Sevilla: Isaac Fonseca conquista la Maestranza.

El mexicano debuta cortando dos orejas al último de la tarde y escribe su nombre en mayúsculas en Sevilla.

Por Álvaro Ochoa.

Aún con las faenas de la Feria de Abril en la memoria se abrieron de nuevo las puertas de la Real Maestranza de Caballería. Esta vez, para la primera novillada del abono de esta temporada. Media hora más tarde de lo habitual y con media entrada en los tendidos arrancó el festejo, que tuvo un nombre propio: Isaac Fonseca. El mexicano realizó una meritoria faena al último novillo de la tarde, al que le cortó las dos orejas. Jorge Martínez, en cambio, perdió un trofeo con la espada. Y Manolo Vázquez no tuvo su mejor tarde, pasando casi desapercibido para los asistentes.

Empecemos por el final. Por el grito de rabia y triunfo que pegó Isaac Fonseca tras hundir la espada en el último animal de la tarde, de nombre Ventoso. Novillero y novillo estuvieron a grandísimo nivel. Desde el recibimiento a portagayola hasta la mortal estocada, ya con los focos de la plaza encendidos y parte del público regresando a casa. Esos mismos se perdieron una faena memorable del mexicano. Arrancó con la muleta toreando en redondo y de rodillas, haciendo sonar la música y los aplausos del público. Resucitando a los tendidos de una tarde que fue de menos a más. En el sexto le salió todo lo que también intentó con el tercero, al que dio bellas chicuelinas antes de completar una lidia sin ritmo ni conexión con los tendidos.

Jorge Martínez también rayó a gran nivel, pero sus fallos con la espada le privaron de pasear un trofeo en el quinto. A ese novillo, llamado Hoacino, le hizo casi todo bien, excepto matarlo. Mantuvo el nivel desde el capote a la muleta, enroscándose con el novillo, al que le hizo buenos cambios de mano y lo toreó por ambos pitones mientras sonaba la banda del Maestro Tejera. A ello se sumó una gran actuación del banderillero José Chacón. Al segundo, tres cuartos de lo mismo: sensacionales capotazos, circulares por la espalda o una gran estocada. El problema fue la poca fuerza de Luminito.

Por último en esta crónica y en primer lugar en el orden lidia, Manolo Vázquez. El sevillano no se encontró cómodo casi en ningún momento. O no entendió a los novillos o ellos no lo entendieron a él, pero las faenas parecieron anestesiar a los tendidos. No fue suficiente con la voluntad del joven. Además, tampoco anduvo fino con el metal, haciendo que sus correctas faenas fueran a menos en la suerte suprema. Lo más reseñable de sus apariciones fue el tercio de banderillas del cuarto: Fernando del Toro tropezó al citar al novillo, cayó al albero, rodó salvándose de la cornada y se rehizo con un par que derivó en que se desmonterara.

Publicado en El Diario de Sevilla

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