De Olivenza a la México. Dos regresos opuestos.

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En la vida hay regresos que marcan o que hacen historia, esos regresos son realizados por súper- hombres a quienes se les ha desahuciado y que sorprendentemente, como el ave fénix, renacen de sus cenizas para reinventarse, superarse y volver a triunfar contra todos los pronósticos.

Por Luis Cuesta

Juan José Padilla es uno de esos pocos hombres que han vencido la muerte, el dolor y el tiempo. Su regreso ayer en Olivenza ha sido un triunfo para la fiesta brava y para la ciencia medica. Con Padilla se han roto nuevamente las barreras de que una incapacidad es una limitación para no conseguir un sueño, en algunos caso es cierto si puede serlo, pero cuando se tiene una mente y un corazón como el de Padilla no hay limites por lo visto. ¿Que pasara después con Padilla? Nadie lo sabe, pero cada tarde que se vista de luces, será ya de por si un triunfo.

Imposible olvidar en estos dias, a otro diestro histórico, como lo fue David Silveti que regreso mermado de sus facultades físicas para convertirse en una figura del toreo.

Y así como hay regresos espectaculares también hay regresos para el olvido, como el regreso de tres matadoras a la Plaza México. La empresa se murió con la suya y decidió programar a Mari Paz Vega, Hilda Tenorio y Lupita López solo para conseguir una mala entrada y un pobre resultado artístico.

Una vez mas quedo comprobado que los carteles femeninos no interesan ni a las propias mujeres, así que seguramente este fue el ultimo festejo femenino que veremos en algún tiempo en la México por el bien de todos.

Porque lo que sucedió ayer en el ruedo de la México rayo en lo ridículo por muchas razones, empezando por el impresentable encierro que se lidio. Abrió el festejo «Peje» de la ganadería de San Judas Tadeo, un astado que se decía pertenecía originalmente a la rejoneadora Ana Batista y es que solo así se puede entender la falta de trapío así como la poca cornamenta del torito que le toco a la española Mari Paz Vega.

Vega es una torera con ciertos recursos, pero que ayer nunca pudo entender ni someter a su toro, siempre abusando del pico y las distancias, vamos sin quedarse quieta. Con su segundo fue mas de lo mismo con la malagueña, adornos de bisuteria y poca verdad. Esta invadida de malas mañas la española.

Hilda Tenorio con su sonrisa y andar triste se llevo el mejor lote de la tarde, dos toros que tenían las orejas colgadas con alfileres, pero con los que no pudo redondear el tan ansiado triunfo.

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Demostró una notable mejoría con el capote, pero con la muleta perdió las orejas. Sus altibajos anímicos son demasiado notables durante el desarrollo de sus faenas, altibajos que son un lastre y que le impiden llegar a sitios mas altos. Hilda es un caso en la fiesta de los toros, digno de analizarse con mayor profundidad. Para el recuerdo quedaran esas zapopinas ejecutadas con mucha maestría y soltura, como seguramente las realizaba el mismo «Zapopan» Martínez.

Lupita López es todo lo contrario a Hilda, porque si la michoacana es gris como una tarde de lluvia en una vacación de playa, Lupita es un cascabel. Siempre sonriente la yucateca trata de disimular con su hermosa sonrisa sus limitaciones técnicas, pero no se puede tapar el sol con un dedo.

Ayer tuvo una desastrosa actuación y a la Plaza México no se le puede faltar al respeto de esa manera, no importa si eres hombre, mujer, rubio, moreno o chino. A la Plaza México hay que venir siempre puesto y preparado. Pero la culpa no es del indio si no del que lo hace compadre (léase empresa).

Es lo que digo yo.

Twitter: @LuisCuesta_

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