Las claves de la retirada de Enrique Ponce: una sorpresa relativa.

Ultimamente ha realizado gestos poco ortodoxos, como trazar en la arena las iniciales de su nueva novia, Ana Soria.

Por Andrés Amorós.

La noticia ha caído como una bomba en el mundo taurino y también fuera de él, por la amplia resonancia social de su protagonista: Enrique Ponce ha anunciado, en un comunicado, que cierra su temporada y se retira de los ruedos «por tiempo indefinido». No sucede esto después de una tarde desafortunada sino todo lo contrario: al día siguiente de haber salido a hombros en la plaza de León. Hoy estaba anunciado en la plaza de Burgos.

El comunicado dice así: «A quienes durante más de tres décadas me han acompañado: lo primero que quiero deciros es gracias, por su cariño y apoyo incondicional, en especial durante este último año de pandemia en que decidí defender la tauromaquia, tirar para adelante y devolver al mundo del toro lo mucho que me ha dado. En este momento de mi temporada taurina 2021 he decidido hacer un alto en el camino y retirarme por tiempo indefinido».

Ha sido una sorpresa… relativa. Recuerdo la frase de mi amigo Luis Miguel Dominguín: «Todas mis cornadas tienen nombre de mujer». Por grande que sea su experiencia, todos los diestros necesitan tener la cabeza plenamente concentrada en el toro para soportar toda la tensión que este oficio requiere.

De Paloma Cuevas a Ana Soria

Todos, aficionados o no, conocen la complicada situación personal que Ponce está viviendo, desde que decidió dejar a su mujer, Paloma Cuevas (hija del matador Victoriano Valencia), y emprender una nueva relación sentimental con una señorita mucho más joven. Además, no ha elegido la discreción –como han hecho otros diestros, en una situación similar–, sino que se ha prodigado exhibiendo su felicidad en las redes sociales. Incluso ha realizado gestos poco habituales en la ortodoxia taurina, como trazar en la arena, con el estoque, las iniciales de su nueva novia, Ana Soria. Todo eso, que contradice tanto su trayectoria pública hasta ese momento, le ha convertido en objetivo preferente de la prensa rosa, que no ha parado de comentar las actitudes cariñosas exhibidas por la nueva pareja. Últimamente, Enrique había reaccionado con cierta acritud a un acoso que él mismo había provocado.

Después de todo esto, Ponce ha seguido toreando y con buen éxito. De hecho, en la mínima temporada 2020 fue el diestro que actuó más tardes, dieciséis: cortó 29 orejas y un rabo. Pero eso ha sucedido en los únicos cosos que han dado festejos, por la pandemia: ninguno de los grandes, con escasa exigencia en las reses y en el público.

Mantiene Ponce una forma física extraordinaria, está tan delgado como siempre o más. Su sabiduría taurina es absolutamente innegable. Conserva plenamente su afición y su amor propio: en su penúltima actuación, el viernes pasado, en Alicante, el público se sorprendió al verle torear de rodillas, algo poco frecuente en su repertorio.

Sin embargo… Los que han seguido con admiración su carrera han podido observar que, últimamente, había elegido el camino de buscar la estética, por encima del mando: eso exige un determinado tipo de toros. El mismo que conquistó Las Ventas con su lidia poderosa y valiente al temible ‘Lironcito’ reaccionaba ahora con enfado si el toro que le tocaba en suerte, aunque fuese de una de las ganaderías más apetecidas, sacaba dificultades imprevistas. Algunos partidarios de los que mejor le conocen advertían que su gesto, en el ruedo, era menos feliz de lo que siempre había sido. Toreaba con primor pero no siempre lograba la quietud de pies, que suele revelar la seguridad de un torero…

¿Volverá en 2022?

Por todo ello, ha sido una sorpresa… a medias. La pregunta que se impone es si volverá a vestir el traje de luces o no. Subrayo los términos del comunicado, elegidos con evidente cuidado: «De forma indefinida… corta su temporada».¿Quiere eso decir que puede volver a torear la temporada próxima? Evidentemente, si logra la estabilidad sentimental precisa (de hecho, según se ha dicho, todavía no ha firmado el divorcio de su esposa). Y, en todo caso, no parece fácil que vuelva a las Ferias de mayor exigencia: Madrid, Sevilla, Bilbao. (Después de su muy grave cornada en México, José Tomás eligió ese camino).

Recordemos ahora que la trayectoria de Ponce es única, en la historia de la Tauromaquia: tomó la alternativa en 1990, lleva más de treinta años como matador y figura del toreo. Durante diez temporadas seguidas (1992 a 2001) ha toreado más de cien corridas. Ha abierto las puertas grandes de todas las plazas de España, Francia e Hispanomérica. No ha rehuido ninguna ganadería ni a ningún rival. Ha indultado más toros que nadie…

Por lógica que sea, esta decisión nos provoca cierta melancolía. Si no vuelve a los ruedos, se llevará, con él, una parte insustituible de la tauromaquia contemporánea (y, también, de nuestra vida, como aficionados). Es hora de expresarle respeto, admiración y gratitud, con nuestros mejores deseos.

Publicado en ABC

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s