Vivezas y Ligerezas – Un Toro Vivo… y Bravo en La México.

Herce lo intentó, trató pero quedó corto. Foto: La Jornada.

Llueve y duro. Llueve fuerte a Marcial Herce cuya falta de pericia taurina le coloca primero al borde y luego en el fondo del abismo taurino. Un manso encierro trae consigo un toro bravo que termina aun más vivo pese a ser descabellado por su presunto matador. Humberto Flores, en tarde de medianías y retrasos, consigue sacar lo mejor del débil primero mientras “Cuate” Espinosa muestra el límite de su alcance ante un lote desigual.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA.

Se colocarán tres pares de banderillas. Eso no solo lo dice el Reglamento Taurino, lo indica la tradición y lo aconseja el buen arte del toreo.

Claro, en una tarde como la de ayer, lluvia, serrín, amenaza de suspensión, indican al oficialismo taurino la ruta de la disculpa y el camino de la concesión. Esto porque,  como vimos en el tendido de La México, los compromisos pueden y mucho, al grado del altercado.

Cierto es que el público está más variopinto que nunca, pero también existe quien –con agua o sin agua- (auto) otorga dispensas para la ejecución del tercer par apelando –ahora sí al pie de la letra- al Reglamento pues según el clima, condiciones del ruedo o dificultades de la lidia, no se tiene la obligación de salirle al tercer encuentro.

Claro, eso dispensa también que al banderillero que deliberadamente deje un solo palo en el viaje, no sea sancionado.

Disculpas de más, razones de menos, las cuadrillas le echan la culpa de todo al toro, al viento, a la crítica –“que nunca se ha puesto delante”-, a la lluvia y por supuesto al público que –aun siendo cierto, está cada día peor- “no comprende, no entiende y exige demás”. No se dan cuenta que viven de la paja ajena y no de la viga propia.

Por eso lo único destacable es el esfuerzo que casi deja al filo de la cornada a Gerardo Angelino que se queda con las ganas de banderillear al primero por segunda ocasión. Seamos claros, solo en casos verdaderamente excepcionales, según condiciones del ruedo o dificultades de la lidia, puede dispensarse el tercer par. Pero entonces ayer podíamos dispensar toda la lidia y eso no puede ser nunca.

Ayer se hizo de la excepción regla. Basta recordar esta Temporada el quinto y el duodécimo festejos para ver que las cuadrillas tuvieron algo más decoro. Humberto Flores cuida más a su primero que a su segundo. Incluso alivia al débil primero desde que le para con el capote correctamente y al que consiente en las chicuelinas de mano demasiado alta y giro ciclónico.

Claro, Humberto es querido y esperado pero también, tras derechazos con temple a la distancia justa, ni más al frente, ni menos para atrás donde pudiese acabar con el toro, queda en la raya al no poder templar en todo momento, un poco más de temple y ese manso primero habría, aun pese al piso, caminado un tanto mejor.

Aun Humberto, logra alargar los trazos pero el toro su tranco acorta, mata mal y con todo ello el triunfo se muere justo cuando el agua sobreviene. Ya bajo negro manto nocturno se topa con un toro con toda la edad, el cuarto, girón y alto que salta al callejón. A pesar de esfuerzos Flores poco consigue, tras desastre de la cuadrilla en banderillas y la nula raza del toro que apaga las protestas pero tira el ancla.

Limitado está de ritmo Humberto que a pesar de que el toro progresa en el último tercio, el sitio del torero le impide imponerse en hastío de desesperanza. Será otro día.

El turno de la incapacidad es el de Marcial Herce. Lamentablemente, se ve falto de recursos ante el berrendo segundo, con el que tiene el buen detalle de brindar a los monosabios. Decimos esto no porque no sepamos que Marcial poco torea, sino porque sus hábitos técnicos lo muestran al descubierto, en la salida de los pases o al momento del remate, por eso siempre los toros le han herido. Mata fatal.

Cuando los toreros torean poco –Juan Mora hace un año en Madrid, Capetillo esta Temporada en La México- a los toreros buenos los salva el buen hábito, lo bien aprendido nunca se olvida. Marcial torea muy poco pero su forma de estar delante de la cara del toro diluye su sitio, su poca técnica lo deja en entre dicho cuando salta a la arena el quinto, no se compone ni siquiera cuando el juego del toro crece no obstante le pegan y muy fuerte.

Se le arranca este “Cariñoso” en el quite por chicuelinas, sorprende a Herce que gira pero no termina por imponerse y el toro se va para arriba. Crece en banderillas donde aprieta y donde “Paquiro” sufre realmente al salir despavorido corriendo, justo donde el piso no está tan flojo.

El burel ha pegado treinta embestidas suaves, varias de ellas sobre el pitón izquierdo, Marcial apenas las aprovecha con formas que más que torear dejan pasar y la prueba es la salida de los pases con un toro bravo que es mandado menos y que sigue yendo a más. Tras dos tandas la necesidad de regresar a la derecha era imperiosa pero Marcial no se templa y queda por debajo en ese pitón.

Cuando vuelve a la zurda, se diluye entre el intento y el deseo que contrasta con la poca realización. El toro siempre a más y en momentos con suavidad, siempre atendiendo pronto el cite a la larga distancia y Herce que se pierde porque siempre se ve sorprendido por un toro que le ha pedido principalmente poner el corazón por delante, cosa que ayer ha perdido, al parecer, definitivamente.

Pongo a consideración la necesidad de embarcar más al frente, sí a media altura, pero mandado mucho más y no tan retrasado. Esto en el papel, en el ruedo la cosa no ha roto.

No poco sino mucho sufre con la espada, le perdonan por anticipado los avisos hasta que ya no se puede más. Deshonra sonora para el torero, falla de la Autoridad que ya no se sabe a quién defiende.

Naufragio del barco de la bravura en medio de las aguas de la mansedumbre es el efecto del lote de “El Cuate”. Esto ha sido debido a que el toro de lidia tiene siempre un momento para ser o no ser, el de Espinosa no ha sido un lote con fondo valioso. Valiente pero con poco alcance delante del primero, resbala al rematar de salida. Solo voluntad delante del berrendo que se queda. Mata, para no variar, muy mal.

En el sexto lo intenta pero a esa altura la tarde había mostrado su cara más dura, la inclemencia del tiempo, esas circunstancias de modo, tiempo y lugar tan necesarias para juzgar. Cuando el toreo se realiza en esas condiciones se aproxima más a la naturaleza, más al origen del encuentro entre hombre y toro y menos proclive a la producción.

Esto que lo entienden pocos, tiene un reflejo taurino. A pesar de las tormentas, de las inclemencias, el público paga lo mismo que en cualquier otro domingo. Si no se suspende una corrida hay que imponerse al clima y por supuesto al toro. Ese que no sabe, ni tiene porqué saber, cuántas corridas han toreado los toreros en el año o cuanto ha llovido sobre la arena.

Eso es irrelevante para el de negro, para la muerte, cierto. Pero también lo es para la gloria. Depende del que se trate, tomar el la ligereza camino de la irrelevancia o, en su caso, con ligereza, tomar no el camino, sino la gloria. Con agua o sin agua.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2010-2011. Marzo 11. Vigésima primera de Derecho de Apartado. Menos de un cuarto de Plaza en tarde lluviosa y fría que retrasa el comienzo del festejo quince minutos. Piso remendado y resbaloso.

6 Toros, 6 de José María Arturo Huerta (Divisa blanca, rosa y oro) Desigual de presentación, muy chicos, primero y sexto. Mansos, débiles y amarrados al piso en general, salvo el sexto que has sido bravo y siempre a más a pesar de ser pésimamente lidiado, se llamó “Cariñoso” y mereció el homenaje del Arrastre Lento.

Humberto Flores (Negro y oro) Ovación y palmas. Marcial Herce (Canario y azabache) División y bronca tras tres avisos. Alberto Espinosa “El Cuate” (Salmón y oro) Leves pitos y silencio.

El segundo espada debió ser sancionado al desacatar el tercer aviso de usía. La autoridad de callejón y los toreros han quedado en entredicho luego de que se da muerte al quinto a pesar de estar impedido para ello. Mal la autoridad de callejón, distraída casi toda la tarde.

Igualmente fatal la autoridad al tolerar indiscriminadamente banderillear todos los toros únicamente con dos pares. La categoría de la Autoridad de Plaza y los toreros ha quedado en entredicho.

Destacaron a la brega Sergio González y Gerardo Angelino, los picadores han tenido una tarde aciaga.

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