Una Cascada de Mansedumbre – Agua, Ventisca y… Oreja para debutante.

Gallardo, debutante destacado, corta oreja.

El hoy otrora ganadero de El Nuevo Colmenar, Don Miguel Aguirre, anunció su despedida como titular del hierro norteño. Solo que ha sido el peor de los encierros por diversos causas, las principales: falta de fuerza y de casta. Los novilleros oponen voluntad y limitaciones. En medio de la ventisca solo el debutante Xavier Gallardo toca pelo tras espléndida estocada. Primer cuarto cerrado de la Temporada Chica por encima de lo esperado.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA.

Se despide el ganadero de El Nuevo Colmenar. Hace dos años debutaba con éxito, media vuelta al ruedo incluida tras la lidia de un emocionante novillo. Ayer manda a La México su tercera novillada en tres años. El año anterior había enviado una corrida de toros que decepcionó por juego y presencia.

Esta ocasión el broche no ha sido de oro.

Primeramente, por estrecho y chico, el que abre novillada tiene la famosa “calidad”, es decir, cuenta con una nobleza que aflora, fuerza que escasea, casta breve y, lógicamente, los lances y pases contados. Jaime Ruíz, en su tercera Temporada, destaca en el remate de recibo. Voluntad expone en la gaonera a pies juntos, con quietud pero enganchado haciendo notar que el novillo tiene poco.

La México calla. Parece que, con el sol bañando el tendido, reservará la entrega puesto que tarde, con ese cielo bello, se ve que habrá tiempo para aplaudir lo suficiente. Jaime considera que hay tiempo para brindar a la generalidad y que quizá también haya suficiente fondo en el novillo. Cambian las nubes y el cielo se cierra.

Tiene el tlaxcalteca el buen tino de alternar y caminar con esa amplitud y sello que posee, espléndido el cambio de mano. Solo que con la debilidad, a la salida del de pecho se queda corto “Recuerdo”. Toque firme de muleta y voz, novillo a la arena. Sostener en pie al débil es la labor fundamental, Ruiz lo consigue, incluso por su brazo débil, el derecho. Aplica la media altura que no solo alivia sino que encela.

Cadencia, tanda bien abrochada arriba cuando el olé roto acompasa la salida del Sol.

Pero ha sido todo. Jaime no mantiene la presentación de los engaños a la altura adecuada y con la suavidad suficiente. Hay algún momento donde el astado sosea y en un pase de pecho la falta de fuerza termina por encontrarse el muslo izquierdo de Ruiz que afortunadamente deja todo en voltereta.

Entre la desigualdad del novillero –hay tres naturales buenos, pero también dos desarmes- el cielo se cierra para nunca más abrir después. Con ello se cierra también el panorama, con el novillo a la arena y Jaime que agobia al pobre astado. Alarga la faena y se da a pinchar. Silencio para el primer espada.

La escena en Mixcoac se vuelve brumosa, como la capa gris del segundo “Don Paco”. Desde la privilegiada posición del que escribe es expreso el pitón izquierdo que tiembla en la acapachada cornamenta del cárdeno. Pero Jorge Ramos, aguarda hasta picar al toro para cambiarlo; esto aplicaría a los novillos cuyo aparato motriz no funciona no a los que cuyas astas desde comienzo de su lidia están flojas.

La breve devolución del titular es parte de un segundo turno larguísimo.

Tarda en aparecer el tremendamente largo y estrecho, muy serio por delante y con cara de pocos amigos es “Cumplidor” de Jorge María. Y aparece la lluvia. Fina y molesta.

Jiménez, en su repetición, busca echar mano de la verónica aun con el paso atrás. El astado es muy violento con su cabeza por las nubes y saliendo suelto. Decirlo es verdad, al novillo le ha faltado un puyazo. Señores: no solo cuenta saber cuantos encuentras se tienen con el caballo, sino si acaso, el toro es o no picado por los de la aúpa.

Tan mal estamos cuando un novillo es masacrado en varas, como cuando se va, como éste, crudo. Esto ocurre en tres encuentros, uno apenas de refilón en la querencia. No se rompe el pelo totalmente. Borja lo sabe y entiende perfecto que requiere el puyazo pero el público forma un auténtico sainete y no valora la condición del altísimo novillo, con esa violencia en la embestida.

La brega se vuelve relajo. Sergio González falla, por rarísimo acaso, y hasta pasa una segunda vez. Gabriel Luna no templa con el capote y Gilberto Aragón a punto está de tomar las de Villadiego. Total, cosa deriva en banderillas a la media vuelta con el novillo defendiéndose con “la cabeza de rehilete” Borja Jiménez trata de imponerse por bajo, muy difícil la condición de un astado que opone el cabeceo siempre.

Nubes negras y grises amenazan a la Plaza México y la faena justo cuando en plena y encendida pelea Borja tira del derechazo, jugándoselo en el centro de la suerte que al embarcar con la derecha carga la suerte y se siente el peligro. Pena que tras dos buenos derechazos, vienen los cabezaz0s y a las tablas, siempre con la cabeza armada, “Cumplidor” contesta violento y con tornillazos, luce en pase de pecho con la izquierda.

No puede haber mayor lucimiento, solo la materialización del aura del pinchazo en afirmación de la condición de novillero de Borja Jiménez pero igualmente en determinación plena de querer ser y eso es claramente, a pesar del terrible chalecazo, cosas que debemos apreciar, lo mismo que el valor y la determinación.

La novillada sigue espesa. Da la sensación que seguirá así por la condición floja, tarda y distraída del tercero. Inteligente, Xavier Gallardo, nuevo en esta plaza, fija y brega a favor del tranco del astado hasta cerrar con media verónica “pata pa´trás”. Desarmado es Güero de la Capilla al intentar picar, interviene el caballo de los mansos y, al menos, el tercio de banderillas es breve previo a brindar el torero su actuación.

El comienzo alternado de dentro afuera con el muletazo de la firma, de nota suavidad y alivio en el pase de pecho, Gallardo camina toreramente hacia delante, acaricia con nuevo firmazo y pase de pecho con la derecha. Punto clave: el novillo vuelve contrario, se distrae, tiene nobleza pero tiene más mansedumbre y sosería que casta o bravura.

Gana la intención, el novillo “se presta”, Gallardo se estira con la derecha, le gana la intención a quedarse corto, caminando bonito y con el vertical el cambio de mano. El torero hidalguense tiene el mérito de aprovechar las medias arrancadas en dos derechazos previos a cambio de mano y el muletazo del desdén con el toro al pasito cerca de tablas por el lado de Sol. Truena el cielo y el entusiasmo general.

Refugiado en tablas el novillo no quiere saber nada de la muleta. Este “Golondrino” hace más daño de cara a la grisura, demasiado retacado, se queda a la mitad de la suerte y desarma a Xavier Gallardo. El trueno del cielo anticipa el aguacero que ya se anuncia. Gallardo remonta desarme con doble capetillina y pase de pecho rodilla entierra y nuevo desdén. La gente se calienta.

Gallardo, aguarda salir de toriles y previo a igualar sobreviene un gran momento al implementar el toreo de castigo con doblones rematados a pitón contrario, contrario a su último intento infructuoso con la zurda. En la suerte contraria, cerca de la Puerta de Cuadrillas, el hidalguense encuentra a un tiempo una espléndida estocada al volapié.

Termina por encelar al novillo que le responde al final. Con el astado rodado la petición hizo eco en Usía y una oreja ha sido el resultado. Oreja y una probable repetición.

Con la lluvia fina como en esas caídas de río donde la brisa precipita casi horizontal, el agua ocupo sitio en la lidia del cuarto y sobre todo con el quinto.

El más bonito del encierro trae cero bravura. Jaime Ruiz pareció encontrar dos momentos buenos por ambos pitones pero nunca resuelve la cara alta del novillo. Espléndida estocada, Jaime solo recoge una ovación.

La inclemencia climatológica de la semana anterior se extiende con dureza sobre Borja Jiménez. La lluvia, el viento, la marea parecen inundar su actuación delante del también –para variar- manso. Solo un esfuerzo tremendo por hacer pasar al insulso astado ha sido el resumen de su actuación. Sin embargo, será bueno posteriormente verle, esperando sea sin lluvia.

Terrible el sexto de presencia. Habría que haberlo regresado pero ni el Juez ha estado para tal cosa ni la tarde tampoco, Gallardo requiere una prueba de verdad a fin de que no pensemos que su estocada más que un trueno de los cielos, ha sido un castillo de fuegos de artificio.

La novillada navego sobre río manso y violento en su primera parte.

Llegando el cuarto novillo se derrumbó la historia del encierro en caída de río en cascada, mansa, sin casta y pequeña de presencia.

En el toreo puede haber naufragios, de ilusiones, de historias no logradas. Eso es normal. Pero pena es naufragar en aguas de mansedumbre, donde el drama está apagado.

Salgamos de ese río de grisura porque la mansedumbre es precisamente la creciente que se tira sin cesar por la cascada y, atención, no acaba de matarse.

Y que sea quien nos libre, en este caso, el novillo bravo.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2012. Domingo, Julio 29 de 2012. Cuarta de Temporada Chica. Menos de un cuarto de plaza en tarde de sol únicamente en el Paseíllo. Después, cielo cerrado, fuerte viento y constante e incómoda lluvia.

7 Novillos, 6 de El Nuevo Colmenar (Divisa Bugambilia, Rojo y Amarillo) Muy desigual de presencia. Estrechísimos, mal presentados, los que abrieron y cerraron novillada. Chico el segundo que se inutilizó. Bien hechos y serios cuarto y quinto. Flojos en general, todos mansos sin excepción. Inexplicablemente aplaudido en el arrastre el cuarto. Y 1 de Jorge María (Divisa Violeta y Rojo) lidiado como sobrero que sustituyó al segundo inutilizado del pitón izquierdo. Muy largo y estrecho, destragado, corraleado y violento.

Jaime Ruíz (Palo de rosa y oro con remates negros) Silencio y Saludos por su cuenta. Borja Jiménez (Celeste y oro) Palmas y Silencio. Xavier Gallardo,nuevo en esta Plaza(Blanco y plata con remates negros) Oreja y Silencio.

Destacó en banderillas y a la brega Juan Ramón Saldaña, a la brega solamente, Sergio González y Christian Sánchez.

Dilató la Autoridad al no devolver al segundo de manera inmediata siendo expresa su inutilización.

La Novillada vista por la composición de Galindo.

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