Radar Taurino: Cartel Grande en Temporada Chica


Oliver Godoy

Por Puntillero

Tras una semana de cuestionamiento periodiquil, dirigido, claro está, a promover la abolición de la “absurda” regulación que obliga a montar a la empresa de la Plaza México doce novilladas, la empresa respondió con un gran cartel novilleril. Entiendo el levantamiento de ceja pero descartar la novillada del domingo 29 sería un nuevo despropósito taurino.

Se perfectamente que el título parece una aberración taurina. Que en un ambiente como el que vivimos taurinamente es imposible en lograr que un cartel le quite la modorra dominguera a los taurinos. Eso que impide mandar a las cosas a su sitio. Algunos taurinos no van a la plaza echando la culpa a sus mujeres y múltiples compromisos domingueros para no ir a los toros. Y rematan diciendo: “Además no hay nadie que interese” “Me espero a la Temporada”

El miércoles asistí a una reunión con un grupo de aficionados a los toros y a los libros taurinos. Todos interesados en la actualidad taurina pero no en acudir a la Plaza. Esa no es la actitud seria de un taurino de categoría. Más cuando se minimiza un cartel como el de éste domingo en la Plaza México. 6 novillos, 6 de José Garfias para Jaime Ruiz; Oliver Godoy y Garza Gaona, éstos últimos nuevos en esta Plaza. Una ganadería conocida para 3 “desconocidos”

Tres “Caballos sin Nombre” que nada significan para ese “inteligente aficionado a los toros”

Yo recuerdo acabada la corrida del 24 de abril de 2010 en Aguascalientes, haber visto el rostro devastado de Don José Garfias de los Santos como si en él se centraran y consumieran todos los demonios que rodaron esa terrible tarde sanmarqueña. Pero salió un toro de regalo el cual puso las cosas en su lugar unos días después, devolviendo a los fieles el aliento y cerrando la boca a los infieles que habían puesto a De Santiago en la lista negra. Otra vez el toro y su bravura ordenan el sitio de cada quien.

En un tiempo en que la Plaza México se ha convertido en “La Hoguera de las Vanidades” seguramente esos extraordinarios y letrados aficionados no vieron, mucho menos han estudiado la interesantísima novillada que hace un año mando Pepe Garfias. En esa novillada Sergio Flores hizo un faenón de dos orejas y Santiago Fausto reafirmó su personalidad y valor ante un berrendo serio y complicado. Y no ahondemos sobre el gran lote que se llevó Salvador López, cerrando con ello una buena novillada.

Las fotos mienten pero hay una sensación que, Dios quiera, se cumpla “Que los novillos embistan pero que embistan bien”

Si es así, con el mínimo que se desplacen, podríamos tener un encuentro entre el sabor de Ruiz, la buena escuela de Godoy y ese sello que no se saca de ningún lado y que apunta tener, a pesar de su evidente verdor Lorenzo Garza Gaona.

Me hace ilusión el caso del tlaxcalteca. Un chico con temple y con cabeza torera. Con sabor en la muleta a pesar de una clara limitación física cuando tiene que correr la mano con la derecha y sobre todo al entrar a matar. Pero el año pasado, el día de la polémica HerreríasBalderas en el palco de la autoridad, Jaime Ruiz pegó uno de los quites por gaoneras con mayor sello y personalidad de los últimos tiempos. Espero ese paso hacía delante del novillero de Apizaco que el 8 de octubre, sábado, le saldrá a una novillada de belleza y miedo de Tenexac en la Monumental de su tierra.

Tal como Oliver Godoy segundo espada hoy en la Plaza México y en la novillada apizaqueña de octubre. Su situación aún es más compleja porque si bien tiene en el aspecto técnico un umbral mayor que el de Ruiz, carece lo que le sobra al tlaxcalteca, sello y sabor. Ese es el riesgo de la academia, la estandarización en el arte, lo cual nunca es aconsejable menos aún ante el público de la capital. Pero a la academia hay que entrar para salir con ella y la novillada de “Los Azulejos” me da esperanzas de saber que el de Guadalajara lo caerá de pie y superará con creces el compromiso.

Y el enigma, el Caballo Negro, se puede llamar Lorenzo Garza Gaona, quien tendrá que superar las dudas y la dureza de un público que no se detendrá con aquello de “Lástima de Apellido” El novillero capitalino apostó muy fuerte al no torear cuartetos y solo tercias. Quizá demasiado. Espero verdor pero también personalidad y sello, esos son los toreros que valen.

Finalmente, no olvidemos el “Encaste Garfias” merece la pena esperarlo siempre. Uno de los especialistas en materia de campo bravo como es Eduardo Castillo, siempre me ha dicho y yo lo he seguido. “Este encaste siempre pide paciencia, si los toreros saben esperar lo Garfias, Garfias siempre se les entrega” Concuerdo con el autor de “Nuestro Toro” Esa será la clave, despaciosidad y cabeza. No solo para torear, si no para valorar y apreciar taurinamente el resultado de este cartel el próximo lunes en su justa medida.