Opinión: Una vela para Fonseca.

Por Pali Plascencia.

#PrimeraNETA. No se hizo torero ni matador de toros en México, porque así lo decidió su equipo, sin embargo, decidió confiar en ellos. En México mucho se pudre porque el mismo mexicano no soporta el éxito del paisano. Nada más cierto que aquella analogía del restaurante neoyorquino: cuando el capitán se acercó a la mesa del privado para ofrecer una primera entrada a los comensales, explicaba el contenido de tres piletas que se veían al fondo: “En la primera tenemos para ustedes langosta Moruna del Cantábrico. En la de en medio encontrarán langosta noruega de Hintra. En la tercera, tenemos la extraordinaria langosta mexicana de costas rocosas, extraída de la Isla de Cedros, en Baja California”. Miró las tres piletas uno de los convidados e hizo la pregunta obligada: Oiga usted, ¿Y por qué sólo las mexicanas están destapadas? “Porque la langosta mexicana no se escapa. Cuando alguna de ellas está a punto de salir, las de abajo, se encargan de jalarla nuevamente hacia el fondo. Eso es la fiesta brava en México: atacarse unos a otros, pagarle poco a los nacionales y una millonada a los españoles, peruanos y franceses. Eso somos. Probablemente más, pero nunca menos.

#SegundaNETAIsaac Fonseca es un torero privilegiado: tiene ganas y valor sobrado, técnica y momentos de arte. Se convirtió en matador de toros, siendo el novillero más importante del escalafón español. Mexicanote a la vista y cordial al alma; de cuna humilde y, hasta hoy, honesto frente al toro; cala sabroso y se desparpaja con los tendidos. Se expresa ante las cámaras con naturalidad y, más importante aún, dice cosas que hacen pensar. Pues bien, Fonseca ha vuelto de España convertido en matador de toros. Tiene por recorrer un camino lleno de espinas que serán puestas por otros mexicanos. Por eso una vela para Fonseca; una para iluminar su camino y su buena fortuna; otra para que sus paisanos no intenten pisotearlo; una más para que los empresarios volteen a verlo y otra para que las “figurillas” del toreo le abran el camino y le den cabida en sus carteles. Un deseo: que Fonseca inicie el camino que detenga la extinción de la fiesta brava en México.

#NETASextras. El dos de noviembre se encierra con una señora corrida de toros, en la monumental de Morelia. Día de muertos para, en solitario, demostrar que la fiesta vive. Día vital.

Publicado en Excélsior

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