Crónica: Guadalajara se entrega al toreo de Héctor Gutiérrez.

Por Luis CarvajalDe SOL y SOMBRA

Segunda Corrida de la Temporada 2022-2023 en la Nuevo Progreso de Guadalajara con casi 3/4 de plaza con el numerado lleno. Se lidió un encierro de Jaral de Peñas terciado y disparejos tanto en presentación como en juego. Destacó el tercero «Pontífice» que fue indultado por Héctor Gutiérrez.

Héctor Gutiérrez comienza a fraguar un bonito romance con la afición tapatía que le esperaba con cariño, después de la grandiosa tarde hace un año cuando tomó la alternativa y vislumbró el futuro que hoy parece comenzar a cristalizarse.

Recibió a “Pontífice” toreando por verónicas y una bonita revolera. Variado con el capote en el quite posterior a varas luciendo por saltilleras y gaoneras. Comenzó su faena por estatuarios de mucha exposición. Continúa toreando en redondo pegando soberbios derechazos con mucho temple y ligazón. Cambia a la mano izquierda y se empieza a ceñir con “Pontífice” que le regaló emotivas embestidas por ambos lados. Trincherazos y pases de la firma fueron la cereza del pastel de una grandiosa faena.

Cerró su faena toreando por manoletinas de rodillas cuando la plaza ya estaba vuelta loca con el torero. Cuando estaba por disponerse a matar comenzaron a salir algunos pañuelos en el tendido, siguió toreando y uno tras otro se fue contagiando el deseo del indulto. Consciente de ello Gutiérrez siguió toreándolo a placer hasta que Alfredo Sahagún accedió a concederlo. ¡Enorme Héctor Gutiérrez!.

Personalmente me hubiera encantado que Héctor hubiese pegado un estocadón como rubrica a su gran faena y quedarse para él el triunfo. Invitó a dar la vuelta al ruedo al ganadero Juan Pedro Barroso. Mejores tardes le hemos visto a Jaral de Peñas en esta plaza pero se agradece siempre conservar la emoción que brinda su ganado.

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Con el último de la tarde vimos otra faceta del novel hidrocálido. Con el capote volvimos a degustar su gran repertorio por gaoneras y tafalleras. Su faena al castaño fue una declaración de intenciones “aquí el protagonista soy yo” y desde las cercanías tuvo que ir metiéndose entre los pitones del manso Jaral que se refugiaba en tablas. Gutiérrez desborda valor y hasta un desplante sin muleta tuvo el atrevimiento de hacer. Cerró por bernardinas y después de una media estocada en buen sitio se llevó una oreja consigo.

¿Ilusiona? Mucho. De sus compañeros de profesión de reciente alternativa parece ser el que más evolución ha tenido y se mete en el gusto del aficionado a pasos agigantados. ¡Más tardes para Héctor Gutierrez!

Con ganas de defender su sitio como primera figura a nivel mundial llegó el peruano Andrés Roca Rey a Guadalajara que ha encontrado en el público tapatío el perfecto binomio para expresar su personal forma de concebir el toreo: exposición.

Con el primero de su lote instrumento una faena en su estilo, el manso pero noble Jaral fue ideal para vislumbrar las cualidades de Roca Rey. Inició su faena con pases por alto sin moverse un centímetro calentando al tendido, continuó llevándolo muy bien toreado con hondura por por derechazos con soberbios pases de pecho, cambió al natural dejando bonitos pasajes.

Cantó la gallina y comenzó el manso a buscar la querencia y fue ahí donde el peruano comenzó a meterse entre los pitones para encender la algarabía del público. Pega un estocadón que por sí solo valía una oreja. De golpe Alfredo Sahagún sacó ambos pañuelos y se llevó las dos orejas.

El segundo de su lote fue justamente protestado por la afición por su anovillada presencia a pesar de que tenía una gran cornamenta. No fue mayor el trapío del primer reserva pero qué más se podía hacer? Se gustó con el capote toreando por verónicas y caleserinas. El quite fue igual de vistozo por tafalleras y gaoneras.

Como queriendo calmar las aguas se fue a los medios para torear de hinojos con un cambiado por la espalda en un palmo de terreno. Pronto comenzó a mansear el Jaral y tuvo que sacar muletazo por muletazo lo poco que tenía dentro su enemigo. Entera y trasera estocada pero suficiente para conseguir otro apéndice.

Octavio García “El Payo” tuvo una tarde negra. Transmite desconfianza cuando está delante de la cara del toro y en más de una ocasión tuvo que recular y cambiar de terreno al sentirse cazado por sus enemigos. La afición tapatía lo mide a sabiendas de su capacidad, pero pareciera que Octavio no vio claro a ninguno de su lote.

Hasta el día 6 de Noviembre se reanuda la actividad en la Nuevo Progreso con el esperado regreso del español Alejandro Talavante acompañado por Diego Silveti y Leo Valadez que lidiarán un encierro de “La Estancia”.

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