Crónica: Concluyó la exigua feria taurina de Puebla.

Por Jaime Oaxaca.

El público asistió a El Relicario a divertirse a la última de feria, hizo todo para conseguirlo, pidió orejas a destajo para los rejoneadores Jorge Hernández Garate y Fauro Aloi, el juez, dadivoso, entregó dos a cada uno. El encierro de Rancho Seco resultó bueno para los rejoneadores, complicado para los forcados que, de trapío cumplieron en volumen, había dos con cornamenta chica.

En un suspiró terminaron los tres festejos taurinos de los que constó el diminuto serial poblano, siendo el tercero, el del sábado pasado 14, una mezcla de rejoneo con espectáculo ecuestre. La gente fue con ganas de pasarla bien: jaleó, pidió premios, pidió música y festejó.

Ya que hablamos de la música, en todas las toreadas corrió a cargo por la Banda de Música de la Secretaría de Seguridad del Estado, con el Coro Normalista, interpretaron paso dobles con mucha calidad, El Relicario, que rara vez se escucha en la propia plaza, provocando que se enchine la piel. Desde luego, la infaltable Qué chula es Puebla que genera jolgorio.

Los cuatro toros de Rancho Seco acometieron a las jacas de los rejoneadores. Jorge Hernández lidió al abreplaza, un toro con mucho cuajo y con pitones, buena la monta del jinete. Aunque rejones y banderillas quedaron por todos lados. Salieron los Forcados Potosinos, en el primer intento de pega se lesionó Ángel Salazar, otro Ángel, Alfaro, la logra; fue la única pega de la tarde. Luego el rejoneador pinchó, tuvo que echar pie a tierra para descabellar. Sin que nadie se lo pidiera se robó la vuelta al ruedo y ni siquiera invitó al forcado que tenía más méritos que él.

En el otro mejoró la colocación, hubo un par a dos manos. Una oreja hubiera bastado, pero usía estaba desatado. Hernández no permitió la pega de los forcados.

Fauro Aloi también mostró sus dotes de jinete, acertó en la colocación de rejones, banderillas, clavó el rejón de muerte al primer intento, inexplicablemente le dieron dos orejas. Participaron los Forcados de Puebla, fallaron en dos intentos.

En el último de la tarde, las cosas no variaron, sólo que hubo un par de pinchazos antes que doblara el toro. En ése se combinaron los forcados potosinos y poblanos para realizar la pega, lo que no pudo ser; sin embargo, dejaron constancia del valor y entrega que traen a cuestas.

El sobresaliente Hidalgo García tuvo un par de intervenciones con el capote, más asentado en las chicuelinas de su primer quite.

Los toreros, rejoneadores, subalternos, prensa taurina, abandonaron el coso al doblar el cuarto, pero una buena cantidad de espectadores se quedó al espectáculo de los caballos Domecq.

Fotos Jaime Oaxaca.

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