
Por Luis Cuesta para DeSOL y SOMBRA
Pasadas las nueve de la noche en Madrid, un poco después de que había doblado el sexto toro, Julio Aparicio tenia claro que antes de abandonar la plaza que hace 18 años lo encumbro, le pediría a sus compañeros que le cortaran la coleta. El Fandi lo hizo, con un Miguel Ángel Perera de testigo con un rostro de sorprendido. José Ortega Cano su apoderado hasta ese momento, contemplaba estoico desde un contraburladero la escena.
¿Fue injusto el tratamiento del público de Madrid con Aparicio? Pienso que si, los espectadores estuvieron demasiado injustos, agresivos, e incluso burlones en el caso de Julio que es cierto estuvo muy mal ¿Pero que se chille de esa manera a un torero? Es válido protestar, pero siempre con respeto, pero algo que no podemos negar es que el aficionado madrileño ha cambiado mucho en los últimos años. Tal vez sea porque se ha puesto de moda socialmente ir a los toros, pero este público actual cada año es más distinto. Por eso Julio lo pensó durante dos toros y dijo, mejor apago y vámonos.
No podemos negar que el público actual de los toros olvida fácilmente en estos tiempos modernos y el de Las Ventas no es la excepción, pero lo mas grave es que a veces también olvidan tratar con justicia la trayectoria de un torero.
Algunos creen que porque pagan una entrada tienen derecho a manifestarse como quieran, lo cual hasta cierto punto es verdad, nos guste o no y hay que aceptarlo así. Pero hay que recordarle a esa gente que a diferencia de otras artes y deportes, aquí hay un hombre que se juega la vida.
Con su primer toro dibujo cuatro verónicas y una media que albergaron cierta esperanza, pero después con la muleta algo pasó por su cabeza, el público lo detecto y lo único que se escucho en Las Ventas en sus dos faenas eran los pitos y los comentarios en su contra desde el tendido. Impotente perdió los papeles y entre tantas protestas, se término de perder completamente. Así no se puede ni pensar delante de un toro.
Tras 22 años de alternativa, con una cornada gravísima donde salvó la vida milagrosamente, después de que un piton le traspasara la boca, precisamente en este mismo ruedo, Julio había querido regresar dos años después para con ello demostrar que no venia por las excusas que muchos decían.
Fue en este mismo ruedo del que fue echado cruelmente donde Julio rego su sangre y donde firmó una sorprendente faena a un toro de Alcurrucén, el 18 de mayo de 1994. Faena que muchos consideraron había sido una de las mejores del último cuarto de siglo.
Durante los últimos 20 años he visto jugadores de futbol haciendo trampa y metiendo goles con la mano; políticos corruptos; artistas de mentira. Pero nunca he visto a nadie de los antes mencionados pedir disculpas, es mas ninguno se ha cortado la coleta ni en público ni en privado.
Julio Aparicio con mucha vergüenza se cortó la coleta por dos lamentables actuaciones en el presente San Isidro, que quizás lo llevaran al olvido para siempre de la mente de unos cuantos. Pero la verdad es que en tiempos donde nadie escucha a nadie, en tiempos donde todos contra todos, hay que rendirle honor y gloria a los hombres que son fieles a sí mismos.
Pero lo peor de aquella infame tarde no solo eso fue eso. Lo más lamentable fue cuando el público, indignado por presenciar aquel espectáculo, viendo que a un hombre, a un torero, le cortaban la coleta sus propios compañeros, siguieron increpando a uno de los pocos toreros artistas que quedaban en este extraño mundo del toreo, artistas que en estos tiempos parecen una especie en extinción. Lo mínimo que se podía pedir en ese instante era haberle manifestado sus respetos, quizás con un silencio pero eso nunca paso.
Siempre lo recordare saliendo de la plaza entre silbidos y almohadillazos, seguido por su cuadrilla. Con la cabeza baja es cierto, pero con toda la vergüenza torera por delante en ese último paseíllo.
Julio Aparicio recibió una injusta despedida por portarse como un hombre digno. Dias después de ese evento, rompió el silencio en una entrevista en televisión y comento “Miedo siempre he tenido, sería un insensato si no tuviera miedo.”
Se fue Aparicio y ya está. Mucha suerte en el futuro y que arregle sus problemas de cualquier índole que sean. Junto con lo de Aparicio muchas cosas han quedado en evidencia en esta edición de San Isidro 2012, las cuales ya iremos comentando, pero la principal ha sido que a estas alturas de la feria, ronda un tufo de fracaso total que está arrojando el ciclo taurino más decisivo del año y que parece que puede extender su pesimismo al resto de la temporada, lo cual sería muy grave.
Twitter: LuisCuesta_




Responder a rafael torreresenaCancelar respuesta