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El Cid: “Un 50% de un torero es la mentalidad”


Por Victoria Rodríguez.

Manuel Jesús Cid Sallas lleva toda una vida en el mundo del toro. A sus inicios, difíciles e ilusionantes, como él mismo define le han seguido más de quince años en los ruedos desde que tomó la alternativa en Las Ventas en el año 2000. Desde entonces, faenas memorables como la que dejó en Guijuelo la temporada pasada y que espera repetir este verano después de un gran entrenamiento invernal que le ha dejado buenas sensaciones para este 2016. 

– Echando la vista atrás, ¿cómo valoras la pasada temporada? ¿Satisfecho?

– Sí. La verdad es que contento con la temporada. Satisfecho no porque me quedé fuera de muchas ferias importantes pero en las que estuve, creo que lo hice a un nivel muy alto. Terminé la temporada en una línea ascendente y muy buena y con buenas sensaciones a principio de temporada. 

Esto es una lucha continua. Hemos tenido todo el invierno una preparación intensiva. Hemos estado en América también a un nivel muy alto. Hemos empezado este año en Sevilla aún sin suerte pero con una sensaciones muy positivas porque mis dos tardes, de no haber sido por la espada, hubiera cortado una oreja cada tarde. He empezado muy bien y las vistas las tengo puestas en Madrid que ya está a la vuelta de la esquina. 

– ¿Cómo fueron los primeros pasos en el mundo del toro?

– Los primeros pasos, muy duros y sacrificados, con muchos sinsabores pero con muchos momentos de alegría y, sobre todo, fue un aprendizaje duro porque me hice en el valle del Tiétar con novilladas duras. Había que torear, coger oficio y mantener la llama de la ilusión de ponerte el traje de luces. Tuve momentos muy buenos. Toreé en casi todas las ferias importantes del valle del terror como le decían. A mí me sirvió muchísimo para tomar la alternativa en Madrid. 

Desde ahí mi comunión con la plaza de toros de Madrid ha sido muy bonita, he dado grandiosas tardes de toros. Como he toreado y cuajado toros en Las Ventas lo he hecho en muy pocos sitios y eso se lo debo a los comienzos duros pero muy positivos. No cambiaría nada de lo que viví porque los toreros se tienen que forjar en la dureza para después apreciar cuando las cosas te salen y cuando vienen los momentos buenos. Sobre todo, si eres constante, te llega y cuando llegan los momentos dulces es cuando te das cuenta todo lo que ha pasado.

– Cuando te pones el traje de torero y pisas una plaza, ¿qué quieres transmitir con tu toreo?

– Mis sensaciones, lo que en ese momento siento. Quiero transmitir pureza, clasicismo, que es como yo siento el toreo. Cuando estoy bien y me sale un toro acorde para hacer mi toreo, se me nota muchísimo y cuando estoy adisgusto, se me nota también. Soy una persona muy transparente y a lo mejor no me sé tapar con ciertos tipos de toros que otros compañeros sí lo hacen. Admiro a esos toreos porque a mí me gustaría ser así pero no puedo porque cuando me sale bien, lo siento mucho y cuando veo que no me va a salir, mentalmente me vengo alguna vez abajo y no insisto lo que debiera. Un 50% de un torero es la mentalidad.

– ¿Hay alguna faena que se haya quedado marcada por lo buena que fue?

– Hay más de una pero sobre todo hay faenas importantísimas en Madrid. El toro de Victoriano del Río en la Feria de Otoño fue un toro muy bueno que lo cuajé extraordinariamente bien y no lo maté. Esta, mi primera puerta grande en Madrid son toros que se clavan. Mi primera Puerta del Príncipe con una corrida de Juan Pedro, una corrida en Nimes donde corté cuatro orejas… Hay muchísimas faenas. 

Recientemente la faena de Guijuelo. Hay gente que dirá que es una plaza de menos importancia pero yo cuando me pongo el traje de luces y piso un ruedo, me da igual que sea Guijuelo que Madrid. Esa faena la podría haber trasladado a Madrid. Son faenas que se te quedan en la retina y no se te olvidan y eso es señal de lo que se hizo aquel día llegó al corazón. 

– En Guijuelo recibiste el premio a esa mejor faena. ¿Este año te volveremos a ver en Guijuelo?

– Lo espero. Estar anunciado en Guijuelo a mí me llena de ilusión. Creo que es una feria que se está consolidando como de las más importantes de Salamanca y de Castilla y León. Son carteles muy bonitos, rematados y junto con Salamanca, Guijuelo, Ledesma, hay cuatro o cinco sitios que son plazas que están cogiendo una importancia muy bonita dentro de la temporada taurina. No me gusta decir que este año voy a recoger el premio. Uno siempre va con esa ilusión de querer triunfar pero uno propone, Dios dispone y el toro descompone pero siempre hay que ir con mentalidad ganadora y así muchos defectos de los toros, los tapas, y si sale uno para pegarle quince o veinte muletazos como salió el año pasado, intentar pegárselos. 

– Imagino que con los mejores objetivos para esta temporada

– Con unas sensaciones muy buenas. Hemos tenido un invierno muy duro de entrenamiento y ahora mismo estoy a dos caballos entre Sevilla y Salamanca entrenando y no paro de estar en contacto con los animales, las corridas e intentar plasmar lo que tú entrenas delante de los animales. Eso es lo que todos los profesionales queremos. 

Fuente: www.salamanca24horas.

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Apuntes de la 15ª Corrida de La Temporada Grande: Oda al Aburrimiento.

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Por Luis Cuesta De SOL y SOMBRA.

Corrida para el olvido, sin nada que salvar o apuntar realmente porque no hay mayor sufrimiento que un espectáculo taurino de mas de dos horas sin brillo ni grandeza.

Fue tan aburrida la corrida que estos apuntes deberían de destruirse a los dos minutos después de leerse, para que de esta manera podamos olvidar este jueves taurino para siempre.

Aunque parezca mentira, nunca me dejara de impresionar que seis toreros hagan el paseíllo, se enfrenten a una corrida noble y sosona y pasen por La México como almas en pena, con una espantosa frialdad.

El Festejo

La ganaderia de San Lucas propiedad del Arquitecto Ignacio Garcia Villaseñor, que por cierto anda delicado de salud y desde aquí deseamos que se recupere pronto, mando un encierro de bonita estampa, justito de presentación, cuerpo gentil, andares de artista y comportamiento tan delicado como soso.

Una pena porque el encierro tenia hechuras para embestir, pero el resultado no fue el esperado, ya que salvo los corridos en primero y cuarto lugar que se dejaron torear a placer, acudiendo una y otra vez en la muleta, el resto resultaron deslucidos.

El Canelo que confirmaba alternativa se llevo el mejor toro de la noche, un animal bravo, con fijeza y clase en sus embestidas por el piton derecho. Pero el torero coahuilense nunca lo entendió, se empeñó en ponerse en artista, siempre descolocado entre pase y pase, sin cruzarse nunca y su toreo se volvió mudo. El animal siguió embistiendo con nobleza, pero por su poco sitio y recursos daba la impresión de que sus muñecas e ideas se quedaron paralizadas ante la imposibilidad de poderle al de San Lucas.

Humberto Flores, torero veterano de 46 años que regresaba (suponíamos) para buscar triunfar a toda costa y de esta manera revitalizar su carrera, no tuvo suerte ni animo.

¿Porque? Pues porque le pudo la frialdad y la debilidad de su astado, al grado que toro y torero aburrieron al valiente publico que acudió a la Monumental.

Jose Luis Angelino puso banderillas con desigual fortuna y se le vio voluntarioso con un toro que fue de más a menos. Saludo una ovación tras una larga faena.

Cristián Ortega tuvo un toro de triunfo que era ideal para lo poco que torea y su falta de sitio. Sin embargo no lo aprovecho del todo, se quedó corto y su faena a pesar de haber sido por momentos aseada y correcta, fue algo incolora e insípida.

De esta manera se fue otro toro importante del encierro mientras que algunos en el tendido y redes sociales se esforzaban por encontrar una justificación a lo que no la tiene: que si no torean, que no hay que ser tan exigentes con ellos, que hay que apoyarlos, etcétera.

Voy rápidamente a poner un ejemplo, hace ya algunos años un torero olvidado con muy pocos festejos toreados en sus ultimas temporadas, se presento en un jueves taurino de oportunidad. Su situación era tan difícil en ese momento que estaba pensando en el retiro para enrolarse a las filas de los subalternos.

Sin embargo esa noche se encontró con Costurero de Garfias, un gran toro al que le cuajo una faena inolvidable, sabedor de que está podía ser su última oportunidad para ser alguien importante en la fiesta, no la desaprovecho. ¿El nombre de ese torero? Manolo Mejía.

Ser o no ser. Punto.
 
Jorge López y Victor Mora batallaron con dos astados infumables, que desarrollaron sentido y fueron muy deslucidos.

Al final uno se queda pensando que sera lo que les ha impedido a estos toreros triunfar en esta plaza o dejarnos algún detalle que no sea para el olvido:

1.- El miedo escénico que provoca esta plaza.

2.- Que su ambición no es tan grande; o que el corazón no palpita al ritmo que exige la cabeza. Porque sin ambición no es posible ser figura y eso tiene un precio que no todos los toreros parecen estar dispuestos a pagar.

Es lo que digo yo.

Para este domingo la empresa anuncia un cartel muy interesante para la 16ª corrida de la temporada, con la “probable” despedida de esta plaza del Pana, Morante de la Puebla y Joselito Adame con toros de Villa Carmela. Sin duda un cartelazo imperdible.

Twitter @LuisCuesta_