
Por: El Guerra
“México Bravo” -programa taurino de Canal 40- llegó a su emisión número cien esta semana.
Esto representa un logro, en tiempos difíciles para la Fiesta Brava en la programación de las televisoras nacionales de señal abierta o incluso la trasmisión de paga.
Hace dos años comenzó la aventura del programa encabezado por Luis Niño de Rivera, reconocido taurino, ex novillero, miembro del equipo olímpico de México en Tokio 1964 y México 1968; así como empresario exitoso del conglomerado mexicano Grupo Salinas.
Con 36 años en el periodismo deportivo y taurino, Luis Niño -junto a Juan Antonio Hernández– arrancó “México Bravo”; un programa que inició generando mucha expectación por la calidad de sus reportajes y porque su objetivo principal sería enfocarse en el campo bravo mexicano, llevándonos cada semana a lugares que el común de los aficionados difícilmente podría conocer.
Sin embargo, conforme pasaron los meses, conforme la taurinería arribó, el programa fue perdiendo frescura, dejó de ser objetivo y perdió credibilidad semana a semana.
¿Cómo es posible?, seguramente se preguntó gran parte de la afición, cuando vio y escuchó a los conductores del programa el lunes 31 de octubre, tomar la bandera de guardianes de la fiesta para defender el atropello que cometieron dos apoderados “ruines” y además españoles, en contra del ganadero Eduardo Martínez Urquidi.
En teoría, la defensa estaba bien armada. Lástima que venía de los mismos oportunistas que en otras emisiones han aplaudido y silenciado las mismas situaciones negativas que se cometen en las diferentes plazas de toros de la Republica, solo que en esta ocasión tocaron intereses personales del director del programa.
Gracias a esa postura queda muy claro lo que defienden en realidad en su programa Luis Niño de Rivera y Juan Antonio Hernández: Todo aquello que les conviene, sin importar si está bien o mal; aunque en esas tengan que “defender lo indefendible”.
Si la misma situación se hubiera presentado con otro ganadero, los micrófonos seguramente se hubieran cerrado al tema; pero como pasó con la ganadería de Los Encinos, y escudándose en el poder de los medios de comunicación, Luis Niño de Rivera autorizó, con la aprobación del ganadero, exhibir a los apoderados españoles ante las cámaras de Canal 40, como traidores a la fiesta de los toros y de la patria.
La realidad es que si en México Bravo fueran de verdad un medio objetivo, cuestionarían cómo es posible que el señor Martínez Urquidi estuviera este año presente con un encierro en la Nuevo Progreso de Guadalajara después del fracaso épico que obtuvo la temporada anterior.
Fracaso del cual se salvó este pasado domingo gracias a la voluntad y torería que derrocharon los diestros Cesar Jiménez y “El Payo” con un encierro “bien” presentando, pero como es el sino de su ganadería últimamente, débil, descastado y de juego desigual.
Si lo que buscaron en “México Bravo” era el desprestigio de los apoderados españoles, pienso que el tiro les salió por la culata y quiero dejar en claro que tampoco meto las manos por Alberto Elvira y mucho menos por Jesús Gil, que tampoco pueden estar libres de toda culpa.
Pero Luis Niño de Rivera nos ha dejado ver que su verdadero interés no es el de defender a la fiesta, ni mucho menos a la afición, si no que es defender sus intereses personales, sus compromisos y los de sus amigos ganaderos, que son tres o cuatro como hemos podido ver en estos últimos dos años.
Si de verdad quieren defender la fiesta y recuperar credibilidad en “México Bravo”, tendrán que ser equitativos con todos, denunciar lo que verdaderamente esta mal y no callarse como lo hicieron hace dos semanas con el encierro de Reyes Huerta impresentable que se lidio en Tlaxcala y de cual apenas señalaron su falta de trapío.
Este domingo en La México tienen otra prueba con la corrida de San Isidro, vamos a ver como miden y defienden a “nuestra fiesta” o si de plano se tapan.
Porque al parecer su política es la de pegar y esconder la mano.
Twitter: @Twittaurino.
Aquí teníamos el video del polémico del programa, pero la gente de México Bravo lo retiro….




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