Ocho con Ocho: El tour de Morante Por Luis Ramón Carazo.

Existe en el toreo un adagio que reza; “los de valor a mandar y los de arte a acompañar” Y no es que los de arte no posean el atributo de valentía en diferentes cantidades, cualquiera que se pare a intentar darle unos pases a un toro, lo posee. Sin embargo, los llamados toreros de valor son reconocidos así, generalmente por ser más arriesgados en su quehacer y más regulares en sus actuaciones, que los llamados de arte.

Los toreros categorizados como artistas, son a la vez admirados y rechazados, lo primero, porque el sello que imprimen a su estilo de torear, generalmente impacta con un pase o con su lance e incluso con algún detalle, que tienen sin torear, como, por ejemplo: Morante de la Puebla, regando el albero con el fin de dejarlo a su entero gusto. Lo segundo, es que los acusan de abúlicos e indecisos, a veces hasta medrosos en su quehacer.

Frente a la concepción de poder -dominar el ímpetu del toro, entender sus reacciones y someter sus acometidas- se presenta, la de aplicar las normas del toreo, para conseguir la armonía y aquí se vale equipararlos, pues mientras unos se inclinan más por la técnica, los otros se van por su interpretativa.

Generalmente, el escalafón lo han encabezado los primeros: los otros van detrás en los números, con el propósito de construir estética en cada una de sus interpretaciones, sin voltear mucho al marcador de trofeos, que tanto importa a los primeros, o el número de festejos en los que actúan. Saben los segundos, que el público va a verles detalles, por la expresión de su sentimiento.

Morante encabezó el escalafón de corridas de toros, en diferentes plazas de América y Europa, y ahora en el 2022, aceptó un fin de corridas de toros en nuestro país, consignando que la asistencia fue rebosante.
Inició el viernes 14 de enero, en el bello recinto de nuestro querido Pollo Torres Landa, en mano a mano con Joselito Adame y el resultado fue, que con toros de Barralva, Adame salió triunfador, quién obtuvo tres trofeos en 4 astados pues, regalo un séptimo.

El sábado en San Luis Potosí, el 15 de enero, tuvo en el trío de corridas su mejor momento al lidiar toros de La Punta, que llevaron los nombres en homenaje a Pepe Garfias, que se nos adelantó el año pasado en el paseíllo a la eternidad. Un trofeo le correspondió al torero a caballo Jorge Hernández Gárate.

Morante y El Payo triunfaron en sus segundos ejemplares, premiados con dos trofeos cada uno, el segundo salió en hombros, el primero tal y como ya lo hizo en España; declinó el homenaje de salir en hombros.

Cerró en una de las plazas de toros más bellas de México, la de Tlaxcala y aunque se esforzó con los ejemplares que le correspondieron el domingo 16 de enero de De Haro y la Joya, no hubo de piña y los que lograron un trofeo fueron El Zapata y Sergio Flores, para cerrar el terceto de actuaciones del andaluz.

Así las cosas, nos empezamos a enfilar a un fin de mes y un principio de febrero con muchos festejos, entre otros sitios en Moroleón, León y desde luego La México, esperamos que los relatos sean halagüeños y correspondan al esfuerzo de empresarios, ganaderos y toreros en aras de que nuestra fiesta se recupere en épocas de pandemia. Que así sea.

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