El debut y fracaso de José Tomás en Guadalajara.

El día de mañana se presenta Emilio de Justo con grandes expectativas en el Nuevo Progreso de Guadalajara y en este mismo mes, pero de hace 14 años, hacia lo mismo el torero de Galapagar José Tomás.

Estas es la crónica de aquel desastroso debut de José Tomás en Guadalajara.- De SOL y SOMBRA.

Por Guillermo Leal para ABC.

El debut de José Tomás en la plaza de Guadalajara quedará marcado por lo accidentado del festejo y la bronca que el público, que llenó las 10.000 localidades del numerado, le dispensó cuando acabó con su segundo oponente. El torero de Galapagar debutó en esta plaza con un animal que al público de Guadalajara le pareció justo de presencia y cuando las protestas parecían crecer, saltó un espontáneo de esos que hace mucho que no se ven en las plazas de toros.

Este espontáneo, ex novillero, le dio tres trapazos al ejemplar ante la seriedad incólume de José Tomás, que nunca perdió los modos, y sus subalternos, que lo agarraron para sacarlo del ruedo. El presidente del festejo terminó por devolver al animal. Al sobrero de De Santiago, un toro de 490 kilos, José Tomás le instrumento con el capote unas escalofriantes gaoneras antes de acortar los terrenos como es su costumbre, buscando realizar una faena con un astado que se vino a menos y que terminó parado, no sin antes desarmar al torero en tres ocasiones y llevárselo por delante en un derrote del que salió con una cornada leve de dos trayectorias de 8 y 5 centímetros.

Su segundo toro fue también muy chico y el público rompió en una bronca fenomenal que obligó al juez a cambiar al astado para que saliera uno de El Junco, que estaba reseñado como cuarto sobrero. Malo, grandón y corraleado, fue motivo de disputa entre la alterada gente de José Tomás, la autoridad y el público. Cubero perdió los nervios. El toro fue tan malo que Tomás no alcanzó a pegarle un muletazo. Abrevió y lo que se esperaba sería un éxito terminó, y hay que decirlo como es, como un fracaso rotundo, en el que José Tomás acabo siendo el más perjudicado.

Guadalajara es una plaza exigente para el toro y la paciencia del público mexicano a tanto mimo terminó aquí.

Cesar Rincón diseñó una faena muy seria a su primero toro que se vino a menos. Honesto, valiente y torero saludó una ovación al término de su labor. En su segundo poco pudo hacer pero su esfuerzo y poca fortuna en el sorteo fueron recompensados con una emotiva ovación. Fernando Ochoa con una buena actitud en sus dos toros salió al tercio y Omar Villaseñor, lleno de valor y ganas de agradar, malogró su faena con una estocada baja.

Hasta cuatro ganaderías saltaron al ruedo de Nuevo Progreso: Peñalba y Montecristo, y dos sobreros, uno de Santiago en segundo lugar y otro de El Junco.

📝 Fracaso y desastre de José Tomás en México • La presentación de José Tomás en Guadalajara (México) se salda con uno de los mayores escándalos de la temporada.

José Tomás debutó hace una semana en Guadalajara (México) -una de las plazas más exigentes del país- y protagonizó uno de los mayores escándalos que se han vivido en la tauromaquia de aquel país en los últimos años.

La cosa comenzó muy mal porque para completar la corrida hubo que reconocer más de once toros. Sin embargo, el coso estaba casi lleno -sólo había algunas lagunas en el tendido de general- a pesar de que los precios de la corrida eran los más altos que se recordaban en todo el Estado de Jalisco. Salió al ruedo el primer toro de Tomás y el público del coso de Nuevo Progreso comenzó sus protestas por la pequeñez del ejemplar. Saltó, incluso, un espontáneo que enjaretó cuatro trapazos al animal.

La bronca

Así relató el periódico ‘La Jornada’ de Jalisco lo que aconteció en el segundo de su lote: «José Tomás se enfrentó al sexto de Bernaldo, tan pequeño y escaso de fuerza que, ante la bronca del tendido, el juez lo sustituyó por un ejemplar de El Junco. Éste tampoco daba sensación de peligro, pero desarrolló sentido y luego de no dejarse hacer nada con el capote comenzó a buscarle las zapatillas al matador español cuando éste se le arrimó con la muleta. El público, desesperado a estas alturas, comenzó a corearle olés y más olés a un aficionado que en la parte alta de la plaza prefirió torear con un trapo a un niño».

Un aficionado increpó desde su localidad al empresario y le dijo que la corrida parecía un concurso de ganaderías en el que se dirimía cuál astado era el más pequeño de todos.

El critico del rotativo ‘El Informador’ comentó en su crónica que es «triste que todavía ya entrado el siglo veintiuno vengan a hacer sus expediciones para cambiarnos espejitos por oro».

Twitter @Twittaurino

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