El diestro Fernando Adrián, ganador de la Copa Chenel

El torero madrileño, desconocido hasta ahora, tendrá un puesto fijo en la Feria de San Isidro.

Por Antonio Lorca.

El diestro madrileño Fernando Adrián se proclamó ayer ganador de la Copa Chenel, el circuito organizado y patrocinado por la Comunidad de Madrid y la Fundación Toro de Lidia (FTL) en el que han participado 18 toreros en nueve festejos en plazas de tercera de la región ante hierros ganaderos de los considerados toristas.

La final se celebró en la plaza madrileña de Cadalso de los Vidrios que casi se llenó para ver a los tres toreros que competían por un trofeo, y, lo que es más importante, por un puesto fijo en la próxima Feria de San Isidro.

El afortunado fue Adrián, que cortó tres orejas, frente Fernando Robleño y Jesús E. Colombo, que pasearon una cada uno. Se lidiaron tres toros de Adolfo Martín, y otros tres de José Vázquez, cinqueños todos, de enorme presencia y cuajo para una plaza de tercera categoría, y que, en general, ofrecieron un juego aceptable para los toreros.

Fernando Adrián es uno de sus casos extraños y singulares que, con frecuencia, suceden en el mundo del toro. Debutó con picadores en 2011 y pronto se convirtió en una de las grandes revelaciones de la temporada. Triunfó en Sevilla, se alzó con el Zapato de Oro de Arnedo, el Capote de Oro de Nimes y el Tomate de Toro de Villa del Prado. Tomó la alternativa el 23 de junio de 2013 en Ávila, de manos de El Juli, le cortó las dos orejas a su primer toro, y nunca más se supo.

Adrián desapareció del mapa taurino, aunque nunca se fue; solo la vocación y la constancia le han mantenido a flote, a pesar de que en los dos últimos años no ha podido vestirse de luces.

Y, de pronto, aparece entre los 18 aspirantes de la Copa Chenel y se proclama triunfador.

Tiene su mérito, sin duda. Se le nota, como es lógico, que no torea, pero su falta de oficio la suple con una sorprendente entrega y firmeza; con un valor seco y la disposición permanente para hacer el toreo clásico. Maneja con soltura el capote, y destacó por verónicas y, después, por saltilleras en un quite con Robleño. Le falta rodaje con la muleta, pero se coloca bien, asienta las zapatillas, y dibujó algunos redondos y naturales de calado. No mató bien a sus dos toros, nobles y con clase ambos, pero la generosidad del palco le permitieron pasear tres orejas que lo convirtieron en el triunfador del festejo.

Mejor, por experiencia y condiciones, toreó Fernando Robleño, pero un error de principiante lo dejó fuera del podio. Después de mostrarse heroico y con sobrado oficio ante su primero, un toro de Adolfo Martín de muy serio trapío y comportamiento deslucido, muleteó con mucho gusto al muy noble cuarto de José Vázquez, ante el que destacó sobre todo con la mano derecha. Pero el veterano torero se olvidó del reloj, alargó la faena innecesariamente y, después, pasó un quinario en la suerte suprema, de modo que solo la campana lo salvó del tercer aviso. Ahí perdió Robleño el puesto de triunfador del festejo.

Cerraba la terna el venezolano Jesús E. Colombo, que basa su tauromaquia en su poderío físico y en un tremendismo pasado de moda. Estuvo por debajo de su lote, nobles los dos en el tercio final, los banderilleó mal, siempre a toro muy pasado y no supo aprovechar las buenas condiciones de sus oponentes. Colombo sorprendió gratamente en sus primeras comparecencias como novillero en Las Ventas, pero parece que ha preferido vulgarizar su toreo.

Martín, Vázquez/Robleño, Adrián, Colombo

Tres toros de Adolfo Martín, primero, segundo y sexto, bien presentados, cumplidores en los caballos, deslucido el primero y nobles los demás; y tres de José Vázquez, bien presentados, manso y noble el primero, cumplidor en varas y con clase el segundo, y bravo y noble el quinto.

Fernando Robleño: pinchazo hondo y un descabello (oreja); tres pinchazos aviso estocada baja, dos descabellos 2º aviso­ y cinco descabellos (ovación).

Fernando Adrián: pinchazo y estocada trasera (oreja); pinchazo y estocada atravesada aviso (dos orejas).

Jesús E. Colombo: estocada caída (oreja); pinchazo y estocada (ovación).

Plaza de toros de Cadalso de los Vidrios (Madrid). 23 de octubre. Final de la Copa Chenel. Casi lleno.

Publicado en El País

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