Ocho con Ocho: El Ranchero Por Luis Ramón Carazo

image

Mi reciente viaje culmina en estos días y así como relaté en la colaboración pasada  sobre el libro de Piedras Negras escrito por Carlos Castañeda, ahora me da gusto comentar sobre un libro recién salido del horno de la autoría de quién fuera novillero, ganadero y escritor Carlos Hernández González, quién usa el sobrenombre cariñoso de Carlitos Pavón; apellido en recuerdo de su hermano; quién falleció como consecuencia de una fatal cornada sufrida el 26 de abril de 1959, cuando novillero durante la ejecución de  un quite en el desaparecido El Toreo de Cuatro Caminos, en un mano a mano de El Calesero y Procuna en  el ahora centro comercial y terminal del Metro capitalino; Francisco Hernández González, Paco Pavón como nombre taurino falleció el 21 de mayo.

Carlos fue compañero y amigo de Jorge Aguilar conocido popularmente como El Ranchero; apodo con el que lo bautizó el periodista don Dificultades de nombre civil José Jiménez Latapí; al torero nacido en la hacienda de Piedras Negras, Tlaxcala, un  poco después de su debut en La México al lado de Nacho Pérez (hermano de Silverio) y de Joselillo con novillos de La Laguna y actuó en esa categoría varias temporadas de la 1947 a la 1949 con grandes éxitos.

Sencillo y amigable lo recuerdo en varias  charlas que tuvo con mi padre José Luis Carazo Arenero, en visitas en las que lo acompañaba a Tlaxcala para ir a las tientas dónde se desbordaba el conocimiento de Jorge de la lidia de las reses, un matador de toros que triunfó en todo el planeta taurino.

Con base en el trato continuo, en el compartir muchos momentos de vida social y taurina es que  Carlos va entretejiendo la historia de la carrera de matador de toros de El Ranchero que culmina el 11 de febrero de 1968 en La México, en su última tarde vestido de luces, con una corrida de San Miguel de Mimiahuápam  en la que alternó con Joselito Huerta y Jesús Solórzano.

La corrida fue un acontecimiento en la que la asistencia fue hasta el reloj, esto es lleno rotundo y no importó que se transmitió por televisión a todo el país, todos los buenos aficionados querían despedir al Ranchero uno de los toreros de mayor acento en el estilo mexicano del toreo, sus hijos Gabriel y Jorge cortaron el añadido de uno de los toreros más queridos, quien se fue en hombros hacia su retiro profesional, lapso en el que toreó varios festivales y  tientas en las ganaderías.

Las faenas inmortales fueron numerosas y de ellas describe en relato puntual Carlos en un resumen y crónicas de diversos periódicos que proponen una clara idea de cómo se gestó un torero con un sitio de honor en la historia,  así como la descripción de lo que se entiende fue un ser humano entrañable.

Merecidamente el ruedo de la bellísima plaza de toros de Tlaxcala lleva su nombre y en los próximos meses celebrará su feria en la que cada que asistamos recordaremos a quién fue piedra angular de un estado pequeño en extensión, pero grandioso para la crianza de toros de lidia y en la producción de toreros.

Relata con emoción Carlos el día de su infausta; pero paradójicamente deliciosa muerte; aconteció en la ganadería de Coaxamaluca en Tlaxcala el 27 de enero de 1981 cuando se llevó a cabo una tienta en la que el principal tentador fue el Ranchero y de los que entre otros el torero español Lázaro Carmona; hoy en día apoderado de Fabián Barba (quién por cierto  va a confirmar la alternativa en Madrid el próximo 27 de septiembre de 2015) fueron testigos de cómo después de hilvanar cinco naturales a una vaquilla durante una tienta, cayó Jorge en la arena al sufrir un infarto y morir casi instantáneamente, en  un hecho inusitado que provocó duelo en toda la familia taurina.

En el libro se menciona algo que da para pensar en tiempos modernos: “lo más difícil para un novillero en aquella época en que nadie organizaba novilladas, a no ser por la temporada en México, algunas en Guadalajara y otras más en Monterrey y en Ciudad Juárez, y se destinaban para novilleros a los triunfadores en la capital” Que nos indica lo complicado que siempre ha sido llegar a los altos velos del toreo en cualquiera de las  etapas de su historia.

Pensando en esto último; el domingo 20 de septiembre de 2015 se cerraron los festejos novilleriles en La México y ahora nos enfilamos a os festejos de la Temporada Grande que aparentemente se inicia el próximo 25 de octubre.

El  canje y venta de las tarjetas del derecho de apartado se llevará a cabo del 2 al 17 del mismo en las taquillas de la plaza a punto de conmemorar el 5 de febrero de 2016, su aniversario número setenta de inauguración  en la que uno de sus actores principales lo fue con gran categoría Jorge Aguilar El Ranchero, del cual escribe Carlos Hernández que merece ser leído y saborearlo cómo una faena de gran trazo y a la mexicana.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s