Rubén Amón: «Puede que la tauromaquia se acabe, pero no será en este siglo»

El periodista madrileño Rubén Amón (El Confidencial y Onda Cero) fue el invitado en la tarde de ayer a la cuarta sesión de conferencias del ciclo veraniego organizado por el Aula de Cultura del Real Club de Golf de Vista Hermosa, que se celebra en el Club de Playa El Buzo. Fue presentado con desenvoltura y conocimiento por el economista gaditano Isidoro Tapia.

Amón, que tomaba los trastos de Belmonte y Landaluce, expuso resumidamente los argumentos desarrollados en su ensayo ‘El fin de la fiesta. Por qué la tauromaquia es un escándalo… y hay que salvarla’.

Lo hacía en una plaza favorable –«Por aquí he reconocido a ganaderos y buenos aficionados»–, con un público entregado desde el paseíllo, y rozando el lleno hasta la bandera; en la tierra a la que Gallito dedicó aquella memorable frase: «Quien no ha visto toros en El Puerto, no sabe lo que es un día de toros».

El libro, que consiste en un alegato harto documentado y entretenido en defensa del toreo –que incluye una radiografía certera de la sociedad presente–, se divide en los siguientes capítulos que estructuraron ayer su discurso: ‘1. Los toros y la política’, ‘2. El escándalo del héroe genuino…’, ‘3. El tabú de la muerte’, ‘4. El tótem del toro en la distopía animalista’, ‘5. El trágico malentendido medioambiental’, ‘6. El misterio y la liturgia en una sociedad secularizada’, ‘7. El escándalo de la masculinidad’ y ‘8. ¿Se acabó la fiesta?’

Cuestión esta última sobre la que básicamente orbitó la charla –así lo hace el ensayo: de ahí su título– del presentador de La Cultureta. Y es que si había una pregunta en el respetable era si veríamos la muerte del toreo. Amón cogió el toro por los cuernos y negó rotundo: «Puede que la tauromaquia se acabe, pero no será en este siglo».

Apoyo su creencia en dos razones fundamentales: «La afluencia del público joven: que se siente atraído por lo extraordinario que ofrece una corrida» y «el hartazgo social respecto a la corrección impuesta por el Estado: el péndulo de la corrección ha tocado límites abisales», aseguró el madrileño.

Contrapuso la tauromaquia a la actual sociedad «aséptica, incolora e inodora»: «El toreo es un escándalo porque plantea todo aquello que la sociedad teme: especialmente la muerte», afirmó el periodista. «¿Cómo no va a molestar el toreo?», se preguntaba Amón y lo desarrollaba subrayando que la corrida de toros «es una eucaristía y nuestra sociedad abomina de los ritos: ¡los ataca!», además que el torero es «un héroe clásico que amenaza el heroísmo democrático de cualquiera» y rematando con que «los toros son masculinos, viriles; que no machistas…»

«Estoy harto de defender la fiesta con argumentos finalistas –los puestos de trabajo, la conservación de la dehesa, etc.–», expuso el autor: «Yo defiendo a los toros por lo que son: un arte extremo, efímero y vanguardista al que, como el boxeo en el deporte, aspiran todas las artes».

En el tercio de ‘políticas’ tampoco se mordió la lengua Rubén Amón asegurando que «los movimientos ecologistas son los primeros que deberían defender la fiesta» y que, en referencia a las prohibiciones catalanas y bolivarianas, «forzar políticamente a los toros, someterlos al yugo de lo identitario es una auténtica vergüenza».

Sin salir del territorio político arremetió contra la «apropiación y utilización política de la tauromaquia por parte de partidos de derecha y extrema derecha».

Especificó que «VOX tiene una relación identitaria con la fiesta», o sea, que igual que unos la atacan por ser un española, el partido ‘verde’ no lo defiende por lo que es «sino por representar la quintaesencia del españolismo.

Publicado en La Voz Digital

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