Por Luis Cuesta – De SOL y SOMBRA.
Hoy se cumplen 26 años de la alternativa de Julián López “El Juli”, torero poderoso e inteligente, profundo conocedor del toro, con una gran capacidad técnica y con un irrefrenable instinto de no dejarse ganar la partida, ni por el toro ni por sus compañeros de cartel. Un toreo que ha compartido terna y rivalidad con los más grandes de su época.
«¡Julián, la tarde es tuya!» con estas escuetas palabras, José María Manzanares le otorgaba, con Ortega Cano de testigo, la alternativa hace 26 años. El toro de la ceremonia se llamo «Endiosado» de Daniel Ruiz. Era Nimes. En plena Feria de la Vendimia un 18 de agosto de 1998. Con TVE como testigo, con apenas 15 años logro salir por la Puerta Grande tras cortar tres orejas.
Desde aquella tarde hasta ahora, El Juli se convirtió en una de las máximas figuras del toreo de la historia. Durante su carrera fue líder indiscutible en cuanto a actuaciones en plazas de primera categoría con más de 500 corridas, 534 orejas, 11 rabos y 156 puertas grandes.
También posee hitos importantes como tres Puertas Grandes de Madrid (una de ellas como novillero) y siete Puertas del Príncipe de Sevilla.
Considerado también un ídolo de masas en Francia, Portugal y México, país que lo adoptó para formarse como torero cuando aún era un niño, El Juli ha doctorado a 37 toreros, ha participado en 115 manos a manos y se ha encerrado con seis toros en solitario en 13 ocasiones. También indulto un total de 27 astados y sufrió 16 cornadas.

Torero de fuerte tirón popular, fue la última gran revelación de la tauromaquia del siglo XX. Su presencia llenaba las plazas merced a de su dominio en todas las suertes. Durante sus primeros años rondó el centenar de festejos lidiados, lo que le llevó a encabezar el escalafón de matadores de toros en 1999, 2000 y 2002.
Con el paso de los años y el cambio de apoderados, Julián López redujo el número de apariciones y fue adquiriendo mayor madurez, por lo que su toreo ganó en hondura. Destacadas faenas en las plazas españolas y americanas más importantes lo han encumbraron como una de las principales figuras de la tauromaquia de inicios del siglo XXI.
Su idilio con la Plaza México
La Plaza México ha sido escenario de algunas de las mejores tardes de El Juli, tanto de novillero como de matador de toros.
El Juli debutó con picadores el 16 de marzo de 1997 en la plaza de Texcoco, en México, a donde había viajado junto a su padre para no tener los problemas legales que le planteaba su edad para torear en público en España.
A sus catorce años, y alejado de sus seres queridos, en una de las épocas más duras para el diestro y burlando la ley, toreó en Villamuelas su primera novillada picada en España el 27 de abril de 1997.
Regresó a México, donde poco a poco fue consiguiendo contratos hasta lograr debutar en la Plaza México el 15 de junio. Pese a que falló con el estoque, su faena impactó a quienes la presenciaron y El Juli volvió a ser llamado para torear más veces en la misma plaza. En su tercera aparición logró indultar ante 30.000 espectadores a Feligrés, convirtiéndose en el primer novillero español en conseguir tal éxito en la Monumental.
El balance de su temporada en México fue de 59 novilladas, incluyendo cuatro en la Plaza México, 89 orejas, cinco rabos y tres indultos.
El 6 de diciembre de 1998 confirmó su alternativa, cortando una oreja. Volvió a la misma plaza de toros el 20 del mismo mes obteniendo dos orejas y, ya en 1999, cortó cuatro orejas durante la corrida del LIII aniversario de dicho coso celebrada el 5 de febrero.




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