De SOL y SOMBRA.
CON SUS TOROS BAJO EL BRAZO.
Sigue con su importante contribución a una temporada que ha prologado en Olivenza su interés. Y aunque da la sensación que se ha aprovechado del conflicto sevillano para sacarse de la manga un cartel con todos los alicientes para el éxito, Pepe Cutiño, y sus socios, lo han hecho tan impecablemente bien que le han otorgado al Domingo de Resurrección en la Malagueta el carácter de auténtico bombazo.
He aquí, pues, la fórmula del “mano a mano” entre los dos toreros más importantes del escalafón para llenar los tendidos y gradas de la plaza de toros de Málaga. Para ser protagonistas del día y de la tarde de toros por antonomasia. Es para tener en cuenta el buen hacer del empresario sevillano y alabar su gestión, aunque después corramos el peligro de zambullirnos en lo anodino de tan expectante y deseada corrida.
Decía Flubert que las perlas, por muy valiosas que sean, no forman un collar sin el hilo que las ensarta. Y es verdad. Lo importante, a veces, no son las figuras, sino el toro que han de lidiar. Uno casi sin querer, acaba dándole vueltas a esa absurda determinación que de lleno ha entrado en la modernidad de las corridas de toros entre dos.
Pese a que en el esperado día intervengan las musas y los duendes resulta incómodo y, si se quiere, de mal gusto que los protagonistas de uno de los más deseados “mano a mano” posibles, Morante y Juli, escojan cada uno las reses que han de lidiar, y con ellas debajo del brazo se presenten en Málaga. Una vez más la realidad escondida tras la farsa. Tristemente. Así que queda demostrado que no sólo basta con estrujarse la mente para crear algo extraordinario, sino que lo creado no esté después manipulado.
Sin embargo, ¿quién juega con quién? Ante semejante pretenciosidad ¿se impone el absoluto silencio o una bofetada verbal para que de una vez por todas se rompan todos los espejos? Esta forma de proceder se está convirtiendo en una corrosiva enfermedad cuyos síntomas pueden rebrotar al menor descuido. O en alguna bajada de defensas de presidentes y veterinarios ante la falta de exigencias, que las hay, en alguna que otra plaza de primera.
De todas formas, al final, se terminará fantaseando acerca de las posibilidades que hubieran podido exhibir con otro toro. O con el toro. Ni más ni menos.
Manuel Viera.
vía: http://www.burladero.com/opinion/manuelviera/174393/toros-debajo-brazo



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