
Por Luis Cuesta – De SOL y SOMBRA.
Una de las sorpresas de la feria de Zacatecas 2018 ha sido la actuación de José Adame en el cierre del serial, ya que estuvo aromatizada por una nueva torería y firmeza de un toreo que parece renovado. Adame ahora ya desde su veteranía ha protagonizado una tarde redonda, en donde nos ha dejado claro nuevamente que es un torero que está buscando remendar algunos tropiezos del pasado.
A diferencia de otros veteranos y jóvenes aspirantes a la gloria que son incapaces de sorprender a los aficionados, Adame se ha reivindicado y revitalizado nuevamente, dejándonos esa imagen del torero que todos queremos ver y que alguna vez nos ilusionó en el pasado.
Toreros así no hay muchos en Mexico; y si los hay, están en el limbo. Ojalá que esta nueva imagen de Adame sea para darle lustre a la tauromaquia en Mexico y para ser el referente del héroe por antonomasia que necesita la fiesta en México.
Sin lugar a dudas su actuación en Zacatecas ha sido redonda, Adame se propuso salir por la puerta grande ante el español Antonio Ferrera y lo consiguió a base de pundonor, buen toreo y arrojo. Sus faenas tuvieron pasajes excelsos por su cercanía, su dominio y la calidad de algunos muletazos que recordaron al Adame de sus mejores tiempos.
Ya era hora de que Adame protagonizara una tarde vibrante que le ayudará a encaminar nuevamente su carrera hacia una figura de altos vuelos.
Esperemos que esta tarde no sea solo un espejismo y que José continúe durante el otoño e invierno en Mexico con este nivel, alternando siempre con las máximas figuras extranjeras en las principales ferias, ante encierros con seriedad y quizás, podamos ilusionarnos otra vez con la recuperación y la confirmación de Joselito como la máxima figura del toreo en México.
El peso de los toros
Hemos visto en algunos encierros de la pasada feria de Zacatecas algunos toros voluminosos, pero hay que recordar que no importan tanto los kilos y el tamaño; y sí, la emoción que transmita un toro bravo. Nunca hay que olvidar que un toro debe ser bravo, encastado, con presencia, pero lo que verdaderamente importa es que transmita emoción.
Ya lo dijo el critico Andrés Amorós: “con toros auténticos, encastados y con un torero que sepa hacer el toreo clásico, la Fiesta brava es la más hermosa del mundo”.
Es lo que digo yo.
Twitter @LuisCuesta_


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