Amargura por el cierre de La México.

Por Luis Carlos Peris.

Sevilla es el rito, Madrid la rigurosidad, Pamplona el bullicio y México la desmesura en ese cono de Insurgentes que se levantó porque Manolete dejó insuficiente la vieja plaza de El Toreo.

Indudablemente, la Monumental fue durante mucho tiempo la tierra prometida en la que los toreros españoles hacían las Américas y en ella había que confirmar la alternativa. Pero el monumental coso ya no podrá por el momento escenificar faenas de ensueño porque los prohibidores vocacionales han decidido clausurarla para el toreo.

Parece una broma que esa catedral del toreo se cierre por el capricho de esos antitaurinos que ven cómo van ganando terreno en esa batalla ecuménica que es la prohibición de la corrida. En Francia, Macron ha hecho un quite providencial para que en el Midi siga habiendo corridas de toros, pero lo de la Monumental mexicana clama al cielo, vive Dios.

Publicado en El Diario de Sevilla

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