Domingo de Ramos:El sueño roto de Emilio de Justo: doble fractura cervical, un toro de consagración.

El gran gesto encalló con la cogida y la lesión de «pronóstico muy grave» al entrar a matar al primero de la tarde, que quedó en manos del sobresaliente Álvaro de la Calle al igual que ‘Duplicado’, de Victoriano del Río, que traía las llaves del cielo.

Por Zabala de la Serna.

A la misma hora que la Hermandad del Silencio y Cofradía Nazarenos del Santísimo Cristo de la Fe caminaba a su recorrido por Madrid, Emilio de Justo encaraba la calle de Alcalá destino a Las Ventas, también a paso de procesión. Silencio y Fe en la furgoneta del único hombre del mundo que este Domingo de Ramos de 2022, siglo XXI, se dirigía a matar seis fieras, a espada. A las 13.00 había comido pasta y una tortilla francesa en la habitación 805 del hotel Wellington, clásico entre los toreros. Cuatro horas y un pico después, desde la plaza de Manuel Becerra avistaba el vértigo del final del trayecto, el destino último de su viaje triste.

Las banderas ondeaban con viento de Toledo sobre la Puerta Grande, tan codiciada y ya conquistada por De Justo en 2021 (4 de julio y 2 de octubre) y 2018 (30 de septiembre). Su lapidario de salidas a hombros quedaría desgraciadamente intacto. Seis toros cinqueños de Pallarés, Domingo Hernández, Victorino, Victoriano del Río, Palha y Parladé esperaban en chiqueros como un abanico de sangres y encastes.

Diez minutos antes de que sonasen los clarines, los tendidos lucían un aspecto espléndido, impensable hace seis días. Autobuses abarrotados desde Extremadura, un empujón final en taquillas, algo de inteligente maquillaje logístico… Un éxito, de cualquiera de las maneras, conquistar fuera de abono esos tres cuartos largos de entrada.

A las seis en punto, cuando Emilio de Justo apareció por el portón de cuadrillas, destellante de platas, el chaleco en oro, el fondo negro, los tendidos de sol se levantaron con clamor de ola, una ovación ensordecedora, bramido de voces, un ruido de tribu al ataque que se repetiría para sacarlo al tercio, montera en mano.

Saltó el toro de Pallarés, cárdeno, bajo, chato, badanudo, un punto atacado de kilos. El rugido de la masa seguiría puesto con pie con las verónicas de saludo, enclavijada la virtud en el vuelo, en el temple del capote. El buendía traía de salida la humillación cierta, la fijeza, la prontitud. Que le llevó a cobrar un puyazo corrido; en el siguiente, se partió la vara. Un volatín inopinado se dio el toro al abandonar el peto. Y aun así no se resintió. Andrés Revuelta bregó con exactitud y José Chacón se recreó tanto en el segundo par que si Arruga no se cruza al quite, no alcanza el burladero. Emilio de Justo lo vio claro. Brindó al cielo y ofreció la izquierda, tan pronto. La series desprendieron la bárbara intensidad de la exposición -manejada la larga y media distancia-, una vibración tremenda, una velocidad también. Muy al aire del toro. Cuando cambió la mano, redujo la embestida en serio con exigencia mayúscula, los derechazos soltaban un poso superior, una redondez lenta. Los oles roncos adquirieron la solidez argumental. Pero en la siguiente ronda, el cárdeno, que tenía buen embroque abajo soltando la cara al final, se desentendió del todo, distrayéndose. Ese defecto propio del encaste. A EdJ le funcionó la cabeza y tras, una intentona de nuevo al natural, apuntaló al alza la faena con un cierre hacia los adentros portentoso: el ayudado con dibujo de trincherilla, un pase de la firma zurdo, un pase de pecho monumental. Bramó Madrid otra vez. Quedaba matarlo. Y se perfiló en la suerte contraria. De tal modo se atracó de toro que no hubo salida. El volteretón, girado sobre el pitón, casi sonó contra el ruedo. Y allí el asta se estrelló en mala zona. Cuando los capotes hicieron el quite, el matador corrió con el toro haciendo hilo. Alcanzadas las tablas, sintió que algo había estallado por dentro.

Y se sentó reventado, agarrándose el cuello, cerca del oído. Se lo llevaron a la enfermería. Salieron con gesto contrariado el empresario Rafael García Garrido y el gerente Miguel Abellán. Uno detrás de otro. Inmediatamente la megafonía anunció que Emilio de Justo no volvería. A las 18:25 la aventura había encallado en los arrecifes del infortunio.

El papelón que le quedaba al sobresaliente Álvaro de la Calle se antojaba trágico. Y ponía de manifiesto el problema de los sobresalientes, profesionalizados como tales pero de dudosa capacidad para resolver. Y, sin embargo, a trancas y barrancas, de la Calle no perdió la dignidad y los mató, que no fue poco. Urge darle una vuelta, habiendo como hay matadores sobradamente preparados. No sólo para solventar, que es lo prioritario, sino para darle la vuelta a su vida. No se encojan ni en ofrecerlo (empresas) ni en aceptarlo (toreros). Que siempre puede saltar un toro como Duplicado, de Victoriano del Río, que traiga las llaves del cielo. Un espectáculo de hechuras, bravura y calidad. El elixir de la consagración; el ritmo sostenido de los elegidos. Oscar Bernal elevó la categoría de la suerte de varas; Revuelta y Arruga lo bordaron con los palos. Y Chacón lo corrió a una mano con porte de banderillero antiguo. Jeremy Banti, el otro sobresaliente, sorprendió con un quite por chicuelinas que Álvaro de la Calle no debió responder. Luego, le corearon algunos muletazos desde el sol entusiasta y masificado que daba el perfil del habitante. La estocada, como todas, se le fue tendida y necesitó del descabello. A Duplicado le dieron la vuelta al ruedo y De la Calle se cobró la suya. Por suerte, ni el peor de los que lidió -el de Palha, que fue el que mejor mató, voltereta incluida- presentó complicaciones graves. Tras los trémulos apoyos (mal tratados) del de Domingo Hernández había clase; tras la falta de poder del de Victorino, bondad; tras el mulo de Palha, nada. Valía y bien el último de Parladé y, ay, se supo entonces la fractura doble cervical de Emilio de Justo (C1 y C2) y fisura de la base del cráneo. Su sueño roto aún duele.

PARTE FACULTATIVO: Emilio de Justo, tras la realización de prueba TAC en la clínica de la Fraternidad, de la columna vertebral sufre «fractura estallido masa lateral izquierda de atlas (C1) y fractura estallido de masa lateral derecha de Axis (C2), sin desplazamientos apreciables. En resonancia magnética se aprecia «lesión ligamentosa atlantoodontoidea. Pronóstico muy grave. Queda ingresado a la espera de inmovilización definitiva.

Ficha

Monumental de las Ventas. Domingo de Ramos, 10 de abril de 2022. Tres cuartos largos de entrada. Toros de Pallarés, Domingo Hernández, Victorino Martín, Victoriano del Río, Palha y Parladé, todos cinqueños, serios; extraordianario el 4º, premiado con la vuelta al ruedo.

Emilio de Justo, de negro y plata. Estocada (oreja). Álvaro de la Calle, sobresaliente, de canela y oro. En el segundo, estocada corta atravesada y tendida y muchos descabellos. Dos avisos (silencio). En el tercero, pinchazo, media tendida y descabello. Aviso (silencio). En el cuarto, estocada tendida y dos descabellos. Aviso (vuelta). En el quinto, pinchazo y estocada (saludos). En el sexto, estocada que hace guardia, pinchazo y estocada (ovación de despedida).

Publicado en El Mundo

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s