La dinastía que situó Bienvenida en el mapa

Manolito y Joselito Bienvenida en Nueva York

Por Estefania Zarallo.

¿Imagina una corrida de toros en Nueva York? Actualmente resultaría poco probable, pero sucedió, y contó con un nombre extremeño en su cartel: el de Bienvenida. En esta localidad del sur de la provincia de Badajoz surgió una de las dinastías más prolíficas de la historia de la tauromaquia y dos de sus miembros, Manolito y Joselito Bienvenida, se anunciaron en el mítico Coney Island Stadium el 30 de julio de 1927. Los más curiosos pueden incluso ver el cartel y una instantánea de ambos diestros paseando por las calles de la Gran Manzana en el Centro de Visitantes Dehesa y Toro ‘Dinastía Bienvenida’ que se inaugura hoy en el municipio.

Se salda así, en parte, una deuda pendiente del pueblo con su patrimonio, con su historia y con sus costumbres, con la dinastía más longeva y exitosa de la tauromaquia, que llegó a contar con diez toreros de cuatro generaciones distintas durante más de un siglo.

Es precisamente en torno a esa decena de matadores que gira todo el centro de visitantes. Cada uno de ellos tiene dedicado un espacio que se aprovecha para entroncar su historia con diversos aspectos relacionados con el toro, como la naturaleza, la evolución del traje de luces, la importancia de las Escuelas Taurinas, las artes e incluso la economía. Un enclave en el que acercarse a la fiesta y no simplemente un museo al uso en el que contemplar diversos objetos de valor.

Así, el recorrido se inicia con Manuel Mejías Luján, que nació en Bienvenida en 1844 y que fue un reconocido banderillero que estuvo a las órdenes de diestros punteros de la época como Bocanegra o Mazzantini, con quien llegó incluso a cruzar el Atlántico para torear en La Habana. En su localidad natal se casó con Teresa Rapela y tuvo cinco hijos. La segunda sala está dedicada al primero de ellos, José Mejías Rapela que se formó en las capeas de las comarcas cercanas, aunque sin duda, su segundo descendiente, Manuel Mejías Rapela es el más conocido por la afición, sobre todo por su apodo, El Papa Negro.

Con sus aptitudes para la lidia, pronto marchó a Sevilla y de ahí a las plazas más importantes del momento hasta que hizo las Américas durante más de siete años, después de haber tomado la alternativa en Zaragoza en 1905 con ‘Algabeño’ como padrino y ‘Lagartijo Chico’ como testigo.

De sus siete hijos, casi todos se dedicaron a la tauromaquia. El primero, Manuel Mejías Jiménez, no llegó a cumplir los 30 años, ya que murió de una enfermedad estomacal, pero comenzó a torear desde pequeño. De hecho, él fue uno de los protagonistas de la citada corrida de Nueva York. En el centro puede verse uno de sus trajes de luces y conocer la historia de la evolución de tan singular pieza, que fue donada a la iglesia de Bienvenida, donde ha permanecido durante años.

En el ecuador del recorrido por las diez salas se ubica la dedicada a Pepe Bienvenida, que despuntó como torero banderillero y murió en la plaza de Acho (Lima, Perú). Gracias a su figura, puede conocerse la íntima relación entre el fervor religioso y la tauromaquia. La estrecha línea que separa la vida y la muerte para un torero hace que este vínculo con la fe sea tan fuerte.

Con Rafael Bienvenida el visitante se acerca de lleno al concepto de ‘niño torero’ y conoce cómo ha cambiado la formación de los matadores, al adentrarse en sus primeros pasos como diestro en México y aprender la labor que se lleva a cabo en las Escuelas Taurinas. Rafael murió asesinado cuando tan solo contaba con 16 años de edad.

Ya en la segunda planta del edificio se encuentran los espacios destinados a Manolo Bienvenida (Manuel Mejías Jiménez), el hijo del Papa Negro que más despuntó en el panorama taurino. Competía al más alto nivel, con Marcial Lalanda, y proyectó internacionalmente la dinastía. Llegó a estoquear reses incluso en El Líbano, Japón o Mozambique. En parte, a él se debe que existan más de 40 Círculos Taurinos Amigos de la Dinastía Bienvenida repartidos por todo el mundo.

La visita concluye con las figuras de Antonio Bienvenida -que llegó a codearse con personajes destacados de la época como Orson Welles e incluso conoció a los astronautas que viajaron a la Luna-, Ángel Luis Bienvenida -que compitió con Manolete y terminó como aventurero en la selva colombiana-, Juan Bienvenida -espacio en el que se relaciona la tauromaquia con los aspectos económicos, ya que él fue apoderado y empresario- y Miguel Bienvenida, hijo de Ángel Luis y que preside el Círculo de Amigos de la Dinastía en Madrid de manera honorífica.

«Es una familia que durante más de 150 años ha refundido todos los valores de la tauromaquia y ha reencontrado los valores del siglo XIX con los del siglo XX y los ha proyectado en el siglo XXI». Son palabras de Francisco Javier Rodríguez Viñuela, historiador, cronista oficial de Bienvenida y uno de los impulsores de este proyecto, que ha estado siempre en el sentir del pueblo, pero que comenzó a materializarse cuando un grupo de aficionados -junto a Rodríguez, el periodista José Manuel Cortés y los arquitectos Carlos y Javier Robustillo– dio forma a un trabajo que empezaron a mover por distintas administraciones hasta que la Consejería de Fomento y Turismo de la Junta de Extremadura dio el sí definitivo y comenzaron los trabajos hace aproximadamente dos años.

Primero, los de rehabilitación del edificio, una antigua cámara agraria en estado de ruina, datada en la segunda mitad del siglo XIX. Tras las obras, comenzaron los trabajos para convertirlo en museo. «La familia ha participado con tesón, el coleccionista Juan Barco también se ha implicado donando algunos objetos e incluso yo he donado algunos grabados de mi colección particular», señala Javier Rodríguez, que ha realizado una ardua labor de documentación gracias a su formación como historiador.

Salvado por Pancho Villa

El extremeño ha recopilado incluso anécdotas como cuando Manuel Mejías Rapela se encontraba en México en plena revolución. «A los toreros se les reconocía por la coleta. En un tiroteo, se cuenta que el propio Pancho Villa le apartó de las balas al reconocerle por la coleta y le salvó la vida tirándole del brazo para apartarlo», subraya tras recordar que es conocida la labor diplomática que llevó a cabo la familia que nunca se desvinculó de Extremadura.

«Por cuestiones profesionales marcharon a ciudades como Sevilla o Madrid, o a países de América como Cuba, Brasil, Uruguay… Pero mantenían su relación con Bienvenida. Tras la Guerra Civil organizaron un festival para recaudar fondos para poder reconstruir el santuario de la patrona, la Virgen de los Milagros, e incluso a través de cartas hemos constatado que Manuel Mejías tenía guardados sacos con albero de La Maestranza y Las Ventas para enterrarse aquí. Quería retirarse en su pueblo y tener una casita pequeña con un huerto», narra el historiador que no olvida destacar el cartel que se muestra en el centro, de un festival organizado en 1963 a beneficio de los necesitados del pueblo.

La intención es que sea un centro abierto, en el que se puedan seguir sumando piezas y sobre todo que se convierta en el archivo de la memoria de la dinastía.

Tras la inauguración de hoy, a la que asistirán miembros de la familia y aficionados como el presidente del Club Taurino de Londres, el centro hará jornada de puertas abiertas hasta el próximo 6 de marzo. Por él podrán pasar visitantes para conocer la mítica dinastía Bienvenida, la que tomó el nombre del pueblo extremeño y lo llevó por bandera, con orgullo y honor, por todo el mundo.

Fuente: http://www.hoy.es/culturas/toros/201602/27/dinastia-situo-bienvenida-mapa-20160227004905-v.html

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