3ª de la Feria de Aniversario: Debut soñado de Arturo Gilio en la Plaza México con un lote de ensueño.

Arturo Gilio, cae de pie en la Plaza México cortando dos orejas con petición de rabo del segundo de su lote de nombre “Arquitecto” de Nuñez del Olmo, qué recibió el arrastre lento y tuvo petición de indulto.

Por J.C. ValadezDe SOL y SOMBRA.

Arturo Gilio puso de cabeza la Plaza México con un debut soñado al cortar dos orejas de un lote excepcional de Núñez de Olmo.

Con su primero de nombre “ArtistaGilio dejó ver que en él hay un novillero con una gran proyección a pesar de lo desigual de su trasteo. Y es que por momentos estuvo bien ante “Artista”, pero también hubo algunos otros en donde parecía que se quedaba por debajo de las condiciones del novillo. Sin embargo Gilio no desentonó y enderezó el camino en la parte final de la faena y de no haber fallado con el acero al primer intento, seguramente hubiera cortado una oreja.

Pero lo verdaderamente importante de su actuación, llegó en el sexto ante un novillo enclasado con el que armó la escandalera y tuvo una actuación redonda. Gilio estuvo de verdad en plan arrollador ante “Arquitecto” desde que se abrió de capa, pero fue en la muleta en donde se fraguo el delirio que llegó en tandas de muletazos por ambos pitones con mando, parsimonia y la armonía propia de quien tiene el oficio bien aprendido, el toreo en la cabeza y que además lo pudo trasmitir en fraternal colaboración con un novillo de nota alta.

Cuando la faena alcanzó su punto de ebullición el público (y no el aficionado cuerdo) pidió inexplicablemente el indulto, que afortunadamente el juez de plaza no concedió. “Y 31 años y 4 meses después… Gilio Jr. hizo lo que no pudo su padre… caer en la tentación del indulto” nos recordó Luis Eduardo Maya Lora.

Hubo otra tanda interesante de rodillas antes de finalizar su labor, para después tirarse a matar con mucha decisión tumbando al novillo de Núñez del Olmo de una estocada hasta la yema.

Colofón: dos orejas, arrastre lento al cuerpo presente, prendas, flores, vítores, vuelta al ruedo con los ganaderos y ¡la Biblia!

Eso fue lo más interesante del festejo, ya que sus alternantes no tuvieron la misma suerte en el sorteo ni las mismas formas. Los otros dos novilleros que se encuentran ya en edad de merecer, pegaron pases al estilo uniforme de la tauromaquia contemporánea, que es lo mismo a no decir nada. Es más si llegan a intercambiarse en el orden de lidia, ni siquiera nos habríamos dado cuenta.

Alejandro Adame por ejemplo practicó ese toreo que consiste en dar el pase y perder un paso, con el sello de la casa dirán algunos. Así construyó Adame III sus dos faenas fundamentalmente, además de atormentarnos con tandas insípidas de derechazos, pues por el pitón izquierdo los novillitos le resultaban incómodos. Lamentablemente para Adame III de su ilusionante debut en el pasado serial de reactivación, no quedó nada esta noche, tan solo dudas.

Tampoco Garibay arrancó algún olé arrebatado, ni pudo conseguir un trasteo decente, ya que estaba más concentrado en buscar el desplante pinturero o tremendista para conmover al personal y así conseguir la orejita. Fue de verdad una pena que ni Adame, ni Garibay se preocuparan en aplicar el adecuado repertorio de muletazos que requerían las condiciones de cada novillo para construir las faenas en el tiempo y en el lugar debidos.

Pero estos novilleros que son llevados entre algodones y con una excesiva coba por parte de sus acompañantes son así: maestritos y de cristal. A los seis bombones de Núñez del Olmo los cogen los novilleros de hace apenas una década y se los quieren comer con papas o ponen la plaza boca abajo como lo hizo Gilio y mínimo se llevan otras dos orejas en el esportón.

En resumen

Aportando profunda vocación analítica y optimismo, en resumen podría matizarse que en Arturo Gilio hay futuro, ya que además de interpretar el toreo con esmerado sentido estético, también lo hace con arrojo y reciedumbre, con seriedad y clasicismo.

Mientras que los otros dos novilleros tendrán muchas cosas que replantarse, especialmente Adame III, que últimamente ha toreado todo lo que ha querido y que hoy tuvo una actuación para el olvido.

NÚÑEZ DEL OLMO / ADAME, GARIBAY Y GILIO

Novillos de Núñez del Olmo bien presentados, de juego variado; los hubo flojos, encastados e incluso de dulce embestir como el tercero y sexto que recibieron el arrastre lento, predominando en la mayoría de ellos la mansedumbre.

Alejandro Adame: Silencio en su lote.

Julián Garibay: Silencio tras aviso y silencio tras aviso.

Arturo Gilio: Vuelta con petición y dos orejas.

Plaza de Toros México: Menos de un tercio de entrada.

Incidencias: Al termino del paseíllo se rindió un minuto de aplausos para Don Alberto Baillères fallecido el pasado miércoles.

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