Es lo que digo yo: Zacatecas, otro golpe a la tauromaquia mexicana bajo los gobiernos de MORENA.

Por Luis Cuesta – De SOL y SOMBRA.

La tauromaquia mexicana vuelve a encontrarse ante los tribunales. Una jueza ordenó la suspensión provisional de los festejos taurinos anunciados del 5 al 20 de septiembre dentro de la Feria Nacional de Zacatecas, una decisión adoptada en el procedimiento de amparo 1550/2026-II y que llega a escasos días del comienzo de una feria especialmente significativa: la de su 50 aniversario.

Sin embargo la medida es provisional y todavía no representa la cancelación definitiva de los festejos. La empresa aún dispone de un plazo para presentar sus argumentos antes de la audiencia prevista para el 4 de septiembre, mientras el Gobierno de Zacatecas también prepara su respuesta jurídica.

Pero, independientemente del desenlace judicial, lo ocurrido vuelve a poner sobre la mesa una realidad que el mundo taurino mexicano no debería ignorar: durante los años de gobiernos de MORENA, la tauromaquia ha vivido uno de los periodos políticos más adversos de su historia.

Desde el sexenio de Andrés Manuel López Obrador hasta la administración de Claudia Sheinbaum, distintas iniciativas, posicionamientos y actuaciones provenientes de gobiernos, legisladores y grupos políticos vinculados a Morena han colocado reiteradamente a la Fiesta en una situación defensiva.

El caso más evidente ha sido la Ciudad de México, donde las restricciones impuestas a las corridas de toros provocaron el cierre de la Plaza México para eventos taurinos. A ello se han sumado iniciativas y litigios en diferentes puntos del país que mantienen permanentemente amenazada una actividad que genera empleos y posee profundas raíces históricas, culturales y económicas.

El problema alcanza nuevamente a Zacatecas.

Resulta especialmente significativo que la propia resolución judicial reconozca el carácter de patrimonio cultural inmaterial de la tauromaquia en Zacatecas y, al mismo tiempo, determine provisionalmente la suspensión de los festejos atendiendo consideraciones relacionadas con derechos ambientales e interés social.

Para el sector taurino, el episodio debería servir también como una llamada de atención política.

MORENA ha sido, en la mayoría de los estados donde gobierna, un auténtico cáncer para la tauromaquia mexicana. Una de las pocas y honrosas excepciones ha sido Tlaxcala, donde la Tauromaquia ha encontrado respaldo institucional y reconocimiento a su importancia cultural, histórica y económica. Quienes viven del toro —ganaderos, toreros, empresarios, subalternos, monosabios, veterinarios, transportistas, comerciantes, periodistas y cientos de trabajadores indirectos— tienen motivos suficientes para examinar detenidamente qué representantes políticos han defendido su actividad y cuáles han impulsado, respaldado o permitido medidas destinadas a restringirla para no volver a votar por ellos.

En el partido de MORENA parecen olvidar algo fundamental: el aficionado taurino tiene memoria. Recuerda quién defendió la Fiesta, quién guardó silencio y quién intentó acabar con ella. Y esa memoria, tarde o temprano, pasa factura.

Cada ciudadano decidirá libremente su voto en el 2027 y 2030, pero el mundo taurino tiene que valorar los hechos antes de entregar nuevamente su confianza en las urnas.

Porque defender la tauromaquia no consiste únicamente en acudir a una plaza. También significa defender en la calle su libertad, su patrimonio cultural y el derecho de quienes desean mantenerla viva.

La suspensión de los festejos taurinos en Zacatecas no es todavía el final de la Feria.

Pero sí es otro serio aviso para la tauromaquia mexicana.

Es lo que digo yo.


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