La familia que dio origen a la tradición taurina en Aguascalientes.

Con la colaboración del maestro Christian Medina, investigador del INAH.

Por Fernanda Ramírez Roldán.

Los toros en Aguascalientes son una tradición que se remonta a muchos años y que cuya existencia se comprende analizando la historia de México. Hablar de la fiesta nos remonta a la participación fundamental del pueblo español en nuestra historia, pues nos trajeron costumbres y tradiciones, las cuales fueron adaptándose hasta adquirir un sello personal, lo que explica las diferencias que existen entre la fiesta taurina nacional y la de España.

La tradición taurina llegó a Aguascalientes con los Rodarte, hermanos de San Buena Ventura y Rositas, Coahuila, de ahí se desplazaron, a principios de siglo, a San Luis Potosí y luego de la muerte de su padre, don Luciano, se vienen para Aguascalientes la que adoptarían como su tierra. Se asentaron a principios de 1909, pero ya antes había llegado gente muy ligada a los toros como Jesús Lara “El Chino”, quien fue puntillero durante muchos años, José Noriega “El Cubano”, un brillante picador; llegando posteriormente ellos y muchas más figuras destacadas de este gran mundo taurino.

Los Rodarte fueron seis hermanos, el mayor fue Refugio quien se dedicaba al banderilleo, ocasionalmente al toreo, Rodolfo comenzó siendo banderillero y posteriormente se convirtió en matador de toros. Después siguió José que fue banderillero de la cuadrilla de don Rodolfo y después Ramón que comenzó siendo banderillero, se hizo novillero y después se incorporó a la cuadrilla. Luciano fue aficionado práctico y el más chico fue Julián que fue matador de toros.

Primer ídolo de Aguascalientes: Rodolfo Rodarte

Con relación a Rodolfo, comenzó con Enrique Merino El Sordo que le hurtó a la cuadrilla de don Rodolfo Gaona a dos de sus alumnos, Pascual Bueno y Samuel Solís, en esa cuadrilla ingresó don Rodolfo como banderillero, torea varias corridas inclusive actúa en la inauguración del Toreo de La Condesa, en México, en calidad de banderillero.

Toma su primer alternativa en Monterrey el 18 de enero de 1909, que le concede Vicente Segura, quien alguna vez en sus memorias dijo que los toros más grandes y bravos los había matado esa tarde.

Posteriormente confirmó en La Condesa el 3 de octubre de 1909 de manos de un español, Tomás Alazona y como testigo Manuel García con toros de Piedras Negras. Pasan los años y el 14 de mayo de 1911 debuta en Madrid con Rafael González Machaquito, Vicente Pastor, Rafael Gómez “El Gallo” y Rodolfo Gaona. Tal vez el éxito más grande que tuvo Rodolfo en España ocurre el 21 de mayo de 1913, en Caravanchel, esa tarde, Rodolfo y Pepe fueron sacados en hombros de la plaza y llevados hasta su domicilio en Madrid.

Inauguración de la Plaza de Toros San Marcos

En 1896 se inaugura la San Marcos y luego en los carteles de principio de siglo comienzan a surgir los primeros mexicanos, como Alí Fernández, Agustín Velasco, Vicente Segura, los Rodarte, y allí es donde se dan a conocer la mayoría de ellos. Rodolfo se hace matador y fue el primer ídolo que tuvo la ciudad durante muchos años, ya que era alguien fuera de serie. El abuelo de los hermanos Espinosa, don Fermín, fue banderillero y antes de estar en la cuadrilla de don Juan Silvetti estuvo con la de don Rodolfo Rodarte.

El boicot del miedo

Una tarde, durante la segunda temporada que hizo en México en el Toreo de La Condesa alternando con Fermín Espinosa y con El Tato, toreó tan sublime con el capote que lo hicieron dar dos vueltas al ruedo, algo insólito.

El 11 de octubre de 1925 en Nuevo Laredo, en una de las últimas temporadas que hizo en México el torero español Rafael Gómez “El Gallo”, alternó con Julián Rodarte y el novillero le pegó un baño, saliendo a hombros. En marzo de 1934 Julián se va a España y se presenta en la plaza de toros de Tecuán de las Victorias en Madrid y es tan grande su éxito que torea casi 10 tardes, seis de ellas totalmente consecutivas y la mayoría saliendo a hombros. Un año después en Barcelona aparecieron tres mexicanos como banderilleros, uno fue Julián Rodarte, Edmundo Cepeda “El Brujo” y Jesús González “El Indio”, lo que habla del éxito que tenían los mexicanos en España en ese tiempo, un poco antes de que se formara el “Boicot del miedo”.

Fermín Espinosa “Armillita”.

El boicot del Miedo fue una camada de grandes toreros, que encabezó en ese tiempo Fermín Espinosa “Armillita”, a quienes vetaron por la envidia. A su regreso a México, Julián que siempre había sido aficionado al frontenis y al polo, organiza varias corridas para la construcción de la cancha de frontenis del Cuartel Militar que ya para entonces estaba en la Alameda. Lugar donde había una placa en donde se le agradecía la organización de las corridas para construir la cancha.

El rey de las corridas difíciles, Julián Rodarte

Julián Rodarte fue un torero poderoso y al que le tiraban las corridas duras, corridas de ganaderías difíciles que nadie quería y generalmente él estaba allí para cumplir y para triunfar.

Julián fue uno de los diestros que duró casi toda su carrera siendo novillero, pues su alternativa la recibió en 1924 en Aguascalientes pero las alternativas provincianas no valían ya que sólo contaban las que se daban en la capital, por lo que fue hasta 1948 el primero de enero cuando la recibió. La inauguración fue el 20 de noviembre de 1948 alternando Julián con Pepe Luis Vázquez, la placita tenía espacio para 2,000 espectadores.

La enseñanza de la familia Rodarte

Así pues, la familia Rodarte tuvo una gran importancia para la fiesta en Aguascalientes, porque no sólo fueron matadores y subalternos, todo lo que sabían lo transmitieron en una escuela que operó en el corral de su casa, allá por la Alameda. Su labor de maestros la desarrollaron durante toda su vida.

Joselito Flores, un torero muy prodigioso, echado a perder lamentablemente por los placeres de la vida, nació en San Juan de los Lagos. Tenía muchas facultades tanto que cuando lo vieron los Rodarte le pidieron que les permitiera enseñarlo porque tenía todo para ser una gran figura. Incluso fueron a hablar con los padres, los que se oponían. A regañadientes aceptaron, esto fue en 1917, aproximadamente, y los Rodarte se lo trajeron para enseñarlo, llevándolo a todas las ganaderías de la región.

Lo prepararon, lo pulen y logran debutarlo el 18 diciembre de 1918, en su tierra, San Juan de los Lagos, alternando con Ramón Rodarte, logrando ambos un enorme éxito.

Al poco tiempo Joselito Flores tiene la suerte de conocer a don Rodolfo Gaona quien se queda impresionado con su arte y entonces se convierte en su padrino, llevándolo a España en donde le dio la alternativa.

Alfonso Ramírez “Calesero”

Otro caso, quizá uno de los más representativos para la fiesta, lo es sin duda alguna el de Alfonso Ramírez “Calesero”. Surgió de una cuadrilla, a finales de 1926 y principios de 1927, en la que se presentaba con Rodrigo del Valle “El Chino”, y que era auspiciada por el gobierno de Aguascalientes. El más entusiasta para respaldarla era el diputado Isaac Díaz de León “El Novillo Despuntado”, quien era el que suministraba los recursos económicos.

Así los hizo debutar actuando en varias partes y fueron varias las ocasiones en que don Justo Ramírez, el papá de Alfonso y Ramón hicieron empresa en la San Marcos, en 1927 y parte de 1928, para que actuara Calesero, ya fuera con los Rodarte o con otros diestros. Años después los mismos Rodarte llevarían a Calesero a su segunda actuación en la Plaza México. Alfonso Ramírez “Calesero” tuvo una carrera sumamente difícil, tal vez motivada por su falta de carácter o de valor como tanto se ha dicho, por lo que batalló mucho más que otros para haber llegado hasta las alturas a las que llegó, lo que hace mucho más meritoria su vida taurina. “Calesero” debutó en 1933 en México, sin ese apodo, sólo como Alfonso Ramírez y fracasó estrepitosamente a grado tal que se le fue vivo el novillo que le tocó en turno lidiar.

En ese entonces era un sólo astado el que mataban los novilleros. Se regresa a Aguascalientes, como él mismo lo ha dicho infinidad de ocasiones y vuelve con los Rodarte, quienes lo alientan a no dejarse caer y lo animan a volver a México. Lo hace en 1934 y lo acompañan los Rodarte, así como Arturo Muñoz “La Chicha” y varios más. Lamentablemente vuelve a fracasar. Allá lo presentaron con un catalán, don Vicente Yeizá que trabajaba en una firma llantera y quien ya antes había sido apoderado de Julián Rodarte. Ese catalán fue el que bautizó, en presencia de don Eduardo Barcelli, empresario de La Condesa, a Alfonso Ramírez con el apodo del “Calesero”.

Alfonso siguió batallando durante muchos y largos años de sufrimientos, de angustias y de pocos triunfos. Los Rodarte siempre estuvieron alentándolo con su presencia.

En 1940 tomó la alternativa y ahí comenzaría a forjar su prestigio. Otra de las personas a las que ayudaron mucho en sus inicios, fue al legendario hombre de Monterrey, don Lorenzo Garza. Cuando comenzó lo hicieron debutar en Saltillo, en 1929.

Los Rodarte dedicaron su vida entera a la fiesta taurina, nunca buscaron la riqueza, para ellos primero era darse su gusto por los toros, ese mismo gusto, esa afición los llevo a instruir a un sinfín de personalidades reconocidas dentro de la historia y cultura taurina, gente que la actual generación debe conocer.

Publicado en Inovacion Económica

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