Memorable tertulia bajo las estrellas.

Por Luis Carlos Peris.

Paco Ojeda, Espartaco y El Cid bajo las estrellas de una muy confortable noche de verano para una tertulia taurina en un escenario fantástico, un cortijo del Siglo XVIII habilitado para el realce del evento de turno.

Esa tarde se había repuesto en la tele la última tarde madrileña de Manuel Jesús y en el rosario de recuerdos cierta novillada de Camacho en Barrameda en la que Espartaco se dio de bruces con un tsunami que entonces atendía por El Latero. Un novillero que pondría el toreo bocabajo metido entre los pitones. Aquella tarde desaparecía el apodo y surgiría rutilante el nombre real, que no era otro que el de Paco Ojeda.

Muchos recuerdos bajo un cielo tachonado de estrellas al calor de la boda de Marta Moeckel, hija de Joaquín, con terna propia de tarde de farolillos o de abrir el fuego en un lujoso Domingo de Resurrección. Qué noche la de aquel día.

Publicado en El Diario de Sevilla

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