Central Eólica Texcoco

Por Puntillero

Polvo, poder calorífico solar y extrema fuerza ventosa cortaron el listón de la Feria de Texcoco 2011. Escenario complejo para lidiar una novillada de rojo y negro. Piedras Negras exige mucho y entre las condiciones de modo tiempo y lugar seis novilleros lo intentaron todo y hasta más.

Suelen los encierros de Piedras Negras ser catalogados por duros y exigentes. Toros “de antes” que piden los papeles, dicen algunos.

Cierto matador de toros no hace mucho me decía que nunca los encierros de divisa roja y negra significan uno más. Quizá por romper con lo usual del “toro de la ilusión” es raro que los veamos en las grandes citas. Casi nadie, me refiero a apoderados y empresarios, están dispuestos a hacer el gasto que significa tragar desde fuera una corrida de esta casa. Algunos diestros, no todos aclaro, tienen más valor de lo que se sospecha, por lo menos más que sospechan sus gestores.

Es un acierto lidiar novilladas de este hierro. Pone a prueba no solo la técnica de los novilleros o su afición, sino que los coloca delante de un enemigo serio y distinto a toda la medianía imperante, incluso pone en duda el concepto que tienen sobre el arte de torear, una concepción generalmente mecanizada y acostumbrada a un enemigo de fácil y pronta definición en su lidia. Ayer los de la corbata pusieron las cosas difíciles, como siempre, pero el viento las puso más.

Por ello ante el primero, único “fácil” chico y esmirriado, eso sí de afilados puñales, Alberto Valente dispuso hacer la faena que conoce el ya veterano espada. Porta gayola, lances sin brillo, poco éxito al banderillear y una faena intentando ligar pero demasiado hacía afuera. El burel, con posibilidades suficientes para ligar, sobre todo por el lado derecho con la muleta adelante y llevar  largo, fue lidiado provocando siempre hacía afuera con toques inoportunos. El novillo pasó factura sin consecuencias. Peor con la espada. Gilberto Ruíz Torres le perdonó los tres avisos.

De pronto saltó un piedras negras fulgurante, el segundo. Cárdeno claro, alto y fuerte pero armónico. Afilados puñales de blanco origen pero negros en punta, traía el rabo al piso y fue para Salvador Barberán. Pronto comenzó el viento a soplar con la fuerza suficiente como para mover un las aspas de una turbina eléctrica y también el capote, a pesar de los suaves lances con el percal que pusieron al cárdeno en suerte para que se rajara al primer encuentro, luego volvió para pelear firme a César Morales que estuvo enorme en su intervención.

Ya en la muleta, tras palparse el miedo de las cuadrillas con los palos, el viento impedía a Barberán confiarse de inicio. Un torero algo basto y alto que tras comenzar con mérito por el viento y lo fuerte de pezuña de “Hortelano” logró los mejores muletazos de la tarde al dejar puesta la muleta en los medios y abrochar con pases de pecho largos y grandes de trazo. Pena que tras entera más que trasera, tendida, el puntillero levantara al piedranegrino que vendió carísima la muerte. Barberán pisó fuerte y con menos viento estoy seguro que habría sido una mejor historia. El usía le mandó, ahora sí estricto, un aviso. Por amor de Dios, tengamos criterio, en todo caso el sonoro recordatorio debió ser para el puntillero.

Esfuerzo el de Antonio Galindo un novillero con sello que salía de una incomodísima cornada. El novillo serio y áspero impidió todo. Se lo quitó del frente con dignidad. Tenía, como siempre, ganas de ver a Mirafuentes pero Orlando no termina por evolucionar. Hace dos años del faenón de “Ibelles” y pocos avances con capote y muleta. Urge soltura. Hubo dos derechazos pero solo espejismo, tal como su saludo desde los medios. Cuidado porque el que falló no fue el novillo.

Y salió el quinto. Un novillo más cercano a “Fantasío” de Tepeyahualco que al ya famoso toro de catálogo, el “que sí ha evolucionado” y con ello inundado de sosería las plazas de México. Si con Barberán el viento movía los álabes de la turbina de viento, en el turno de Oscar Amador habría movido todos los parques eólicos que hay en Oaxaca. Difícil de definición el cárdeno veleto. El de Tlaxcala lo tuvo imposible con el capote al recibir, no así en el quite por saltilleras donde lució y emocionó por la quietud. Por lo menos así hay que salir, pese al viento.

La faena que brindó a Rafaelillo, tuvo algún pasaje que apuntaba al toreo natural. Pero el de la campanilla protestaba y estaba dispuesto a herir –acaso, reiteramos, los toros ¿Salen a dejarse?- Hay quienes definen si un toro sirve o no en tanto se preste o deje. Este no fue ningún tonto y Amador lo supo, estar delante resultó difícil y arrancó la oreja con voluntad y deseo pese al espadazo contrario. Me parece justo el premio, pero la verdad habría que ver si quitando el viento el novillo y el novillero habrían roto a bueno. Queda la incógnita de ver de nuevo a Oscar Amador.

Los parques eólicos poco tienen que ver con el toreo. La verdad es que solo en las Ganaderías como Cebada Gago donde están callados los modernos molinos de viento eléctrico. Prefiero la energía que brinda el miedo del toro serio que hace temblar hasta pasarse a las cuadrillas en banderillas “No todo es toro” el viento tampoco lo es o Jorge Luna, saluda en banderillas pero se pierde en el capote con el sexto al que no le dio los adentros. Es siempre más difícil bregar, por eso el capotazo bueno vale más. En eso salió Lorenzo Sanchez tan espigado como tan corto de brazos y le costó mucho parar entre el viento y las posibilidades que tuvo el novillo.

El encierro sin más brillo decepciona a muchos porque no “se deja” y pone las cosas cuesta arriba. A mí no. En los toros hay que poder con todo, con los de azúcar y los de pezuña dura, con los miedos y temores hasta con el viento y hasta con el molestísimo ruido de la Feria. Primera llamada y primera asignatura librada de Piedras Negras que sigue haciendo bueno aquello de que en el arte nunca hay que ser uno más, es mejor siempre ser uno menos. Y los de la corbata siempre son diferencia.

Twitter: @CaballoNegroII

RESUMEN DEL FESTEJO.

Primera de Feria del Caballo Texcoco 2011, Novillada. Plaza de Toros Silverio Pérez. Más de un tercio de entrada, en una tarde con ráfagas de viento. Novillos de Piedras Negras, bien presentados y variados de juego destacando la calidad del lidiado en sexto lugar que fue de arrastre lento. Alberto Valente (Canela y Azabache) Silencio. Salvador Barberán (Grana y oro) Al tercio, Antonio Galindo (Marino y oro) al tercio, Mirafuentes de Anda (Berenjena y azabache) salida a los medios, Oscar Amador (Marino y oro)  oreja y Lorenzo Sánchez (Blanco y plata) salida al tercio. Jorge Luna y Diego Martínez destacaron con las banderillas, a la brega Fernando García y el picador Cesar Morales fue aplaudido por con el segundo de la tarde.