«Dijo la empresa de Las Ventas que me iban a poner, y luego no ha sido así»: Álvaro de la Calle.

Por Luis Falcón.

Acaba de cortar una oreja de peso a un toro de Yonnet en la importante feria francesa de Arles, va «con mucha dignidad» como sobresaliente en multitud de encerronas y mano a mano, trabajador, honesto y, sobre todo, prudente en este injusto mundo del toro.

Es Álvaro de la Calle (Salamanca, 1974), un veterano torero en una familia auténticamente taurina -su padre, Vicente de la Calle, una historia en el mundo del toro salmantino, y su hermano, Juanvi, mozo de espadas y apoderado- que lidió su última corrida como matador de alternativa en 2016.

Vivió una auténtica gesta el Domingo de Ramos, cuando hiciera el paseíllo como sobresaliente y saliera por su propio pie de la plaza de Las Ventas tras lidiar muy meritoriamente cinco toros de la encerrona frustrada de Emilio de Justo, herido muy grave al entrar a matar el primero. Ovacionado y reconocido por el público venteño, la empresa de Simón Casas nunca cumplió lo que prometió y correspondía por méritos propios, entrar en la Feria de San Isidro o en Otoño. El ninguneo y la palabra que no vale ya en este irreconocible mundo taurino.

Álvaro de la Calle tomó la alternativa el 15 de octubre de 1999, ha toreado muy poco desde entonces -solo 27 corridas en 23 años-, y se ha hecho un nombre como sobresaliente. El pasado año actuó como tal en 16 festejos -también acompañó a José Tomás en 2019 en Granada-, y tiene firmadas varias corridas para esta temporada, como sobresaliente, a la espera que cunda el ejemplo del empresario francés de Arles, Juan Bautista, y tenga lo que le corresponde.

¿Vendrá satisfecho de Arles, con esa oreja de mérito?

Pues sí! Gracias a Dios, las cosas se dieron muy bien y, además, era una tarde importante para mí, donde me jugaba mucho después de la corrida de Madrid. Volver a estar anunciado a cartel en una corrida era una satisfacción. A tener en cuenta que era un desafío ganadero de encastes como Yonnet, José Escolar y Maxime Solera. Creo que la actuación, aparte del número de trofeos como fue esa oreja que pudieron ser dos, espero que me abra las puertas de Francia, si Dios quiere, que puede ser la vía de entrada a España.

¿Qué tiene más firmado esta temporada?

Este jueves fui a Guadalajara en un mano a mano Morante, Manzanares y Ventura. El viernes estuve en Albacete con Ventura, Talavante y Sergio Serrano. Y hoy voy a un mano a mano, en la conmemoración de los años 25 años de alternativa de Rafaelillo, con Antonio Ferrera y una corrida de Victorino Martín. Y ahí paramos. Hay cosas en la agenda, me han llamado estos días, y a ver si se cierran. Pero bueno, con la mente puesta en intentar rematar una temporada que para mí, aunque no ha sido muy grande en festejos, sí como sobresaliente. Muy contento porque creo que me he puesto en boca de los aficionados y he dado razones para que se me abran las puertas.

¿Álvaro, qué pasó en Madrid?

No sé lo que pasaría. Creo que fue una energía especial, porque llevaba mucho tiempo preparando estas oportunidades. Por desgracia, tenía que actuar de sobresaliente tras la cogida de un compañero, pero por otro lado, dando gracias a Dios, porque era la manera de tener una oportunidad. Fue una tarde en donde se pudo ver a un Álvaro de la Calle como es, transparente, donde veo normal que hubiera alguna laguna y algún defecto, pero también hubo muchas virtudes. La gente lo ha entendido como una gesta, una épica, porque no es fácil quedarse con cinco toros en Las Ventas de Madrid, con la responsabilidad de una plaza de esa categoría, con una corrida de diferentes encastes. Pero pude con el acontecimiento con bastante dignidad y salir triunfante de esa corrida. En un primer momento, pensé que me iba a valer más ese triunfo de Madrid, pero no ha sido así. Lo importante es que estoy en boca de todos los aficionados, que están pidiendo que se me den toros. Y ahora, sumando lo de este domingo en Arles, espero que las puertas se abran ya.

¿No cumplió su palabra con usted el empresario de Madrid, Simón Casas?

Dijeron que me iban a poner y luego no ha sido así. Pero bueno, la plaza está ahí y tienen la opción, para el año que viene, de que me puedan anunciar. Cuando ellos llamen, encantado de poder volver a la plaza de Las Ventas, un público que me ha apoyado tanto. A mí me impactó el día que toreé con el maestro Talavante y Juan Ortega, en un mano a mano en San Isidro, que me sacara toda la plaza de Madrid a saludar. Fue un gesto que les enorgullece y la presión está conmigo. Sabes que las cosas son complicadas. Ellos me hicieron esa promesa de volver, que no ha surgido. Pero bueno, hay que tener fe y esperanza de que me puedan volver a poner. ¿No?

¿Por qué las empresas no tienen en cuenta a los que menos torean, después de hacer gestos casi épicos como el de usted en Madrid?

Muchas veces es muy dura esa situación. Pero me quedo con los aficionados, los profesionales, todas las figuras del toreo que durante esos días, después de la corrida, me llamaron. Grandes maestros elogiaban mi tarde. Decían que lo que había hecho era muy difícil de hacer, que se debía tener en cuenta, que había demostrado el toreo que llevaba dentro, y que me había abierto al mundo esa corrida, porque fue televisada y tuvo mucha percusión. La plaza llena, no se movió nadie de los asientos ni del televisor y sentí el apoyo de todo el mundo. Quizás ha hecho mucho de que sea ahora un torero al cual los aficionados quieran sacar para adelante y me impulsen, unido a que me ven como un torero humilde. Después está lo que ocurre en los despachos, donde los triunfos parece que, para los que apenas toreamos, valen poco. Pero bueno, sé que debe ser paso a paso, día a día, y en cada ocasión dando y demostrando lo que uno quiere ser en esta profesión.

¿Qué tiene que hacer un torero, al margen de su dignidad, su categoría humana y profesional, y de su experiencia, para que lo tengan en cuenta las empresas?

Golpear todos los días encima de la mesa y dar aldabonazos, porque si no, está visto que las figuras están todo el día arreando y los que venimos detrás tenemos que salir a romper, como han sido casos de otros toreros. Me viene a la mente Paco Ureña, Octavio Chacón, el mismo Emilio de Justo, tuvo que ir golpeando primero en Francia, como yo he hecho estos días, y en Madrid, y de ahí abrirse camino día a día, y hasta que uno se va colocando en el escalafón superior, que es muy difícil.

En su situación, ¿qué espera Álvaro de la Calle, con su dilatada experiencia, que pueda ocurrir en un futuro?

Es una pregunta que se me hizo mucho después de Madrid. Y respondí que bueno, gracias a Dios, tengo un buen físico y estoy muy preparado mentalmente. Sobre todo ahora, me ha llegado quizás un poquito al final de mi carrera esta nueva situación, pero voy a intentar romper como torero para colocarme en sitios importantes arriba del escalafón y, sobre todo, que se vea el sacrificio, la lucha, el toreo que he estado haciendo siempre ahí, a la sombra un poco, y que, quizás si Dios quiere, tenga la recompensa. Ahora, los años y la madurez también aportan mucho y eso es fundamental.

Álvaro de Calle, miembro de una reconocida familia muy taurina, a su padre lo conocíamos todos, como también a su hermano. ¿Qué le falta a este torero en este momento?

No sé. Quizás una persona que se encargue y dirija mi carrera para tener esa seguridad de contratos. Eso va a llegar. Estoy en boca de muchos apoderados, aunque no he cerrado nada. Cuando Madrid hubo opciones y decidí un poco quedarme con mi hermano, porque bueno, las opciones que salieron no las acabé de ver del todo. Mira que es complicado un torero que no tiene apoderado. Pero bueno, creo que este invierno va a haber contactos y va a salir una persona y, sobre todo, el que mejor puede realizar los contratos es el torero con la espada, el capote y la muleta. Pero sí, es necesario tener una persona que aporte y dirija mi carrera y se enfoque desde otro punto de vista.

Usted, un claro defensor de la figura del sobresaliente.

No reniego de los sobresalientes, estoy muy orgulloso de haberlo hecho. Creo que ese puesto le da una dignidad, una categoría, un respeto a la gente muy importante. Ahora se preocupan de poner un sobresaliente que esté preparado, porque después de lo acontecido en Madrid la gente lo decía: se pudo montar un altercado, o pudo pasar algo de no poner un sobresaliente que estuviera preparado a la altura. Sin menospreciar eso, creo que me merezco el estar anunciado, y dando motivos para estar en una terna, pero nunca renegaré del puesto que me ha vuelto a poner ahí, el de sobresaliente.

Usted, que ha vivido el toreo desde la misma cuna, ¿qué opina de la situación actual del mundo del toro?

Sobre todo, una cosa muy importante, que ha cambiado mucho el toreo, ha cambiado mucho la palabra en el toro, el trato de la mano, la palabra de un empresario que te daba una palabra y la cumplía. También en el toro nos hemos quedado un poco anclados. Habría que haberse modernizado un poquito más en buscar y no perder esa transición de edades. Gente mayor que era la que tenía la afición y, cómo no, cuidar también mucho más al aficionado en las plazas. Ahora ha cambiado todo mucho. Hemos perdido muchas plazas de temporada, porque hay cosas que se deben de retocar debido a cómo evoluciona la sociedad.

En el toreo hay que modernizarse, aunque tenga su sentido y aspecto clásicos de costumbres. Hay toreros muy buenos, importantes, con mucho tirón, como Roca Rey y el mismo maestro Morante de la Puebla. El toro embiste mejor que nunca. Se ha perdido una variedad de encastes, que ahora es muy difícil de poder encontrar y que, quizás un poco preconcebido en nuestros días, aunque sea un toro muy difícil, también se debe de estar a esa altura, porque es un toro que hay que hacerle un toreo perfecto.

Creo que es difícil, pero también se echa un poco en falta esa manera de estar de Paco Camino, de El Viti, de Capea, de Paquirri o del maestro Julio Robles, que en paz descanse. Toreros de esa categoría y esa raza. Y el aficionado también, que seguía a los toreros por las plazas, por las ferias desde que empezaba una temporada hasta que acababa. No obstante, el momento económico que pasa el país está haciendo un poquito de mella a la tauromaquia. Pero bueno, no podemos hablar de negatividad, todos tenemos que tirar para adelante, y después de pasar una pandemia estamos en una fase de recuperación.

¿En qué momento se encuentra el toreo en Salamanca?

En Salamanca quizás siempre tenemos algún torero que está ahí, un poco a las puertas de coger el relevo y que, quizás por circunstancias, no acaba de cuajar. Ahora vienen novilleros con mucha proyección. Además, hay toreros de Salamanca que merecemos la pena, y que con cualquiera de ellos podemos dar el salto. Hay otros que están ahora mismo, como es el caso de Alejandro Marcos, un poco más como la esperanza charra y en el que tenemos mucha fe todos. Y toreros que aunque estén parados, yo siempre he confiado en ellos. Estimo que todos merecemos tener un poco más de cabida en nuestra tierra, no solo en la Feria, en La Glorieta, sino en la provincia y en Castilla y León. Al igual que arropan en Andalucía a sus toreros, en Castilla y León nos deberían de arropar. Al igual que tenemos ganaderías que deben de estar más en las ferias. La labor que está haciendo la Escuela de Tauromaquia de Salamanca con la cantera de chavales es muy importante.

Finalmente, ¿qué opina de esta Feria Taurina de Salamanca 2022?

Te diría que no estoy y me da rabia. Pero bueno, a la Feria vienen toreros importantes, hay ganaderías también buenas. Quizás echo en falta abrirse un poquito la baraja en cuanto a los novilleros y algún torero local, aunque también es complicado. Falta algún torero que este año está en esa zona de grandes actuaciones, como Daniel Luque, que podría estar en Salamanca, o Juan Ortega, o el mismo Téllez que ha sido triunfador de San Isidro, que debían de haber tenido cabida en Salamanca. Soy consciente de que es complicado para la empresa confeccionar los carteles. Son muchos los que quieren estar y hay que elegir de una baraja. Y no debemos olvidar que se ha reducido mucho el número de festejos, por lo que aún es más complicado confeccionar los carteles.

¿Algo más?

Soy una persona humilde, trabajadora, constante, consciente de que esto es un paso importante, y que me espera un invierno interesante. Tengo cosas contactadas para ver si cuajan y se fraguan. Ir a América y meterme rápido en la preparación en el campo y prepararme a tope para una temporada que viene, que yo creo que puede ser ilusionante para mí. Tengo que poner los cimientos de un torero como y no se fracturen. Finalmente, que se vea un torero como Álvaro de la Calle que salga a la plaza preparado, maduro y en toda su sazón.

Publicado en El Español

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