesión se convirtió en una artrosis de la que se operó en 2011. Otra crisis que él califica como “fortísima” le obligó a abandonar hace tres años y pasar de nuevo por el quirófano, donde le han implantado esa doble prótesis que le tiene tan ilusionado. “La tecnología ha liberado mi vida”, afirma.

Los resultados empezarán a verse el próximo 3 de abril, cuando haga el paseíllo junto a Enrique Ponce y Emilio de Justo, para lidiar toros de Juan Pedro Domecq en Sanlúcar de Barrameda.

Publicado en El País

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