La Heterodoxia de José Mauricio.

José Mauricio - Foto por Alejandro Villa

No hay límites en el arte, porque no hay límites para el sentimiento y la interpretación. El toreo se expresa en un sinnúmero de formas y se manifiesta de distintas maneras según sus intérpretes. Pero una cosa hay que tomar siempre en cuenta, en el toreo cuando se manifiesta en su forma más pura y dura que sucede en rarísimas ocasiones, trasciende y queda grabado en nuestra memoria para la toda la vida.

Por: Luis Cuesta – De SOL Y SOMBRA.

Ese toreo inspirado que se hace hacia dentro pero vertical en su postura, citando con la muleta en medio de las piernas y rematando abajo se impondrá siempre al resto, por las reacciones que provoca y por la dificultad que implica ejecutarlo.

El pasado domingo José Mauricio en la Plaza México realizo el toreo antes mencionado y lo bordo por momentos en una faena que rayo en lo sublime por su interpretación barroca.

En 1888 el historiador alemán de arte Heinrich Wölfflin (1864-1945), identificó al movimiento barroco como una clase diferente dentro del arte “elaborado”. En esa concepción podríamos situar el toreo de José Mauricio, como algo diferente dentro de todo lo que hay en nuestra torería nacional y que rompe con lo artificial o lo prefabricado.

Pocos seguramente pueden entender el dolor psicológico de un torero, que vive en una búsqueda constante de anclajes sólidos de su tauromaquia y que a cambio no encuentra oportunidades para consolidarla y ve como se le cierran las puertas. Varios meses tuvieron que pasar para que José Mauricio volviera a vestirse de torero en una plaza. Meses que sirvieron para curar las heridas del pasado, pero también para afinar el virtuosismo del artista mezclándolo con la fantasía y la imaginación.

Atrás había quedado en su historial aquella gran faena al toro “Azucarero” de la ganadería de Barralva un 25 de enero del 2009, en el mismo escenario al que regresaba José Mauricio tras algunos titubeos en su carrera. Titubeos que sirvieron para que algunos lo quisieran relegar a ese lugar frío, oscuro e intangible donde habitan varios toreros y que algunos llaman: olvido.

Sin embargo la constancia del artista que siempre busca perfeccionar cada uno de los detalles que busca trasmitir, mas su probada vocación, sacaron adelante al diestro capitalino que consiguió que aproximadamente ocho mil almas, que lastima por aquellos que no asistieron, presenciaran una obra llena de arte y sentimiento aderezada de un toreo lento que pocas veces se ve en el máximo escenario taurino de nuestro país.

Es cierto que el astado de La Estancia fue de bandera, de lo mejor que hemos visto en lo que va de la temporada junto al juego de “Charro Cantor” de Los Encinos, pero José Mauricio estuvo a la altura de “Piamonte” y logro estructurarle una faena que de no fallar con la espada seguramente hubiera sido de rabo.

Resulta extraño que algunos taurinos y aficionados traten de minimizar lo realizado por José Mauricio argumentando que no le corto ni una oreja a “Piamonte” ¿Pero acaso esos detractores olvidan que David Silveti tampoco le corto las orejas a “Mar de Nubes”; o que Manolo Martinez con “Jarocho” de San Mateo tampoco le cortara el rabo? Tan solo hay que recordar cuantos rabos dejo ir Enrique Ponce en la propia Plaza México sin que esto mermara la calidad de sus faenas.

Aun sin cortar los maximos trofeos José Mauricio volvió a demostrar que es un heterodoxo del toreo y por lo tanto su tauromaquia así como la heterodoxia, suelen ser castigados por quienes no sustentan este concepto del toreo, que siempre serán marginado por algunos grupos poderosos dentro de la fiesta asi como también por algunos grupúsculos como se pudo apreciar el pasado domingo, cuando un grupo de pseudoaficionados se metieron fuerte con José Mauricio toda la tarde sin explicación alguna.

Pero si a los pasajes mágicos del segundo de su lote le agregamos que José Mauricio nos descubrio otra nueva faceta ante su primer astado, donde dejo en claro que es un toreo valiente y firme, podemos clasificar su actuacion como redonda. Ya que estoico aguanto las embestidas del manso peligroso al que le corto una merecida oreja, que fue protestada por algunos reventadores que se olvidan o no quieren darse cuenta que José Mauricio es un torero con mucho empaque y toreria.

Esperemos que regrese pronto a la Plaza México, pero que no regrese para superar lo realizado el domingo pasado, si no para regalarnos algo completamente diferente y visceral, porque esa debe ser siempre la virtud de un artista.

Es lo que digo yo.

Twitter: @LuisCuesta_

1 comentario »

  1. tiene ud. razon, es un torero con una naturalidad ,frescura y valor fuera de serie, que ejecuta las suertes del toreo con una rarisima belleza , hace lo mismo que los demas pero le imprime un sello distinto se queda gravado en la mente de los aficionados su forma de interpretar y sentir el torero, sa sale de las dimensiones tradicionales, en fin es un torero que hace falta en la baraja taurina mexicana y que debe de estar su nombre colgado de todos los carteles importantes espero que lo repitan. saludos
    Alberto Santos F.
    Saltillo Coahuila

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