Castella, torero y autor del cartel de la Magdalena de Castellón.

Por Jorge Casals.

Sebastián Castella es uno de los grandes protagonistas de la próxima Feria de la Magdalena de Castellón. Por partida doble. Y es que el torero francés estará presente en uno de los carteles estelares en el año de su regreso a los ruedos. Además aceptó el reto de pintar la obra que ilustra el cartel, mostrando así su otra faceta como artista, la de pintor, a la que se ha dedicado en cuerpo y alma durante estos dos últimos años en los que ha estado retirado de los ruedos.

«Estoy muy feliz de que hayan contado conmigo y que una de mis obras sea la imagen de la Magdalena», admite el torero francés, que ha dejado su sello personal en una obra de inspiración picassiana, incluso con reminiscencias de un artista de la tierra como es Ripollés, del que tiene varias obras en casa.

La obra se titula Zen y es la imagen de un toro en acrílico sobre la tela de un capote usado por el propio Castella en la Monumental plaza México. «Tengo un gran respeto a los maestros de la pintura, por eso no me gusta que me llamen pintor, pero sí artista. El capote para mí es un lienzo vivo que me ha acompañado durante toda mi vida», expone con sinceridad el torero, que encontró en los pinceles una vía de escape para manifestarse tras su retirada de los ruedos. Dos años en los que admite que el cuerpo le pedía a gritos parar y tomar aire. «Necesitaba vivir», matiza con un cierto desahogo.

Vuelve a Castellón

Esta será su segunda corrida de toros en España. Castella reapareció el pasado 7 de enero en Manizales. El 16 de marzo lidiará en Fallas su primera corrida en España y será dos días después, el sábado 18, cuando haga el paseíllo en Castellón junto a Roca Rey y Francisco de Manuel. «Quiero crecer como torero, tener un sello diferente. No quiere decir que vaya a cambiar, no voy a ser un torero artista, pero busco sensaciones nuevas en el toreo fundamental».

Regresa a Castellón con una espinita clavada. En su mente está borrar el mal sabor de boca de su última actuación, cuando le echaron un toro de Victorino Martín al corral después de sonarle los tres avisos. Matar esa corrida era la gesta a su triunfo el año anterior, en 2017, cuando congeló los corazones de la afición con su valor en una tarde en la que salió a hombros con Manzanares y se ganó la sustitución al día siguiente de un convaleciente Roca Rey.

Ese es el Sebastián Castella que la afición espera. «Y si no soy capaz de estar bien, me iré al sitio que me manden. Tan sencillo como eso y como debe ser para todos», remacha con absoluta sinceridad.

Publicado en El Periódico Mediterráneo