La temporada taurina comienza sin Valencia.

Por Jaime Roch.

València, esa plaza que albergaba la primera feria de primera categoría de la temporada taurina, se ha convertido en un museo. El mismo ruedo, terreno casi eucarístico que tantísimas emociones ha sentido a lo largo de sus siglos de historia, se había trasformado en un panel de una pinacoteca para albergar reliquias y nostalgias.

Cuatro muestras fotográficas, propiedad de la Diputación de València, sobre el toro en el campo, los bous al carrer, el cineasta Luis García Berlanga y la histórica rivalidad entre Julio Aparicio y El Litri, cuya alternativa cumplió 70 años en 2020, dieron cobijo a la afición taurina valenciana hasta el fin de semana pasado como si solo se pudiese vivir el toreo en València como un simple recuerdo. Pero hay que aplaudir el gesto de la corporación provincial porque el coso de Monleón llevaba más de un año vacío de gente y de emociones.

A partir de ahora, cada fin de semana de abril y mayo habrá toros después de que la temporada alzara el vuelo en la localidad albaceteña de Ossa de Montiel, donde destacó una novillada del ganadero castellonense Daniel Ramos. Ya sea en Jaén -ayer- Morón de la Frontera -hoy-, Almendralejo, Consuegra, Esquivias, Mérida, Sanlúcar de Barrameda, Jerez, Valladolid, Sevilla o en la madrileña plaza de Vistalegre. Además, entre bastidores también están las ferias de Córdoba, León o Granada.

Precisamente el anuncio de una feria en el Palacio Vistalegre en pleno San Isidro, del 13 al 23 de mayo, ha sido la noticia de la semana. La casa Matilla, con Antonio García Jiménez al frente, ha organizado una ciclo de alto nivel con nueve corridas de toros, una de rejones y una novillada con los dobletes de Morante, El Juli, Roca Rey, Manzanares, Aguado y Ureña.

La idea de Matilla para dar toros en Vistalegre es un golpe de autoridad frente a Simón Casas y la mayoría de sus plazas, entre las que se encuentran la de Las Ventas, València o Alicante. El hecho de pelear para ofrecer festejos con un 50% del aforo, unas 6.000 personas en este coso, demuestra el inmovilismo del gestor francés en los ruedos españoles desde hace más de un año, como si su monopolio y su cortoplacismo le hubieran carcomido en un momento crucial para la supervivencia de la fiesta. Y eso que el propio empresario salmantino ha contratado para su particular san Isidro a Ferrera, Juan Ortega y Lea Vicens, tres toreros apoderados por Casas.

De hecho, la casa Matilla lleva planeando esta feria desde principios de 2021, en contraposición a otros empresarios que solo llamaron a los apoderados de los toreros para felicitar el año. El también apoderado salmantino todavía no tiene autorización de la Comunidad de Madrid para dar Vistalegre, pero los carteles ya están en la calle, los toros han vuelto a ser noticia y han demostrado que con trabajo, sí se puede organizar una feria. 

Estar parado, ahora, es cavar un hoyo con el que zanjar la sepultura del fiesta. Es momento de actuar, de presentar carteles y hacer fuerza para obtener los permisos, atendiendo a la evolución pandémica y sus restricciones sanitarias.

Del mismo modo, la empresa Tauroemoción también está pendiente de recibir la autorización para dar los tres festejos anunciados en Leganés para los días 9, 10 y 11 de abril.

Sobre el papel, el cartel del mano a mano entre Roca Rey y Pablo Aguado en la plaza carabanchelera tiene visos de feria grande, como esos que se organizaban en Fallas hace años y que destaparon al propio Roca Rey en 2016, aunque falte saber las ganaderías. Y es el que ningún empresario ha podido organizar después de la apoteosis del torero sevillano en La Maestranza. Son dos toreros jóvenes cara a cara que deben pilotar la nueva del toreo. El maridaje de Urdiales con los toros de Victoriano del Río o de Ureña con los de Alcurrucén también tiene interés. Además de los dos toreros valencianos acartelados: Ponce, con Morante y Aguado, para lidiar los juampedros el viernes 14 y Román, con Juan del Álamo y José Garrido, para cerrar el ciclo en la lidia de los toros de Adolfo Martín el domingo 23.

Asimismo, sorprenden los tímidos movimientos para organizar la Feria de San Juan en Alicante, cuyo empresario en la sombra es Simón Casas, sin tener claros los mimbres de la temporada taurina valenciana, un hecho que nunca antes había pasado. En València, la programación taurina de mayo es mera quimera y la de julio solo está reforzada por la esperanza.

Sin embargo, en medio de esta apatía taurina en la Comunitat Valenciana, ha aparecido una luz: el antiguo matador de toros valenciano y ganadero de bous al carrer como propietario del famoso toro “Ratón”, Gregorio de Jesús, se encargará de organizar la Feria de la Vendimia de Requena y de reactivar la plaza de toros de Ondara este año con festejos populares y clases prácticas. Quien quiere, puede. Que se lo digan a Matilla.

Publicado en Levante – EMV

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