Ocho con Ocho: Buena Feria Por Luis Ramón Carazo


Ir a la Feria de San Isidro y aspirar a ser testigo de faenas triunfales en siete días, es algo que cuando se tira una moneda a la fuente y se consigue el deseo, es para de inmediato ir a comprar un billete de lotería, pues no es frecuente que ocurra y sin embargo y encapsulando desde el domingo 19 hasta el viernes 25 de mayo, con todo y que ha llovido a cantaros en la capital hispana, cada tarde no ha parado en darnos alegrías y lo digo con la nostalgia de que este año por diferentes razones, me he tenido que conformar con verlas por la pantalla.

Me da gusto que el evento taurino mundial más importante del año, marche bien y que bueno para aquellos que lo han podido paladear en vivo, es una experiencia incomparable el estar en el momento en que el arte efímero del toreo se manifiesta en plenitud en el ruedo venteño.

El sábado 19, la alegría nos la proporcionó Joselito Adame con una faena de gran conocimiento y arrojo, al toro de Alcurrucén que parecía no ofrecer la oportunidad de triunfo y la cual fue labrando con gran paciencia, aunque no falten quienes lo denuestan por vaya usted a saber qué motivo.

El domingo 20 el gran rejoneador luso-hispano Diego Ventura dio una muestra más de que en su año 20 de alternativa, ha alcanzado un sitio de privilegio y ya tiene 15 salidas en hombros el centauro en su haber, como no lo ha hecho ninguno otro de sus colegas en Madrid y uno de ellos es el esquivo Pablo, a quién le corresponde haber marcado el nuevo derrotero del toreo a caballo, pero que no parece dispuesto a confrontarse hoy en día con Diego, quién está que echa lumbre coloquialmente hablando con sus cabalgaduras.

El lunes 21, un novillero de apodo taurino Toñete, tejió una faena bajo el granizo a un animal del Conde de Mayalde y le arrancó prácticamente un trofeo con base en su patente voluntad, por ser alguien en el toreo.

El miércoles 23, le correspondió en el sexto toro de la ganadería de Victoriano del Río a Andrés Roca Rey para ratificar porque es la figura que más atrae al público en el tiempo presente (como atinadamente lo comentó Luis Cuesta recientemente) y lo logra con base en un toreo serio, estoico y con sello.

La faena al sexto de la tarde fue estremecedora, después de un chubasco y de seguro para los asistentes al salir, les provocó a tomar algo que reconfortara al cuerpo y a platicar de quién atesora una gran cantidad de cualidades positivas en una tauromaquia con sello muy propio.

El día anterior David Mora, torero lleno de clasicismo con un toro del Ventorrillo nos puso a disfrutar de su forma tan añeja de interpretar el toreo.

Y el jueves 24 que se puede decir que no se haya dicho o escrito de la gran actuación de Julián López El Juli (quién como Diego Ventura, navega a punto de celebrar su vigésimo aniversario como matador de toros) con el extraordinario colorado de Alcurrucén con el nombre de Licenciado que fue noble y codiciosa materia prima, para que diera rienda suelta a su maestría Julián y solamente por la suerte suprema es que no se fue por la Puerta Grande, en mano a mano con Ginés Marín quién a su vez solamente dejó destellos de su buen trazo.

Y como si algo faltara, el 25 de mayo fue Talavante con Cacareo de Núñez del Cuvillo quién finalmente redondeó una faena plena de sentimiento de dos trofeos muy merecidos y también con un aguacero (que provocó un ruedo resbaloso)pero que no impidió que López Simón con gran pundonor le acompañara hacia la calle de Alcalá con un trofeo por faena, para sellar una fecha inolvidable y cuya replica anterior de dos toreros en hombros, lo fuera el 1 de junio de 2016 en el mismo sitio pero con Manzanares y el mismo Alberto.

Cabe mencionar que Talavante actúo en lugar del convaleciente Paco Ureña y que sus honorarios los donó a una institución sin fines de lucro y por si algo faltara tuvo la categoría de brindar, su actuación al compañero herido, lo cual provocó además un lleno por ser poco usual que una figura tomé el lugar de un compañero que por alguna razón, no comparece.

Hubo suerte, no me cabe duda, y deseamos que en la segunda parte de la feria así se mantenga, Madrid es Madrid, capital del toreo mundial y motor de una fiesta que languidece pero que cuando es triunfal, nos hace renacer la fe en ella.

Enhorabuena.

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