Manuel Benítez El Cordobés y José Tomás, los reyes Midas de la economía taurina

Por Juanma Lamet

(Primera parte del reportaje ‘…O vaciarás tus bolsillos por mí. Una corrida de José Tomás tiene más impacto económico que una de Manuel Benítez El Cordobés’, publicado en la revista 6TOROS6. Tras colarnos en la portada de EXPANSIÓN, de la mano del gran economista Juan Medina, ahora damos el salto a la primera plana del semanario taurino de más prestigio.)

«Por favor, por favor, Manolo, ¡no vayas!», suplicó Angelita. Él se inclinó, la besó en los ojos y le dijo: «No llores». Después se acarició el traje de luces con la mano y añadió: «Esta noche te compraré una casa… o llevarás luto por mí». Aquel torero era Manuel Benítez El Cordobés, ansioso por salir de pobre, costara la sangre que costara.

Al volver a casa, henchido tras el primer triunfo en su pueblo (Palma del Río), a hombros y empuñando orejas y rabo, Manolo sacó un viejo pañuelo con las puntas atadas. Lo abrió. Estaba lleno de monedas y billetes arrugados. Separó una parte y se la dio a su hermana: «Toma», le dijo a Angelita, «las primeras 1.000 pesetas que te doy». Las primeras 1.000 pesetas de una gran fortuna. En poco tiempo, el hijo de El Renco, el ladronzuelo de gallinas con sonrisa de pillo, pudo comprarse un jamón. Lo llevaba siempre a cuestas, lo colgaba en la ventana de los hoteles y cortaba de vez en cuando una loncha, cuando le apetecía. «Era más que un amigo para mí», dijo (y seguro que sonrió cuando lo dijo). El jamón era una declaración de intenciones. Siguió prosperando, así que, al poco, adquirió un coche. Y no mucho después le dijo a su hermana: «Bueno, aquí tienes la casa que te había prometido». Era rico y estaba vivo: profecía cumplida.

No estaba destinado a ser un gran torero, pero sí una suerte de Rey Midas, un imán para el dinero. En 1963 toma la alternativa en Córdoba. Su carrera está siendo fulgurante.En 1967 Benítez ingresa ya 2,5 millones de pesetas por hacer el paseíllo en Madrid (la misma cantidad que pidieron los hermanos Lozano para Palomo Linares). Es decir, 73,44 millones de pesetas si se actualiza la cifra con la inflación. Más de 441.000 euros. Eso, en Las Ventas. De media, se llevaba «unos 1,5 millones de pesetas» por corrida, asegura Lozano. Hoy serían 265.000 euros. «Y en América (40-50 tardes al año) cobraba aún más», agrega Lozano.

Es decir, el caché de El Cordobés era menor, a precios constantes, que el de José Tomás, que se embolsa, de media, alrededor 300.000 euros por tarde, según fuentes cercanas al matador. Aunque en las plazas importantes la cifra supera los 400.000 euros. Cabe recordar que, además, José Tomás obtiene una parte del aumento del abono de las ferias en las que comparece. Pero no es lo mismo ingresar los 265.000 euros de El Cordobés que los 300.000 de José Tomás. «Con lo que ganaba El Cordobés en una tarde en Madrid podía comprar un piso de más de 300 metros cuadrados en pleno Barrio de Salamanca de Madrid», apunta Lozano, que lo sabe bien porque compró uno por 2 millones de pesetas. Hoy, por los 450.000 que podría cobrar José Tomás en Las Ventas, en esa zona se puede adquirir, vía internet, un inmueble… de entre 80 y 140 metros. ¿Además, «las fincas que a finales de los años 60 costaban 8 ó 9 millones de pesetas (menos de 270 millones, actualizando las cifras), ahora valen más de 1.000 millones de pesetas», apunta Lozano, que compró la finca de Alcurrucén en Córdoba, con más de 500 hectáreas (gran parte, de regadío), por 7 millones de pesetas en aquella época. Pero, claro, no se puede usar como referente para las comparaciones el precio de una propiedad, simplemente porque desde 1967 el precio de los inmuebles ha subido muchísimo más que el IPC.

Eso si, hay que tener en cuenta que en 2011 las cuadrillas cobran mucho más que en 1967  y los toreros tributan a Hacienda un porcentaje mucho más elevado de sus emolumentos (hasta el 47% de IRPF o el 25%-30% por el Impuesto sobre Sociedades; además, a muchos se le retiene un porcentaje por todo el grupo laboral que lidera). Es decir, no hay duda de que, enmarcado en la época que le tocó vivir como matador, Benítez cobraba más que José Tomás. Pero el dios de piedra de Galapagar ha conseguido algo que no había logrado nadie: multiplicar la venta de abonos. En ello cuenta mucho que, mientras el diestro cordobés se acartelaba 100 tardes al año, el madrileño hace temporadas cortas, de unas 20 corridas. Y este año, tras recuperarse de la cornada de abril de 2010 en Aguascalientes (México), se va a quedar en 9 paseíllos.

Así, cada tarde de es especial y genera una media de 2,2 millones de euros para la economia local, como lo demuestra el último estudio de Juan Medina, profesor de Teoría Económica de la Universidad de Extremadura, que adelantó EXPANSIÓN .

Él impacto económico de José Tomás se puede comparar con el de El Cordobés, pero siempre en términos relativos (es decir, por cada corrida, no por la temporada completa). De la enorme capacidad que tenía Manuel Benítez para crear riqueza a su alrededor puede dar fe… una almohada.

A finales de enero de 1967, en su finca Villalobillos, el diestro palmeño soñó que un enorme toro negro le abría las carnes. Eran las cuatro de la mañana, pero se sobresaltó tanto que despertó a su chófer y enfiló hacia Córdoba. Llamó por teléfono a Madrid y anunció su retirada del toreo. En cuanto se publicó la noticia, decenas de sevillanos corrieron a La Maestranza a pedir la devolución del dinero de los abonos de la Feria de Abril. Los economistas calcularon que la retirada del diestro costaría a los hoteles, restaurantes, taxistas y revendedores de localidades de toda España «un total de 300 millones de pesetas en dinero dejado de percibir», según cuentan Dominique Lapierre y Larry Collins en el best seller …O llevarás luto por mí. Y a los empresarios, las 100 tardes que iba a dejar de torear el diestro les costarían «más de 250 millones de pesetas».

Así que seis días después, el 6 de febrero, se presentan en la finca los empresarios más importantes de España para disuadirle de tal decisión: Barceló, Stuyk, Balañá, Alonso Belmonte, Canorea, Gago y algún otro. Suplicaron durante 47 largos minutos. Además, le hicieron ver que su decisión podría costarle más de 100 millones de pesetas en pleitos. «…O vaciarás tus bolsillos por mí», vinieron a decirse ambas partes. El diestro rectificó su propósito inicial y la paz se firmó con rúbricas trazadas en la almohada sobre la que el espada había reflexionado, supuestamente, su determinación.

Derechazo almohadillero de "El Cordobés" tras una bronca en Pamplona

Gracias a este «suceso de corte sainetesco», como lo califica El Cossío, sabemos que el impacto de 100 corridas de El Cordobés era de más de 550 millones de pesetas de entonces. O sea, de más de 74 millones de euros actuales. Cada aparición de Benítez se traducía en 0,74 millones de euros. Justo la tercera parte que José Tomás.

Esta es la frialdad de las cifras sobre ambos personajes. El Cordobés, populista e histriónico, no pasará a los anales de la tauromaquia como un gran torero, pero sí como un mito. Y decía el crítico taurino Don Ventura que «los mitos se levantan para complacer instintos y no para servir inteligencias». Sí, quizás, pero eso era hasta que llegó José Tomás.

Twitter: @juanmalamet @expansioncom

Via: http://www.expansion.com/blogs/tauroeconomia/

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