Toreros yucatecos buscan otras opciones de ingresos.

Los toreros de Yucatán vieron afectaciones en su economía debido a las cancelaciones de los festejos taurinos por el COVID-19 y los nulos apoyos para el sector taurino.

En la Península de Yucatán se dan alrededor de mil 200 festejos taurinos al año, lo que lo convierte en uno de los sitios con mayor actividad a nivel nacional; sin embargo, estos eventos que se vieron mermados por la pandemia de COVID-19, que ha dejado grandes pérdidas económicas a la tauromaquia.

El empresario taurino y torero Michell Lagravere explica que al menos 300 festejos taurinos se cancelaron en Yucatán debido a la pandemia, con lo que se afectó la economía de los ganaderos, toreros y la gente de los municipios que se dedica a las ferias tradicionales.

“Mucha gente ha buscado trabajitos para sobrevivir porque las ayudas para el sector taurino han sido nulas. Ha sido muy complicado económicamente y lo va a seguir siendo hasta que se reactiven nuestros espacios”, dijo en entrevista.

Michell Lagravere es padre de los toreros yucatecos Michelito y André, quienes tuvieron que ponerle una pausa a sus agendas no solo en Yucatán sino a nivel internacional, como en el caso del primero, quien planeaba una gira europea para este año.

Por otro lado, el banderillero Daniel Cauich Can, ganador de un “Cristo Roto” en la Feria de Aguascalientes, resaltó que muchos de los toreros en Yucatán han tenido que recurrir a buscar empleos en construcciones o como electricistas y plomeros para subsistir en la pandemia.

En su caso, optó por costurar capotes, muletas y ropa al estilo taurina, las cuales vende a través de internet.

Otro ejemplo es José Ventura, secretario de trabajo de la Unión de Toreros en Yucatán afiliada al Catem, quien tuvo que cambiar el capote y las banderillas por utensilios como sartén y cuchillos para desempeñarse como ayudante de cocina.

“Uno de los mayores ingresos son las corridas y sin eso está canijo”, dice José Ventura, conocido como el “Morenito de Yucatán”.

Pero no sólo los que se ponen frente al toro se han visto afectados, sino también las personas que trabajan en las corridas como los vendedores, palqueros y torileros.

Para los banderilleros, las pérdidas son de más de 30 mil pesos por persona y son de cuatro a seis banderilleros por corrida, además de tres picadores.

La ilusión de la gente del toro en Yucatán es poder reactivar las actividades en el ruedo, como se ha logrado en el centro y norte del país, donde los festejos se realizan con una entrada limitada y respetando la sana distancia. Incluso el sábado 19, se registró una corrida con presencia yucateca del rejoneador Cuauhtémoc Ayala, el primero en reactivar su agenda fuera del Estado.

“Esperamos pronto tener la noticia de que podamos reactivarnos con la Nueva Normalidad, adaptarnos y seguirle a lo nuestro. Los eventos están funcionando porque el público taurino es muy respetuoso con los protocolos y eso permite ir reabriendo las plazas”, dijo Lagravere.

Destaca que las plazas de toros son espacios amplios en los que se puede mantener la sana distancia, así como un control en los accesos, por lo que ven viable respetar la Nueva Normalidad y aunque no hay fecha de regreso hasta el momento, tratan de hacerle ver a las autoridades que hay posibilidades de una reactivación como se ha hecho en las plazas de Europa, Tlaxcala y Ciudad de México.

Por Gloria Montero Leal.

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