De SOL y SOMBRA
MADRID, España (El Mundo).- Ahora que Kim Jong Il es historia y que Fidel Castro ha quedado apenas en una caricatura, los empresarios taurinos se han empeñado en convertir a “El Juli” en el nuevo gran villano de nuestro tiempo. Todos los males de la fiesta tienen un responsable claro y casi único: Julián López. Así que han decidido cortar por lo sano, apartarle de la temporada y, quizá, hacer que se retire temporalmente.
En un juego absolutamente perverso, los grandes empresarios se han confabulado para cerrar al torero de Velilla las puertas de todas las grandes ferias. Y no es especulación. Según confirma Roberto Domínguez, el apoderado del diestro, las empresas de Valencia, Sevilla y Madrid ni tan siquiera han llamado a su puerta para negociar su contratación.
“El Juli” cortó nada menos que cinco orejas el pasado año en La Maestranza. Sin embargo, la empresa no le ha llamado ni para escenificar una falta de acuerdo económico como ha hecho con José Tomás entre grotescas filtraciones aceptadas sin rubor por un sector de la prensa. Lo mismo en Valencia, donde los únicos contactos se produjeron antes de que los toreros se unieran por primera vez para defender sus derechos de imagen a través de la empresa All Sports Media, que, de manera extraoficial, tiene a Julián como primera cabeza visible de un selecto contingente de toreros reconocidos como el Grupo de los 10 (G10). Y para Madrid la cosa pinta igualmente mal. El 2 de mayo parece poca cosa para un diestro de este nivel.
No hace falta tener tres doctorados para comprender que las grandes empresas han hecho causa común para castigar al que consideran como el cabecilla del acuerdo con ASM y que las obliga a negociar con los toreros los derechos de imagen. Pero en realidad, no sólo están boicoteando a “El Juli”. También hay acuerdo para anular a Miguel Ángel Perera, con quien no ha contactado Simón Casas para la Feria de Fallas (Valencia) pese a que abrió la Puerta Grande en 2011 y su nombre está vetado tanto para la Feria de Abril como para San Isidro.
Y con el más débil y menos transcendente del G-10, César Jiménez, se pretende ejemplarizar dejándole seco para que en el futuro cualquier torero se lo piense dos veces antes de firmar cualquier acuerdo que ose tocar los ingresos de esos empresarios-apoderados-ganaderos.
En realidad es un ataque evidente contra la independencia de los toreros simbolizado en “El Juli” porque es el que más se ha posicionado contra los abusos empresariales. “Todo esto corresponde a un guión establecido”, denuncia Roberto Domínguez, su apoderado. Un guión que, si no se remedia pronto, puede ganar el Oscar a la peor temporada de la historia.
Via: elmundo.es





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