Adiós «El Ventorrillo», adiós.

Algunos de los ejemplares de la reconocida ganadería de «El Ventorrillo» en «Robledo de los Osillos» – Joaquín Romera.

Desaparece una prestigiosa y cotizada vacada creada en el año 1992 por Paco Medina y adquirida posteriormente en 2005 por Fidel San Román hasta este año.

Por Joaquín ROMERA.

La desaparición de una ganadería de bravo es como si te extirpan del cuerpo un miembro importante. Esta pérdida no supone que haya una ganadería menos, supone que se extingue genética única, morfología, fenotipos, caracteres, todo ello amoldado a lo largo de los años que son necesarios para ver los frutos o los fracasos de una raza única en el mundo.

La triste noticia era un rumor la semana pasada en los mentideros taurinos, que no acababan de creerse este palo tan grande para el campo bravo toledano. Uno de sus baluartes, una de sus insignias, siempre ubicada en la provincia, va a desaparecer. El proyecto emprendido en 1992, cuando Paco Medina se subió desde Sevilla a el «Robledo de los Osillos» 150 vacas y 4 sementales de Juan Pedro Domecq, con los que empezó a forjar una de las ganaderías más afamadas de España en las últimas temporadas.

En el año 2005, una operación avispada por parte de Paco Medina ponía el hierro, las reses bravas y la finca en manos de Fidel San Román. Una suculenta cantidad económica a la que no se pudo resistir por la generosidad de Fidel y su osadía de creer que Medina no vendería.

Vendió y en plena ebullición de la ganadería, que era de las más codiciadas por los toreros, echaba a andar de las manos del empresario madrileño.

Era habitual ver «El Ventorrillo» en Sevilla, Madrid, Pamplona o Bilbao. Los más importantes toreros buscaban en su bravura y movilidad el triunfo en la plaza. Esta ganadería fue capaz de subir el volumen y la alzada del encaste Domecq, relegado a plazas menores por su conformación más armónica. En estos últimos 15 años la ganadería que pastaba en el «Robledo de los Osillos» lidió en 138 festejos mayores (corridas, novilladas picadas o rejones) más de 650 toros y utreros, a los que se les cortaron 393 orejas y 12 rabos, siendo indultado un toro por Joselito Adame en 2018 en Las Rozas de Puerto Real.

Datos de la ganadería a los que hay que sumar los incontables festejos sin picadores y populares por toda la provincia de Toledo. Los astados de «El Ventorrillo» han sido además habituales en los municipios levantinos, atraídas estas peñas mediterráneas por las arboladuras amplias, remates de carnes y capas variadas en sus pelos.

Pero sobre todo quien además de este ganado ha dejado huella en Toledo y sus pueblos ha sido el mayoral de la ganadería, alma mater de ella, conocedor al completo de los dos encastes que llevaba por separado. La parte principal de encaste Domecq y el reducto procedencia Villamarta de los «Guardiolas», casa ganadera donde nació Enrique Sánchez.

Los éxitos de la vacada han sido muy importantes, pasando en 2007 por los triunfos y puertas grandes en Barcelona de El Juli, Manzanares y Serafín Marín; o las 5 orejas que se repartieron en el Corpus toledano Enrique Ponce y Manzanares, último año que sus toros pisaron el coso de Mendigorría. En 2008 de las 4 orejas que se cortó a su corrida lidiada en La Maestranza sevillana, dos fueron a parar a Perera, otras 2 orejas a El Cid en Barcelona y el mismo resultado fue obtenido por Enrique Ponce al toro «Histrión» en la plaza de toros de Bilbao.

En el año 2009 Talavante desorejó en Sevilla a otro Ventorrillo, lo mismo que logró Julio Aparicio esa misma temporada en Barcelona. Sevilla siempre fue una plaza talismán, y el 2010 fue el año en que El Juli salió a hombros por la puerta del Príncipe cortando 3 orejas a todos de la vacada toledana. El mismo torero, ya en la feria de Albacete, desorejó a otro toro de Fidel San Román.

La temporada 2011 estuvo marcada en la ganadería por el éxito con el toro «Cervato» en Las Ventas, al que Alejandro Talavante le cortó dos orejas. Uno de los toros más bravos que se han visto lidiar en el coso madrileño en los últimos años. Su cabeza disecada presidía la pared de trofeos que el salón ganadero de la finca tenía.

Eugenio de Mora pasó desde el año 2012 a ser el espada que más triunfos teníEugenio de Moraa con astados de «El Ventorrillo», de las 7 orejas cortadas en Illescas, 3 fueron al esportón del matador moracho. En Villaseca Román desorejó a un gran novillo en su feria del Alfarero de Oro. En Illescas se volvían a cortar 7 orejas a un encierro de esta casa ganadera en 2014, de las que 3 se las llevaba Eugenio de Mora, que días después cortaría 4 orejas y un rabo en Los Yébenes de una corrida triunfal en la que se llevaron 10 apéndices los espadas.

El malogrado Iván Fandiño se topó en la feria de Guadalajara 2015 con el toro «Imperial», al que desorejó tras una gran faena. Acabada casi la temporada 8 orejas y un rabo se le cortaban a los 4 toros a pie que lidió «El Ventorrillo» en Consuegra y toreados por Eugenio de Mora y David Galván. Otra vez Guadalajara el año 2016 fue plaza talismán, y esta vez Enrique Ponce cortó dos orejas a otro gran toro. La temporada siguiente, destacó el triunfo en Dax de Ginés Marín saliendo a hombros con los toros toledanos.

Último año de lidia

El último año en el que ha lidiado ha sido el 2019 donde destacan las 7 orejas y un rabo cortadas en Tomelloso, de ellas 3 apéndices y el rabo fueron a manos de Aníbal Ruiz. La última oreja de «El Ventorrillo» en Madrid se la cortó Eugenio de Mora en la última feria de San Isidro celebrada. Y el último festejo en el que lidió toros fue en Consuegra, coso donde Raúl Rivera cortó 4 de las siete orejas de la tarde, siendo este torero de la tierra el último en lidiar un toro de la casa antes de su desaparición.

El futuro del «Robledo de los Osillos» es incierto. Finca ganadera y cinegética de las más bonitas de España, donde convivían los toros bravos con venados, muflones, corzos y jabalíes.

En estos días se vaciarán los cercados de la ganadería, partiendo parte de los animales al triste fin del matadero, vacas madres, sementales y animales de saca. Mientras que los que aún no han cumplido los tres años les espera el destino de la finca de un familiar de Fidel San Román, donde quizás puedan extraer la genética y recuperarlo de entre los casi 400 animales que se salvarán de la inicial quema. Todo lo que, por cosas del desapego a su proyecto, o el estado de salud del propietario o una decisión fría al ver la situación económica y el futuro monetario de la ganadería este 2020 va a acabar con el grueso de «El Ventorrillo» en el oscuro pasillo donde el que manda es el matarife.

En poco tiempo no habrá animales bravos, ni de una estirpe ni de la otra; ni de la opción mayoritaria y comercial de Domecq, ni del reducto de las 20 extraordinarias vacas madres de «Guardiola» que mantenían con mimo en la casa un encaste en vías de desaparición. Tampoco estará en sus cercados «Matilde», esa seria vaca criada a biberón que se dejaba dar de comer en la mano y acariciar, aunque fuera por un niño de 4 años.

Son muchos recuerdos los que se van. Es la historia viva de la tauromaquia de Toledo la que pierde, pues la decisión inapelable de su propietario, Fidel San Román, no tiene vuelta atrás. No sonarán los cencerros en los correderos y corrales, no sonará el estribo del caballo de picar en sus tientas, no galoparán los caballos por su extensa llanura y no se oirán los olés que tantas alegrías y satisfacciones nos ha dado durante 28 años la ganadería de «El Ventorrillo».

Publicado en ABC

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