Feria de Otoño: El aburrimiento, la personalidad…

Víctor Hernández y Álvaro Alarcón no consiguieron destacar ante una sosa, noble y desigual novillada de Fuente Ymbro.

Por Antonio Lorca.

El aburrimiento. He ahí el problema; o la ausencia de personalidad de los toreros. Lo que no tiene explicación es que dos chavales con aspiraciones de ser figura, con la hierba de los veinte años recién cumplidos en la boca, capacidad, valor y oficio, y en una novillada de lujo en la plaza de Las Ventas aburran a trece mil personas durante dos horas y cuarto.

Ese y no otro es el grave problema de la tauromaquia actual.

Hernández y Alarcón han conocido este año el sabor de la puerta grande de Madrid, y llegaron a la Feria de Otoño con todos los honores y la esperanza de su confirmación como toreros del presente futuro.

Los dos tienen valor suficiente y el oficio aprendido; el primero, además, desprende un corte de fino artista, y demostró que es capaz de dibujar hondos muletazos de los que compiten para el mejor recuerdo de los aficionados; al segundo le adorna una casta indomable y no le faltan argumentos de enjundiosa torería. Pero ninguno de los dos fue capaz de captar la atención de los tendidos, ninguno dio el paso necesario para superar las condiciones de sus novillos y cantar a los cuatro vientos que estaban allí como antesala de su prometedor futuro. Los dos aburrieron y ese es un pecado inadmisible.

Víctor Hernández demostró en su primero que aún desconoce el valor del tiempo, y esa es una asignatura que hay que aprobar cuanto antes. Le tocó en primer lugar un novillo de bandera, noble, humillador, generoso… un santo varón. Y el novillero dijo que sabe torear, y se gustó sobradamente con ambas manos. Hubo naturales muy largos y sentidos; tan largos como su propia labor, que llegó a ser cansina. Tanto es así que cuando su oponente cayó en la arena, el público descansó y se olvidó de lo vivido. Soso fue su segundo y frío, muy frío, el torero. Mató, eso sí, de una gran estocada, de efecto fulminante, y se le pidió con fuerza una oreja que el presidente no concedió. La consiguió en el tercero, otro animal bonancible, al que toreó muy bien por naturales y acabó con unas manoletinas de rodillas. Paseó una oreja, pero quedó en el ambiente la sensación de que se esperaba mucho más.

El valeroso Alarcón fue volteado espectacularmente cuando muleteaba con la mano derecha a su primer novillo, se levantó con la cara ensangrentada y una herida en el muslo derecho que la auxiliaron con un torniquete, y aguantó hasta el muerte del animal, descastado y soso. Acudió por su propio pie a la enfermería y del mismo modo salió para lidiar el quinto y sexto. Lo dicho, valor y decisión no le faltan.

Al quinto, bravo en el caballo y que demostró codicia y prontitud en la primera tanda, no acabó de cogerle el aire y su entregada labor no pasó de irregular; y ante el sexto, un inválido que fue protestado, no pudo hacer nada.

El problema es el aburrimiento; o la ausencia de personalidad. Hay que tener más brío, más sangre en las venas, para no aburrir a miles de criaturas que acuden con el mejor ánimo para vivir una tarde emocionante.

Fuente Ymbro/Hernández, Alarcón, mano a mano

Novillos de Fuente Ymbro, justos de presentación, desiguales en varas, blandos, nobles, sosos y descastados; destacó el primero por su calidad en el tercio final; bravo en el caballo y soso el corrido en quinto lugar, e inválido el sexto

Víctor Hernández: aviso estocada desprendida y dos descabellos (ovación); gran estocada (petición y ovación); estocada (oreja);

Álvaro Alarcón: media estocada (ovación); estocada aviso (silencio); pinchazo, estocada y un descabello (silencio). Resultó cogido en la faena de muleta de su primero y fue intervenido de una cornada en cara interna muslo derecho de 15 cm. que afecta a tejido subcutáneo y aponeurosis muscular, y de un puntazo en región cervical derecha. Pronóstico leve, que no le impidió continuar la lidia.

Plaza de Las Ventas. Primer festejo de la Feria de Otoño. 1 de octubre. Algo más de media entrada (13.105 espectadores, según la empresa).

Publicado en El País.

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