LOS DOS SOLOS… Última de Temporada Novilleril 2010 en La Mexico.

Triunfadores: Lorenzo Garza y J.M. Herrerias

Remate inmejorable.  Un toro bravo y dos valiosos toreros salvan la papeleta a la mala planeación empresarial y a una desrazada y sosa corrida de La Punta. Como se decía hace casi cien años hoy debemos gritar “Los dos solos” tal como consignaba “Don Pío” Eso sería la perla.

Por: Puntillero – De SOL Y SOMBRA.

Sonaban las dos en el reloj de la catedral de Azcapotzalco. Una llamada alertó de lo que podía venir por la tarde. La frase fue “Negro y oro” Vestirse así, de novillero y en México, es ya una apuesta. Una partida que Garza Gaona ganó desde el momento de elegir el vestido.

Nubes, viento y un ambiente enrarecido parecen condicionar el desarrollo del festejo. El tendido de sol, otrora entendido, exigente y conocedor, tuvo una de sus peores tardes aun cuando tuvo delante uno de los mejores espectáculos novilleriles de los últimos tiempos.

De 2005 para acá la Temporada Chica no ha dejado indiferencia, ni siquiera ésta que parecía destinada a ser la peor de la historia. Lo que pase después ya no solo es culpa de los novilleros, sino de los empresarios e incluso de los aficionados que prefieren hacer plantón en las calles a derrochar planta en la Plaza.

En medio de esto Oliver Godoy y Lorenzo Garza Gaona han dado una medida que en otro tiempo tendría llena la Plaza. Hoy solo queda una vociferante novillamelonada.

Por eso sonó la coba al ganadero en el primero de Godoy. Un berrendo tan manso que en lugar de ser de La Punta pareció de la yunta.

Orgullo de los Madrazo era presumir que sus toros carecían de indicio alguno de pelo blanco, hoy además de los pelos blancos su sosería les lleva a no rematar las embestidas, mirar por encima del palillo, no resistir los adentros y por supuesto a quedarse cortos en la muleta.

La otrora ganadería más larga del mundo es hoy la más corta de bravura.

Eso no amarra a Oliver Godoy. Enfundado de terno valiente, aplica su serena planta y claro entendimiento a las cortas embestidas. En la línea, con un valor sin ruidos su sorprendente capacidad rompe el regateo de la embestida y traza el muletazo largo, eso hizo ver mejor al berrendo.

Hubo quien creyó al toro bueno y mandaron parabienes al ganadero dejando de observar que se vio así gracias al novillero. Naturales de muñeca infinita, grandiosos, divina claridad en su torear. Hasta el pinchazo tuvo torería, en todo lo alto. Luego el fulminante espadazo, el mejor de la temporada, pero que el “gran, conocedor y exigente público” no supo como valorar, no hubo la seriedad suficiente de pedir la oreja.

La vuelta, con fuerza, supo a poco.

Peor fue el quinto. De nuevo le pudo el torero en los medios y cuando el cabeceante manso se fue debajo de la porra, hasta allá Godoy mandó sus embestidas, llevó al toro en sus naturales a donde no merecía y emocionó de nuevo su mando y su caminar despacio en los medios muletazos y molinetes –hubo un trincherazo genial.

Tres cuartos de acero, rodado el manso, paseó la más que merecida oreja. Los toreros buenos cuando tienen que arreglar algo, lo arreglan. Y punto.

La tarde parecía tapatía. Pues Garza enfrentó un novillo chico, el tercero, al que le puso la casta, raza y emoción que éste no tenía. Lo que viene maravilloso es la división que evidencia aún más la nula formación taurina que hoy se tiene. Antes, los duros, tenían la severidad de un Magistrado que deja caer toda la majestad de la Ley. Hoy vociferan sin conocimiento alguno.

Tan es así, que valoraron más las manoletinas y callaron en el toreo fundamental, pues Garza Gaona no perdió la planta ante un novillo que, para un diestro con tan escaso rodaje, era para haberle lastimado en serio tal como apunto estuvo tras la voltereta que afloró la raza de Lorenzo. Preparó perfecto con los pases por alto la muerte del novillo y dejo la primera media garcista de la tarde, delantera por supuesto y efectiva.

Y lo grande llega con el cierra plaza. “Amigo” de Jorge María ¡Ah que buena puntería! Un toro -subrayo- serio por delante, bien hecho y corraleado, que desde la inaugural se fue relegando quedando para cerrar inmejorablemente una temporada de novillos buenos.

Al principio su tranco no era claro, incluso sus desplazamientos resultaban desconcertantes. Retacado de carnes, derriba a Don Ángel Juárez tras pelea brava y frontal, yendo a más hasta tumbar. Luego en banderillas hizo dudar a más de tres y ya con la muleta el que no dudó fue Lorenzo.

Inició, no como Esplá, tal como apuntaron los amos del cliché, sino como Gaona en Madrid o el mismo Lorenzo Garza cuando fulminó a “Camisero” de La Laguna en La México. La historia no se observa y por eso se critica un gesto tan torero: muletear y doblarse con suavidad sin destocarse. Para no entrar en polémicas, se desmonteró, teniendo la magnífica obra un preludio grave y obscuro.

El toro acusó el segundo puyazo.

Acudía paso a paso, y las tandas inicialmente de tres y el remate fueron creciendo conforme la mano derecha y la cintura de Garza acompasaban y se echaban a la cadera un novillo que su tranco se recuperaba conforme el torero, pese a su falta de soltura, impregnaba, bajo marco de incomparable atardecer, derechazos de impronta y empaque magnífico, algo que no se compra ni se paga con nada.

Salvo con un “¡Olé!” de fuego.

Solo crece el lado derecho y tras serie con la zurda, seca y de mérito ante el marcado bajón del toro por ese pitón, comenzó una amarga división en Sol encima de toriles. Entonces Garza convenció al pasarse y enroscarse el toro entero por la faja. Tan roto estaba que fue oportunísimo el grito de la cuadrilla invitando a serenarse.

Así lo hizo el torero que majestuoso elevó el toreo como la tempestad en la marisma y condujo el descenso de la fuerza del toro cual la ola al borde de la playa, libre y dormida en paz. Aún hubo tres naturales simplemente de cartel hasta que «Amigo» pidió la muerte mientras los «conocedores» pidieron ridículamente un indulto que autoridad y espada en turno desoyeron atinadamente.

Nueva media garcista, está sí con la mayor reminiscencia torera a los blasones familiares, puso dos inobjetables auriculares que izaron no solo el triunfo torero sino la victoria de un concepto distinto, pleno de sello y personalidad. Merecido arrastre lento.

Salvador López hizo lo más difícil con el manso primero, someter en los medios. Pero redondeces en tablas y su incapacidad al matar echaron a perder todo. Dos avisos incluidos en el cuarto.

Si tuviéramos mejor afición Godoy habría acompañado en la salida a hombros a Garza Gaona, nos hubiésemos volcado a Insurgentes, la media vuelta del ganadero habría sido entera y gritaríamos como el Madrid de 1916: “¡Los dos Solos!, ¡Los dos Solos!”

Veríamos pues el Cartel 4-G: Garfias; Godoy y Garza Gaona, en formidable Mano a Mano.

No será en La México y es una pena.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Décima Segunda y última de Temporada de Novilladas 2010. Menos de un cuarto de entrada. Nubes y viento a partir del segundo y hasta el quinto de la tarde.

6 novillos, 5 de La Punta (Divisa Gris, rojo y oro) y 1 de Jorge María (Divisa Violeta y Rojo) lidiado en sexto lugar, muy serio y bravo de nombre “Amigo” justamente homenajeado con el Arrastre Lento. Los punteños disparejos de presencia, chico el segundo; variopintos y mansos en general.

Salvador López (Malva y oro con remates negros) División tras bajonazo y División tras dos avisos. Oliver Godoy (Grana y oro) Vuelta y Oreja. Lorenzo Garza Gaona (Negro y oro) Silencio y Dos Orejas. Garza Gaona salió a hombros.

Destacó en cuadrillas Alfredo Acosta (Obispo y blanco) al banderillear y en la brega toda la tarde. El picador Ángel Juárez fue derribado durante la lidia del sexto toro, pendiente de revisión médica tras fuerte caída.

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