Ocho con Ocho: Por la historia de Las Ventas y su brillante futuro Por Luis Ramón Carazo.

Hablar de la plaza más importante del mundo, ahora que la Feria de San Isidro está en plena marcha, es recordar algunas historias en sus vericuetos y desde luego, augurar a Las Ventas, un muy brillante futuro, con base en lo que está ocurriendo, en el presente.

Empezamos con nostalgia y pesar la semana, al irse en el paseíllo a la Gloria, uno de los toreros icónicos de su historia, Miguel Báez, más conocido como El Litri, en los años cincuenta del siglo pasado, fuera junto con Julio Aparicio, una pareja novilleril sensacional, que colmó los cosos taurinos de toda Europa.

Miguel toreó cuatro tardes en La México, la de confirmación de alternativa, fue el 9 de diciembre de 1951 -curiosamente en el mismo día que, en 1945, se presentó en El Toreo de la Condesa, hoy Palacio de Hierro Durango, Manolete- vino a México con el mismo apoderado que el inmortal cordobés y precedido de gran publicidad, su padrino fue Silverio Pérez y se armó la gorda, por la pobre presencia del ganado de Pastejé y la tarde, por el fracaso, la denominaron: El Litrazo.

Como todas las grandes figuras del toreo, Miguel tuvo oportunidad de reivindicarse y en tres tardes más, en La México, -siendo la última el 3 de febrero de 1957- pudo demostrar su concepto llamado tremendista y lo explayó principalmente una tarde, en el toreo de Cuatro Caminos -hoy centro comercial- por esos años.

El 26 de septiembre de 1987, dos máximas figuras del toreo, El Litri y Paco Camino reaparecieron en los ruedos, para concederle la alternativa a sus respectivos hijos, Miguel Báez Spínola y Rafael Camino.

Desde México, enviamos un abrazo a su hijo, brillante matador de toros en el retiro y a sus seres queridos, otro grande hasta España, por supuesto, al maestro Camino, quién celebró hace unos meses, 63 años de alternativa.

En 1972, fue un gran año, para la torería nacional en San Isidro, el 22 de mayo, Curro Rivera obtiene dos trofeos en cada toro, que le correspondió de Atanasio Fernández, con Andrés Vázquez, que obtuvo uno y Palomo Linares quién, además de cuatro trofeos, le otorgaron el último rabo de Cigarrón, dicho trofeo finalmente le costó la chamba al presidente de aquella tarde, de apellido Pangua. Eso no resta al que, ambos estuvieron en grandiosa tarde, según rezan las crónicas de la época.

El 27 de mayo de 1972, Eloy Cavazos obtiene dos trofeos de un astado de, Jaral de la Mira, con Fermín Murillo y José Fuentes, que obtuvo uno y la última vez que un matador mexicano salió por la Puerta Grande de Las Ventas y afortunadamente, Eloy disfrutará de merecido homenaje por aquella hazaña histórica.

En vuelo rápido hacia el presente, empezamos encomiando la decidida actuación de Joselito Adame, el martes 17 de mayo, que le costó una lesión, de la cual, afortunadamente se recupera y su botín fue una merecida vuelta al ruedo, dejó en alto su nombre en una plaza que le ha visto por varios años, siempre con la misma decidida actitud de triunfo.

El día anterior, la actuación del novillero michoacano Isaac Fonseca, fue rotunda y lástima que ambos en la suerte suprema, no remataron lo ganado en su bien hacer con los chismes, como llaman en España a los trastos de torear. Antes, Arturo Gilio, también puso toda la carne en el asador y se recupera de sus percances.

El 19 Roca Rey, desplegó su peruana bandera en todo lo alto, en especial en el segundo de su lote, donde combinó el estoicismo con el arte, produciendo una mezcla poderosa y solamente la suerte suprema, le arrebató la Puerta Grande, misma que al día siguiente, sí la logró, en su confirmación una gran realidad juvenil. Tomás Rufo, su actuar deslumbró por su madurez taurómaca, a pesar de su incipiente carrera, salir por la Puerta del Príncipe de Sevilla y luego, en Madrid en un mismo año, se escribe rápido, muy pocos lo han logrado en la historia del toreo.

El 20, nuevamente El Juli en San Isidro, con toros de Garcigrande, en el año que celebrará sus 25 años de alternativa, actuó con las banderas desplegadas y una tauromaquia de gran aroma a sabiduría y reposo, que nos deja impresionados a quienes lo hemos visto desde niño y también -los habrá- que se dan cuenta de la continua evolución, de un torero de época y que solamente, la suerte suprema es por ahora, su talón de Aquiles y que lo ha privado de salir en hombros, de una afición madrileña rendida a su toreo, cuando muchos lo habían cuestionado.

La dupla de Julián, con la magnífica ganadería fundada por Domingo Hernández -ser humano fantástico- y que, con su partida a la Gloria, lleva su hijo Justo y su hermana, el hierro del fundador, funciona y emociona.

El 21, en solitario iba Paco Ureña, dejando detalles que me parece, mermaban en su ánimo, pero dicen que, no hay quinto malo, pues el toreo como la vida, da sorpresas.

Le tocaba un toro de Juan Pedro Domecq, que fue devuelto por su debilidad de remos, salió un astado de Conde de Mayalde, de sobrero y de pronto entre; rayos, centellas, lluvia y el público buscando guarecerse, encontró el camino Paco, deslumbrando al torear con gran temple, las embestidas de un toro con cualidades, ese conjunto le permitió obtener un trofeo e irse en el ánimo para arriba. El sexto no permitió florituras, pero en mi manera de entender; prueba superada.

El 22, Leo Valadez confirmó la alternativa, que recibió en Zaragoza de Joselito Adame: El Fandi fue el padrino y el testigo Manuel Escribano, ante un toro de Hermanos García Jiménez, ante él, logró momentos muy intensos con petición de trofeo, que el presidente no ratificó.

Con su segundo, el cierra plaza de Torrealta, un toro encastado, opuso un valor espartano, salvándose de una cornada por gracia de Dios, al final, en la suerte suprema, se entregó por completo, consiguiendo un trofeo que, le sabrá a gloria después de dura paliza, dejando suponemos grata impresión, entre los asistentes y convirtiéndose, ante dos tiburones, en el triunfador de la tarde.

En Sevilla Isaac Fonseca, sigue en el escalafón novilleril, marchando firme y sin titubeos, en su Maestranza en la novillada del 22, con el sexto de la tarde, hizo una faena marca de su casa y logró obtener dos trofeos, además, de que su faena fue aderezada con música -dedicada generalmente a quienes la bordan en el ruedo- sea enhorabuena.

En las Azores, debutó en territorio portugués, con el pie derecho Michel Lagravere y cierro recordando que, el próximo 28 de mayo en León, Guanajuato, ante toros de Fernando de la Mora, actuarán: El Payo, Diego Silveti y Leo Valadez, en honor a la Virgen de la Luz, suerte para todos.

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