“Silverio cuando toreas, no cambio por un trono, mi barrera de sol”

De SOL y SOMBRA.

Silverio Pérez (Pentecostés, Texcoco, Estado de México, 20 de noviembre de 1915 – 2 de septiembre de 2006).

Silverio Pérez fue el último de las grandes leyendas de la Época de Oro del toreo mexicano. Se hizo torero dada la muerte de su hermano, Carmelo Pérez, que murió de una neumonía a los 22 años en Madrid, España. Dicha neumonía fue resultado de una gravísima cogida que le diera el bravísimo toro «Michín» de San Diego de los Padres el 17 de noviembre de 1929 en la plaza El Toreo de La Condesa de la Ciudad de México. En esa ocasión, Carmelo alternó con el español Antonio Márquez, quien le cortó el rabo a una reserva de Piedras Negras, y Pepe Ortiz.

Fermín Espinosa «Armillita» le dio la alternativa en Puebla, el 6 de noviembre de 1938 y teniendo como testigo a Paco Gorráez. El 11 de diciembre del mismo año en la plaza El Toreo recibe la confirmación de su alternativa por parte de «Armillita» y como testigo tuvo a Fermín Rivera.

Consiguió cortar el primer rabo en la historia de la Plaza México en la segunda corrida del serial inaugural al toro «Barba Azul» de Torrecilla. En esa ocasión alternaba con Manuel Rodríguez Manolete, en interesante mano a mano.

El 1 de marzo de 1953 se retiró en la Plaza México, toreando reses de Torrecilla. No hubo lucimiento debido al mal juego de los astados, por lo que el periodista taurino José Pagés Llergo le regaló la lidia de un séptimo toro, «Malagueño», de San Diego de los Padres, misma vacada de donde provenía «Michín», aquel que cegara la vida de su hermano Carmelo. Su padrino, Fermín Espinosa «Armillita», quien le concediera la alternativa quince años antes, fue el encargado de cortarle la coleta.

Murió en su hogar el 2 de septiembre de 2006 debido a una neumonía complicada con una insuficiencia renal.

Silverio quería triunfar.

Y torear como nunca lo había hecho. Unicamente cumplió, y a pesar de no haber logrado un éxito rotundo, se sentía satisfecho de sí mismo, ya que dudaba si sería capaz de enfrentarse a un animal de grandes proporciones, y al comprobar su capacidad era un mérito más que suficiente para tranquilizar sus exigencias. Aunque todas sus ilusiones y buenos deseos se hundieron ante el peso enorme de alternar con la indiscutible figura de “Armillita”. Ese peso le habría de durar algún tiempo.

Tomó la alternativa en la Plaza de Toreo de Puebla el 6 de noviembre de 1938 de manos del Maestro Fermín Espinosa Armillita y donde alternaría con Paco Gorráez lidiando ganado de La Punta en la que no pudo obtener el triunfo anhelado. El toro se llamó “Estudiante”.

La confirmación de alternativa sería en la Plaza de Toros “El Toreo” de México el 11 de diciembre de 1938. Silverio tenía un gran entusiasmo de presentarse como Matador de Toros ante el público capitalino. Se preparo como nunca, con la firme intención de llegar en estado óptimo, tanto física como emocionalmente a tan importante compromiso. Pero en cuanto se vio en la puerta de cuadrillas junto a “Armillita” y Fermín Rivera, que actuaba como testigo, listos para iniciar el paseíllo, sintió nuevamente el peso, primero el de confirmar la alternativa y segundo el de alternar con dos figuras del toreo. El toro de confirmación se llamó “Vigía” de la vacada tlaxcalteca de La Laguna. Todos sus esfuerzos se vieron nulificados ante el complejo del que no lograba sacudirse, a pesar del ánimo que trataba de influirle “Armillita”.

Las cuatro corridas que Silverio tenía contratadas para esa temporada pasaron sin pena ni gloria. No fracasaba, pero tampoco triunfaba. Pasó gris y casi desapercibido el nombre de Silverio, era la temporada 1938-1939.

En mayo de 1940 Silverio por recomendación del Maestro Armillita se fue a Lisboa en donde a pesar de no ir contratado para ninguna corrida Fermín impuso a la empresa de toros el concurso de Silverio en la siguiente corrida y sabiendo que era solo esa la oportunidad que tendría de justificarse, tuvo suerte y logró acomodarse haciéndole al toro todo lo que mandaba su inspiración. Al público le había gustado desde los primeros lances, verónicas de ensueño y fue ovacionado largamente. Silverio triunfó y los críticos taurinos en sus crónicas del día siguiente hablaban de la increíble lentitud con que Silverio ejecutaba la verónica a la que llamaron “un minuto de silencio”.

La campaña en Portugal fue beneficiosa, toreó 20 corridas y logró acomodarse con el toro y sentirse seguro de su valer.

Tuvieron que regresar a México al estallar la 2ª guerra mundial.

En la temporada 1939-1940 durante el distanciamiento que hubo entre la empresa y algunos ganaderos se efectuaron pocas corridas sin embargo fue en dicha temporada relámpago, en la primera corrida que toreó Silverio el día 7 de abril de 1940 con toros de La Punta, alternando con Armillita mano a mano Silverio a su segundo toro llamado “Pizpireto” Silverio logró un triunfo impresionante. Son Verónicas, belmontinas, quite por chicuelinas, y con la muleta ejecuta la faena más templada y clásica que hasta esos momentos se había visto. Ayudados por alto, rematados majestuosamente con pases de pecho, derechazos, naturales, pases de la Firma. Después de una actuación tan destacada como la que había logrado Silverio al torear a Pizpireto, se imponía la repetición y así el siguiente domingo 14 de abril de 1940 a pesar de que en el tercer toro de la tarde que se llamó “Modelo”, toro poderoso y reservón al intentar quedarse quieto para torear por verónicas vino lo inevitable y el toro lo levantó dándole una maroma espantosa dejándolo noqueado. Sin embargo, cuando nadie esperaba que a semejante burel fuera posible sacarle ningún partido, Silverio empezó por largarle tres doblones que lo hicieron dueño y señor de la voluntad del toro y pudo torear y adornase siempre mandón y torero.
Esa temporada tan corta Silverio reafirmó su posición.

Fue en esa temporada, el 29 de diciembre de 1940 que Silverio vuelve a vivir la tragedia de ver morir desde los tendidos a un amigo, a un compañero en la plaza de toros cuando Alberto Balderas cae mortalmente herido por el toro Cobijero.”

Y así, como dice el “Bardo de la Taurina”, la historia se fue bordando.

Y llegó “Gitano” de Rancho Seco y “Traguito” de Torrecillas, y Guitarrista de San Mateo lidiado en una soberbia tarde de un mano a mano con el “Ave de las Tempestades”, Lorenzo Garza.

Vendrían después “Cantinero” de San Mateo, “Zapotero” de Torrecillas, “Pescador” y “Mandarín” de Piedras Negras por recordar algunas de las inolvidables tardes de toros en la temporada 1941-1942.

El 22 de marzo de 1942 en un mano a mano con el “Ciclón” Carlos Arruza, Silverio, con un toro de La Laguna de nombre “Peluquero” ejecuta otra de las faenas inolvidables a un burel que resultó uno de los más fieros a los que se habría enfrentado.

Y llegó el 31 de enero de 1943 corrida en la que Silverio Pérez esculpiera en oro puro la obra magna de la torería de allá y de acullá vuelve a escribir el Bardo de la Taurina al toro “Tanguito” de Pastejé, ganadería que esa tarde haría su presentación. Vale la pena mencionar que 50 años después, el 31 de enero de 1993, en la plaza de toros México se le rinde un homenaje a Silverio como recuerdo de esa faena inolvidable….., hasta la fecha.

El 14 de febrero de 1943 frente a Lorenzo Garza, Silverio le cuajara al toro “Caraba” de La Punta otra de sus faenas inolvidables. Seguiría “Cocotero” de Torrecillas yCirilo” de Matancillas faena que Silverio consideraba como su mejor faena.

Dice Heriberto Murrieta en la Revista Silverio de Clio “en esos primeros días de 1944, ocurriría con Silverio uno de esos fenómenos difíciles de entender en las extrañas relaciones entre los ídolos y sus seguidores. Resulta que apenas tuvo dos malas tardes consecutivas, el mismo público que lo había entronizado como uno de sus grandes favoritos, ahora lo increpaba, acusándolo de miedoso. Una tarde, cuando el Compadre se debatía en un mar de dudas, un espectador le lanzó una naranja que se le estrelló en la cara. Silverio regresó a su casa llorando de amargura y desilusión.

Y de pronto se le apreció “Zapatero” el 13 de febrero de 1944 que le infringiera una cornada que lo puso al borde de la muerte y que por largos y dolorosos meses de convalecencia lo mantuvieron alejado de los toros. Presionado por sus descalabros anteriores, al intentar un cambio de mano por la espalda el toro se venció y le dio la cornada más grave de toda su vida.

Fue el 25 de febrero de 1945 después de una breve temporada por tierras suramericanas cuando Silverio muy desmejorado físicamente y alternando con enorme emoción con Antonio Bienvenida cuya familia había financiado el retorno del cadáver de su hermano Carmelo a México que realizó una faena extraordinaria al toro “Escultor” de Torrecillas y que le devolvió la seguridad y la confianza.

Silverio se va a España con la ilusión de confirmar su alternativa en la Monumental de Madrid y habiéndole ofrecido 50 corridas con los mejores carteles y las mejores ganaderías y como suele suceder, se encontró con algunas corridas que de ninguna manera correspondían con lo que se le había ofrecido. España estaba monopolizada por grandes toreros y apoderados poderosos que no dejaban pasar a nada ni a nadie. Silverio se comprometió firmando a torear la corrida de la Diputación de Madrid especificando muy claramente con que alternantes torearía y que toros se lidiarían, incluso se reseñaron y se puso una cláusula especificando muy claramente que cualquier modificación a ese contrato el no torearía esa corrida y como sucedió; en Lisboa a donde había ido a torear una corrida, le informaron que la corrida de Madrid iba a salir parchada con cuatro toros lo que motivó el enojo y la decisión de ya no torear y regresar a México. En Portugal tuvo alguna lesión en los ojos y debido a un percance en la corrida que le “agravó” la situación, al regresar a Madrid consultó a un oculista que le extendió un certificado médico que justificó clínicamente su ausencia en la corrida. Silverio se regresó a México.

De éste hecho nació la historia de los “dos toros” muy comentada siempre por el mismo.

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2 Comentarios »

  1. sin saludar al tal bardo quiero imformar que Carmelo Perez hermano de Silverio no se llamaba Carmelo su verdadero nombre de Armando y si bardo se puso a preguntar en la calle enseñando fotos de toreros mejor se hubiera puesto a vender chicles haber si ahi si la hace

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