Casi un mes después del plantón ante el altar más comentado del año, el diestro continúa sin aparecer públicamente.
De SOL y SOMBRA.
Juan Ortega se ha convertido, sin querer, en el gran protagonista de la crónica rosa de España. Nadie esperaba que la espantada el día de su boda terminaría acaparando las páginas de la prensa rosa en todos los medios.
Su reaparición era para muchos medios y periodistas una de las incógnitas del último mes del año. Y ha llegado como aconteció aquello que le colocó en la primera línea mediática: de manera espontánea. Juan Ortega, el torero que se fugó de su propia boda a principios de diciembre, levantando tras de sí un polvoriento número de teorías que buscaban ahondar en los motivos de su huida, ha vuelto a aparecer en un cartel taurino en México.
Pasada ya la tormenta de la infortunada boda, el torero sevillano se encuentra según sus allegados, muy motivado por la próxima temporada taurina 2024 en donde ya le esperan importantes compromisos tanto en Europa como en América.
Por lo pronto su reaparición pública en los ruedos será el 3 de febrero en la la Feria de León Guanajuato (México) alternando con la primera figura del toreo de México Joselito Adame y Diego Silveti con toros De la Mora. Posteriormente regresará a España para hacer el paseíllo el 12 de febrero en Valdemorillo junto a Alejandro Talavante. El día 13 en Ciudad Rodrigo, el 3 de marzo en Olivenza, el 18 en Valencia, el día 23 en Almendralejo y el 24 en Arenas de San Pedro, coincidiendo con el Sábado de Pasión y el Domingo de Ramos, respectivamente.
El torero andaluz según la prensa española se encontraría actualmente en Portugal desde el pasado 13 de diciembre, en una finca cercana a Lisboa -en el este de la Reserva Natural del estuario del Tajo- entrenándose intensamente para afrontar sus próximos compromisos.
Sin embargo, parece que Juan Ortega nunca habría abandonado España. Al menos así lo afirma Juan del Val, periodista y amigo del torero, quien en sus últimas declaraciones confirmó dónde se encontraba y arrojaba algo de luz sobre su estado anímico.
“Él está tranquilo y está en España”, añadió, contradiciendo las informaciones dadas hasta entonces sobre su paradero.
Tras el escándalo de la boda y ahora que todo el mundo le conoce, Ortega ha logrado conseguir una fama inesperada que nadie se esperaba, una fama que el cronista taurino Pla Ventura la describe de la siguiente manera:
“Fama, ¿pero a qué precio? Ser famoso al estilo de Jesulín de Ubrique es un dislate en toda regla. Ortega tiene que ser famoso por sus lances a la verónica, por su toreo cadencioso y singular, pero no por su boda”.





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